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Enkidu Magazine
Lo que el virus se
llevó
Del
cuerpo satanizado por una sociedad “culpíjena”, al cuerpo lúdico tomado
por el “deseo” otra vez
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Manuel Amador Velázquez / Enkidu Magazine
Ciudad de México, 4 de marzo de 2008: En Lo que el virus se llevó,
Oswaldo Calderón, irónico, dice “Soy Oswaldo Caldero, tengo VIH y ésta
es mi historia”. La historia toma otro rumbo, un virus que llega a
habitar el cuerpo, es el lugar de llegada; también el lugar para partir
pero no a otro mundo, si no a este.
Calderón nos dice que la historia se reinventa a partir del aquí y el
ahora, el momento sentido y vivido. Desde las cenizas, su cuerpo se
levanta, su cuerpo erguido camina irónico, rompe las voces de su
pasado; se reinventa y entre relatos nos habla y no para de decir
voces, fragmentos adheridos a su cuerpo, los escritos y las voces de
“los otros” guardados en el baúl de su historia, grabados en su piel,
decir lo que hace falta decir a los mortales.
El
cuerpo de Oswaldo, es un espacio político ese “cuerpo lúdico”
que se levanta de entre el “cuerpo satanizado por una sociedad
culpíjena”. Su cuerpo habla desde el silencio, es el espacio para
reescribir su historia, reinventar la historia del destino, las
manecillas son los latidos, el cuerpo es un
lugar tomado por el deseo otra vez.
Quién
sabe los vuelos del Fénix, entre la noche, ante lo maloliente del
destino. Quién sabe del aquí, de ese lugar ahora para atajarnos de la
tormenta, para lamer las plumas, limpiar los ojos y trazar los
horizontes entre la risa.
Quién
puede denigrar lo creado, lejos de los ojos de la culpa y la ansiedad.
Qué culpa puede arrebatar lo único que es nuestro, el sueño caminando
por esta ciudad, el cuerpo y sus contenidos. La historia de los otros no
sé quién la escriba, esos otros incapaces de sentir y disentir el
milagro; eso otros, los frívolos, incapaces de creer en el reinvento
humano.
Bienaventurados los que saben vivir, porque de ellos serán los reinos de
esta tierra. Bienaventurados los que aman y sienten, porque sólo ellos
podrán ver sus demonios en el espejo de la piel de los otros;
bienaventurados, los que de entre las cenizas surgen, pues ellos saben
del fin y el origen; bienaventurados los que en medio de la tragedia son
capaces de inventar las tantas formas del final, el que uno decida;
bienaventurados los que desobedecieron los designios del destino y de la
agonía y los miedos, porque ellos verán las maravillas de la vida.
No
hay un final, sólo un permanente continuar. No hay héroes, si no los que
podamos dibujar todos los días en el espejo. No hay personajes que
descubrir, sino héroes que inventarnos en el transcurso de nuestros
días.
Lo Que El Virus Se Llevó
Un espectáculo escrito y actuado por Oswaldo Calderón
Dirección: Artús Chávez
Producción General: Daniel Vives Ego
Coordinación Operativa: León Faure
Enlace Institucional: Moises López Calderón
Diseño Gráfico, atrezzo y video: Juan Larios
Fotografía: Dr. Antonio Marquet
Iluminación: Miguel Molina
Coreografía: Fernando Zamora
Vestuario: Emilio Rebollar
Actor Incidental: Carlos Vergara
Últimos dos miércoles en
Café 22
(Fernando Montes de Oca # 22, Colonia Condesa) a las 21:00 Hrs. a unas
cuadras de Insurgentes Sur (a dos cuadras del Parque España). Entrada:
$150.00 con una cerveza incluida.
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