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Una entrevista con Danielle Allérès, responsable del
Centro de Investigación Lujo - Moda - Arte en París
Le Monde, Sylvie Chayette (*), 21 de febrero de 2008
(Traducción al castellano AVS/Enkidu Magazine): Tuve la ocasión de
encontrarme con Danielle Allérès, economista en la Sorbona, especialista
en asuntos del lujo de la moda y del arte, responsable del Centro de
Investigación Lujo-Moda-Arte [centre de recherche luxe-mode-art] y
autora de numerosas obras sobre estos temas. Ella acaba de recibir una
misión de "lujo" ["luxe"] por parte de Christine Lagarde, Ministra
francesa de Economía. Ella debe dar su punto de vista sobre este asunto,
por así decirlo.
Sylvie Chayette: ¿Cuál es el objeto de la misión de "lujo" que le ha
encomendado Christine Lagarde, Ministra gala de Economía, Finanzas y
Empleo?
Danielle Allérès: A través de esta misión, mi voluntad es valorar los
asuntos de lujo por numerosas razones. Primero, Francia es líder del
mercado, con 44 por ciento del mercado mundial. Nuestro país es
igualmente inventor del lujo.
Además, hablamos sobre un sector donde los empleos son tres veces más
exportadores que el conjunto de actividades productivas reunidas en
Francia. Estas actividades son, igualmente, muy fuertes portadoras de
imagen, del "french touch" -"toque francés"-, gozan de gran notoriedad.
En breve, son los asuntos que les atañe una verdadera "completud" [“complétude”].
Representan alrededor del 5 por ciento de la riqueza nacional.
Sylvie Chayette: ¿Francia logra conservar esta hegemonía histórica en un
mundo donde la competencia es fuerte?
Danielle Allérès: Si se considera que el lujo concierne a una treintena
de sectores, Francia es siete veces líder mundial, notablemente en los
sectores más prósperos como la moda, los más rentables como los
cosméticos y la perfumería, los que más distinguen la imagen y la
notoriedad como la moda o incluso la curtiduría.
Estos son siete sectores que son representados por el Comité Colbert,
una asociación fundada por la ley 1901 en 1954, a iniciativa de
Jean-Jacques Guerlain, donde se reunen, hoy, 70 organizaciones de lujo [maisons
de luxe].
Sylvie Chayette: ¿Por qué tal potencial, ningún gobierno ha tomado con
seriedad esta cuestión?
Danielle Allérès: Culturalmente, el lujo tiene una connotación negativa.
Ha sido asociado a lo superficial, a la lentejuela. Pero se olvida que
esto muestra también el desprecio innegable y generalizado ante cierto
tipo de oficios, artesanales, manuales. Así que no solamente estos
oficios no tienen nada de despreciables, sino que el sector ofrece una
panoplia muy amplia de oficios: artísticos y artesanales, seguro, pero
también empleos de servicios y de todo lo que se le relaciona
(comunicación, entretenimiento, publicidad). De igual forma, es un
sector que emplea jóvenes y mujeres. El resultado de estos supuestos es,
desafortunadamente, límpido en cuanto se observa lo que ocurre con el
calzado francés. Los cueros son curtidos en Italia y buen número de
empresas francesas han cerrado. Lo mismo pasa con los muebles de alto
acabado, la madera es exportada a Italia. Así que ahí es donde se le da
el valor agregado.
Sylvie Chayette: ¿Cómo se ha permitido que esto ocurra?
Danielle Allérès: Esencialmente por falta de organización, de control y
por falta de interés por todo lo relacionado con la fabricación y la
distribución. En Francia sólo se ama la creación, a lo que se le nombra
con letras de nobleza. ¿Qué empresas pueden seguir el ejemplo? Sin
vacilación, Hermès. Se trata de una sociedad que integra todo el proceso
de fabricación e intenta fabricar en Francia. Chanel es, de igual modo,
un buen ejemplo: ha integrado a sus subcontratistas [notablemente ha
recomprado al plumista Lemarié y la bordadora Lesage].
Lo que significa que son verdaderas casas de lujo [belles maisons de
luxe], es antes que nada, el control extremo de la calidad y de la
atención que otorgan a la distribución, como lo más preciado.No es el
producto lo que hace la diferencia, sino el hecho de ser producido por
una marca.
Sylvie Chayette: Usted fue la primer en haber sostenido una tesis sobre
el Estado de la economía de lujo, a fines de los 1980's. Centró su
argumento, en lo particular, sobre el mercado de los cosméticos y los
perfumes, ¿qué ha cambiado en veinte años?
Danielle Allérès: Algunas cifras: entre los años 1970's y 1990's,
pasamos de 500 a 200 empresas de perfumería y cosméticos. Desde los años
1990's, este movimiento afecta a todo el sector del lujo, las empresas
se concentran, los grupos grandes abarcan más y más parte del mercado.
Para poder crecer o incluso sobrevivir, un creador jóven tiene necesidad
de capitales. Franck Sorbier [modisto/couturier] puede continuar sus
colecciones gracias al apyo de Cartier. Christian Lacroix, antes de ser
revendido a los estadounidenses [grupo Falic] fundó su empresa gracias a
LVMH en 1987.
¿Estas capitalizaciones amenazan justamente la identidad del creador?
LVMH al igual que PPR siempre han respetado la libertad de los
creadores. Yo pienso sobre todo en Tom Ford, en Gucci (Grupo PPR) o
incluso en Galliano, en Dior (Grupo LVMH). Entre ellas las marcas no
tienen nada que ver: Celine [otra marca de prêt-à-porter LVMH] y Vuitton
no existe ningún vínculo que lleve la misma imagen.
Sylvie Chayette: ¿En qué países el lujo francés debe relocalizarse como
una prioridad?
Danielle Allérès: Se requieren más esfuerzos para implantarnos en China,
aun cuando ya lo hemos empezado a hacer. Pero falta centrarse más en los
productos, crear más tiendas. En India, ir más rápido, pero es un
mercado muy difícil, en especial por las diferencias culturales. En
Brasil o México, no estamos lo suficientemente presentes y en Africa del
Sur es totalmente dejado de lado aunque tiene un potencial fuerte.
Sylvie Chayette: ¿Cómo percibe el futuro?
Danielle Allérès: Me gustaría que pudíeramos federar estos oficios: los
organismos existentes se llevan mal entre ellos. Se les debe dar una
forma de cuerpo, estimularlos [les “booster”]. Debemos revalorizar estos
asuntos.
En mis prioridades, está por supuesto ayudar a los creadores jóvenes.
Para lograrlo, hará falta primero subsanar todas las necesidades, toda
la ayuda, buscara los talentos e impulsarlos. Yo debo esforzarme más por
lograr estos objetivos con los investigadores, los especialistas y los
intelectuales que van a estar alrededor mío.
Debemos mostrar que el "lujo" no es una mala palabra, que significa
estética y calidad.
(*) Sobre la Autora: Sylvie Chayette es periodista en
Monde.fr desde el año 2000, donde es jefa de edición. Ella colabora, de
igual modo, en Monde 2, en los rubros moda y tendencias.
Vínculo relacionado:
Blog del Centre de Recherche Luxe - Mode - Art:
http://luxe-mode-art.blogspot.com/2007/05/le-centre-de-recherch-luxe-mode-art.html
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