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Entrevista a Martha Chapa con motivo de la
inauguración de la exposición: Muestrario del Paraíso, en el Centro
Cultural y Social Veracruzano de Ciudad de México
Ciudad de México, 3 de abril de 2008 (Texto
©Agustin Villalpando / Enkidu Magazine , Fotos © Dr. Lars Ivar Owesen-Lein
Borge / Enkidu Magazine): Luego de apreciar la obra de la pintora,
arrebatamos unos instantes de su presencia y compartimos contigo, amig@
lector@ de Enkidu Magazine, las palabras que tuvo a bien dirigirnos.
Estaba un compañero reportero presente, pero, debo admitir, arranqué con
una pregunta:

Agustin Villalpando/ Enkidu Magazine: De
repente parece como si Martha Chapa fuese una institución, pero al
escucharla, al leerla, siempre se renueva, es como esa manzana perenne,
¿cuál es la sensación de Martha Chapa en este momento que ya se inauguró
esta exposición?
Martha Chapa: Me siento contenta. Siempre es
una responsabilidad, un reto, es un gusto, es un honor, pero siempre,
para mí, el peso mayor es la responsabilidad. Siento que hay una
necesidad de dar siempre lo mejor dentro de mí. Soy muy exigente. Me
gusta mucho buscar al máximo, si no la perfección, sí intentarla, cuando
menos y estarme renovando, porque pienso que eso es muy importante. En
el arte no se valen las simulaciones. Ahí hay autenticidad total o deja
de ser arte, o no lo hay y es mucho más fácil estar en algo que puede
uno ya verlo como más fácil, puedes hacerlo con mayor destreza se va uno
entrenando, pero sabe que, yo creo que uno tiene que buscar siempre
nuevos retos.
El artista es un volcán, siempre estamos en
ebullición constante, permanente y eso es lo bello porque sólo merece
libertad y vida quien a diario la conquista. No es algo que des por
sentado, que digas ‘pues ya’. El reconocimiento no llegó para siempre.
Yo siento que es algo que tenemos que estar siempre honrando, todos los
días con nuestro trabajo, con conciencia, con mucha autocrítica; una
gran autocrítica y saber que hay una responsabilidad.
Hay una historia muy bonita que cuenta
uno de los grandes escritores en Las Historias del Buen Dios [María
Rilke Rainer, N/E] que dice Rilke que cuando
el Ser Supremo, que Dios había terminado su obra, se había sentido muy
triste porque dijo: ‘¿Y ahora qué voy a hacer? ¿Cómo me voy a comunicar
con mi máxima creación?’ y pasó un tiempo reflexionando y dijo: ‘Ya se,
voy a crear a los artistas?’ Como un puente, una comunicación entre el
ser humano y la sociedad. Yo pienso que eso es y además somos
mediadores, portadores más que nada, portadores de una serie de ideas,
de conceptos, de pensamientos y entonces por eso tenemos que tener esta
autocrítica, esta reflexión.
Nuestro compañero reportero pregunta: ¿Cómo
le hace Martha Chapa para que a través de un solo elemento, la manzana,
querer decir varias cosas, porque me imagino que se quieren decir varias
cosas, no, con un solo elemento?
Martha Chapa: Ahí está. En una manzana está
el Universo. Una manzana es, para mí, el mundo total, absoluto. Y ahí
entran, es un símbolo polivalente en donde está el amor, la pasión, el
odio, la concordia, la discordia, la sensualidad, el erotismo, todo. Yo
creo que por eso es tan bello, porque la manzana… por eso tantos
artistas y tantos pintores y escritores y filósofos… compositores que no
podían escribir su música si no tenían al lado una manzana.
Entonces, además de su propia belleza, el
fruto en sí es hermoso. Es el único que tiene esa brillantez, esa luz,
esa luminosidad. A ninguno [fruto, N/E] le puedes sacar brillo. ¿Qué más
te puedo decir? Para mí, la manzana es el primer nombre de la mujer.
Por otra parte, es muy interesante porque al
tú partirla transversalmente, reproduce los órganos genitales femeninos
idénticos. Es algo muy bello. Muy lindo, que dices ¿fue casualidad o qué
fue?
El mismo reportero cuestiona: ¿Cómo podemos
ver elementos masculinos en la obra de Martha Chapa?
Martha Chapa: Por supuesto, por supuesto que
los hay. Puedes ver un colibrí, los árboles, “el árbol” es un elemento
masculino, es el ying y el yang, la noche y el día. Yo creo que somos
complementarios y, lo que es más, en la misma feminidad, dentro de un
mismo género tenemos libros tan hermosos como Orlando, que escribió
Virginia Woold, en donde dice que todos los seres humanos, si somos
mujeres llevamos también algo de masculino y viceversa, pero yo pienso
que sobre todo, ahí fluyen las pasiones humanas, en ese tornadizo
corazón de la manzana que es un emblema, es un símbolo de salud, es
símbolo de belleza, para mí todo, para mí se ha convertido en el
adjetivo del Universo.

