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FOTO: Niños brasileños colocan
velas encendidas en una favela tras una jornada violenta.- AP
Un menor es asesinado en Brasil cada diez horas,
según datos oficiales
* El Ministerio de Sanidad advierte del incremento de la violencia
familiar
RIO DE JANEIRO, El Pais, Juan Arias, 07/04/2008: El caso de la pequeña
Isabel, de cinco años, supuestamente asesinada y después arrojada desde
un sexto piso de la casa del padre, Alexandre Alves Nardoni, y de su
madrastra, Anna Carolina, ambos presos bajo sospecha de asesinato, no
sólo está conmoviendo a todo Brasil, sino que ha puesto sobre la mesa un
drama muchas veces escondido: el del número ingente de asesinatos de
menores, perpetrados en gran parte dentro del ámbito familiar.
A
la muerte de Isabel se unió en un breve espacio de tiempo la de una niña
de 10 años que, acosada por la violencia del padre, que quería pegarle,
se arrojó por la ventana y no murió de milagro
Según datos del Ministerio de Sanidad brasileño, entre 2000 y 2005
tuvieron lugar 5.049 muertes de niños y niñas de uno a 14 años. En 2005,
662 niños murieron por agresiones dentro del hogar, es decir, uno cada
diez horas.
Y
lo que más asusta es que, mientras en el pasado buena parte de los
asesinatos de niños eran cometidos con armas de fuego fuera de casa,
ahora se perpetran —sobre todo, hasta los 12 años— mediante
estrangulamientos, cuchillos, etc., lo que indica que esos crímenes
tienen lugar cada vez más en el ámbito familiar, según señala María
Fernanda Tourinho, investigadora del Núcleo de Estudios de Violencia de
la Universidad de São Paulo (USP).
En los últimos años, el índice de homicidios con víctimas entre 0 y 18
años se sitúa en una media de 12,56 por 100.000 habitantes. Con todo, el
psiconalista Mário Eduardo Pereira recomienda desde el diario O Globo
que no se busquen culpables a cualquier precio ni se piense que todos
esos padres que en el silencio del hogar asesinan a sus pequeños son
enfermos psíquicos.
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Brasil
Capital: Brasilia.
Gobierno: República Federal.
Población: 182,032,604 (2003) |
Muchas veces, las drogas y el alcohol, unidos a ciertas situaciones de
estrés familiar, hacen posibles esas monstruosidades. Según el
psiquiatra Icami Tiba, hay más personas con miedo a cometer actos de
violencia contra sus hijos de lo que se piensa. “Hay que atacar esos
fantasmas antes de que se conviertan en personas”, advierte Tiba.
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