Agustin Villalpando: Martha Chapa es una
pintora universal y su obra es vista por todo el planeta. ¿Cómo percibe
la recepción de su obra? ¿Es universal?
Martha Chapa: Por supuesto que sí. Claro que
sí. Es un elemento que tiene validez en el mundo entero.
Indiscutiblemente tiene una connotación. Yo, mi primera exposición la
hice en Washington y fue la primera ocasión que me preguntaron porqué la
manzana cuando la hice. ¿Te imaginas? Tenía 17 años de edad, era una
niña y podrás deducir cuántos años hace, pero fíjate que me quedé muy
preocupada cuando me preguntaron ¿y por qué las manzanas? Yo no tenía la
respuesta y es que mi padre, un hombre maravilloso, sensible y con un
gran compromiso social, me llegó a regalar. Cuando yo le decía ‘ay papi,
te extraño, te extraño mucho, eres muy importante en mi vida y casi no
te veo’. Entonces él ideó una manera muy bonita de decirme ‘te quiero’,
me dejaba una bolsa de manzanas que compraba en la frutería La Victoria,
entonces pasaron los años, pasaron un tiempo y cuando yo quise empezar a
construir mi propia iconografía, mi propio lenguaje plástico, surgió la
manzana, pero yo no sabía porqué, surgió de mi inconsciente. Luego claro
que se hizo consciente, pero yo decía bueno, la manzana para mí era algo
muy complicado porque era la manzana: ‘¿y ahora qué?’, pero me dijo el
crítico, Don Pepe, ‘Martha, Usted ya dio. Ya la hizo… ya dio con el
símbolo maravilloso.”
El periodista pregunta si nunca le han dado
ganas de abandonar este elemento.
Martha Chapa: Fíjate que no por el momento
porque no hay una manzana igual. Siempre, además, yo me estoy planteando
nuevos retos, sí es la manzana, pero es la manzana y la vida, es la
manzana y los autorretratos y los animales, que me encantan, los gatos…
Soy una gatuna, una apasionada, enamorada de los felinos, me maravilla
su independencia, su belleza, sus ojos, su curiosidad y me puedo pasar
horas viéndolos. Este fin de semana para mí fue toda una experiencia ver
cómo se aparean, pues tienen unos códigos muy especiales los gatos, son
bien celosos. Me trajeron un gatito, para que fuera la novia de mi Diva
y resulta que al principio no hacían mucho click y se pasaron tres o
cuatro días para que se empezaran a enamorar. Pero ahí hago apuntes. Me
fascina con sus ojos, es algo hermosísimo, hermosísimo.
El periodista dice: “Yo tengo una pregunta:
La manzana, digamos que en el terreno de la gastronomía. La manzana,
¿qué papel juega?”
Martha Chapa: Fundamental. Nada menos que yo
hice un libro solamente con el elemento de la manzana. Ahí te puedo
decir que hay tres cosas importantes en la vida, como decía mi padre:
imaginación, imaginación e imaginación. Fíjate que la imaginación es
algo que se va ejercitando con el tiempo. Es algo que tú vas trabajando.
Al principio, de veras, uno tiene como más trechos u horizontes,
conforme vas profundizando, vas abriendo ese horizonte. Yo tenía mucho
terror de que algún día me quedara sin nada que decir; sin poder
compartir; es decir, quedarme estéril; va a llegar un momento en que
‘ya, se acabó’ y eso no quiere decir que yo, un día de estos, no deje de
pintar este tema porque se agota. Si tu ves, ahora estoy casi en una
etapa casi semi-abstracta, si ustedes ven mi trabajo, son las láminas
que queda mucho esa pátina en la lámina y luego la aprovecho porque me
encanta el trabajo del tiempo; es hermoso, realmente.
Esta ha sido una nueva etapa, donde estos
pedazos de fierro, destinados a la nada, les doy una nueva vida, es como
un renacimiento.
El periodista pregunta en qué galería de
Washington fue la primera exposición de Martha Chapa.
Martha Chapa: Fue en la Galería de la OEA
[Organización de Estados Americanos, N/E], que fue muy importante para
mí, fue haber empezado con el pie súper derecho porque además se trataba
de un crítico muy importante y realmente, más tarde lo supe, que el ser
invitada por ese crítico era abrirte las puertas de muchísimos lugares
muy importantes. Nada menos, se dice que fue el que ayudó muchísimo,
estimuló la carrera de Cuevas, Botero… de los grandes latinoamericanos.
El tenía un ojo muy crítico y muy exigente al mismo tiempo.
Agustín Villalpando: ¿Qué consejo tendría
para alguien que está empezando?
Martha Chapa: Que trabajen mucho, que
dibujen. La vida es complicada y ha sido complicada para todos en todas
las épocas de la vida. Para nadie es fácil, ¿he? Yo creo que en unas
épocas por una cosa, porque había menos apertura, ahora hay más apertura
y a veces menos espacios, pero yo creo que cuando uno tiene esa pasión
por el arte, por el trabajo, es como una puerta así, catárquica, como el
Niágara, como las cataratas del Iguazú, nadie te detiene. El talento es,
además, este compromiso con una vocación, con un destino es irrefrenable
y hay que trabajar. Hay que trabajar y todos los días. Todos los días
hay que tener cono ese deseo de seguir buscando, de no estar conforme.
Como yo decía, sólo merece libertad y vida y reconocimiento quien diario
la conquista.

Aquí encuentras la Reseña de la
inauguración
Además, amig@ lector@ de Enkidu
Magazine, tenemos una Galería de Fotos
sólo para tus ojos... ¡Enhorabuena! |
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