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FOTO: AFP/PATRICK KOVARIK
Nicolas Sarkozy saluda a la multitud al lado de Abdoulaye Wade,
Presidente de Senegal, el
jueves 26 de julio, en Dakar.
Diplomacia francesa: La imagen muy degradada de Francia en Africa
- L'image très dégradée de la France en Afrique
LeMonde, Philippe Bernard, 09/05/2008 (Traducción al castellano Agustin
Villalpando / Enkidu Magazine): Como dos viejos conocidos fatigados uno
del otro, Africa y Francia no se comprenden más. No sólo París
trastabilla en el continente negro, sino que su imagen se degrada.
Objeto de debate desde hace algunos años, esta realidad ahora es
oficialmente reconocida y preocupa lo alto del Estado. Multiforme, la
observación es dispuesta en una serie de telegramas escritos a petición
del Quai d'Orsay en el otoño de 2007 por 42 embajadores comisionados en
Africa, y de los cuales Le Monde tuvo conocimiento. Tal estado de cosas
tiende a argumentar en favor de la "ruptura" en la política de Francia
en Africa prometida por Nicolas Sarkozy. "Ruptura" que los cercanos al
Presidente parecen cuestionar.
La imagen de Francia "oscila entre atracción y repulsión en nuestras
colonias antiguas, en vista del apoyo político o de las intervenciones,
incluyendo las militares, de que han sido objeto estos países", constata
un telegrama de síntesis. "Francia ya no es la referencia única ni
tampoco primordial en Africa. Los franceses no lo quieren admitir",
afirma un diplomático que ha participado en este trabajo. En la
audiencia, todos pasó como si el tiempo se hubiese detenido: los
africanos "juzgan a Francia con el aliso de los defectos del pasado como
los elfos, que han terminado" ["jugent la France à l'aune des travers du
passé alors que Elf, c'est fini"].
Por su parte, los franceses ignoran que los africanos entran en la
mundialización "mas rápido de lo que se creía" y ahora son cortejados
por todos los países emergentes (China, India, Brazil) y por Estados
Unidos. "Lejos del pensamiento miserando, (...) los progresos logrados
por Africa son importantes y en general subestimados por la opinión
pública y por los observadores", estima el documento, elaborado para
intentar remediar el efecto desastroso producido por el discurso de
Nicolas Sarkozy en Dakar, en julio de 2007.
El apoyo dado por París a los potentados africanos es uno de los
componentes de este desamor. La presencia de bases militares "alimenta
el fantasma de una Francia que está sólo actúa en beneficio de los
gobiernos injustos y por causas opacas", mientras que la situación en
los países en cuestión (Gabón, Camerún, Chad y Congo) es mucho mejor que
en las antiguas colonias británicas, estiman los responsables franceses,
quienes citan a Zimbabwe. "Nos reprochamos a la vez de intervenir
demasiado y de dejar a Africa. Lo que quiera que hagamos está mal",
resumió uno de ellos. La voracidad que se acredita a Francia en materia
de explotación de los recursos naturales todavía pesa. Una vez más, la
idea según la cual París tira de todos los hilos en sus ex-colonias cae
de la ilusión, aseguran los diplomáticos, pues los principales intereses
franceses se sitúan en la Africa anglófona. Nigeria y Sudáfrica
concentran la mitad de los intercambios franceses con el continente.
Africa apenas comprende el 0.5% de su comercio exterior, contra el 40%
en 1957.
Los africanos francófonos tienen "la impresión de ser desatendidos, o de
no ser correspondidos por una Francia en deterioro (inmigración, visas,
reducción de la ayuda, tratamiento de ex-combatientes)", aseveran
incluso los telegramas, subrayando "el riesgo real que las generaciones
jóvenes se apartarán de Francia". El problema es que Francia no cuenta
con los medios de para lograr sus ambiciones. Su inmensa red de
cooperantes casi ha desaparecido y no controla mas que un tercio del
volumen de su ayuda, el resto se comparte entre la reducción de la deuda
y la ayuda distribuida por medio de la Unión Europea. En consecuencia,
los logros franceses son mal identificados y menos visibles que los
estadios inmensos o el palacio del congreso construido por los chinos.
Algunas embajadas van a abogar por una de-comunitarianización de los
presupuestos.
La prosperidad africana se nutre además del rechazo de una Francia
"dadora de lecciones" ["donneuse de leçons"], insisten los diplomáticos,
quienes constatan hoy los "daños duraderos" producto del asunto del
Arche de Zoé.
Así, una fosa se ha ampliado entre franceses y africanos. Los primeros
ven a los segundos como "gentes pobres por la corrupción, a quienes
Francia debe decir lo que ellos deben hacer". En contraposición, en
Africa domina la visión de "una Francia temerosa, que duda de sus
intereses, suspicaz de la juventud africana". Esta brecha se amplía por
una identificación nueva facilitada por la Internet, el teléfono móvil y
el satélite. "Cuando los suburbios franceses arden, la juventud africana
se siente maltratada" ["Quand les banlieues françaises flambent, la
jeunesse d'Afrique se sent maltraitée"].
Confrontada con este cuadro, Francia dispone de fortalezas, notablemente
su idioma, que es objeto de una "demanda tremenda" y de un "conocimiento
irremplazable del terreno". París debe "admitir sus intereses en Africa",
ligados a los asuntos de desarrollo, de la seguridad y de la economía y
negociar con "socios plenos" ["des partenaires à part entière"].
"Nosotros debemos cesar de tratar a los países francófonos como
'nuestros africanos´" ["Nous devons cesser de traiter les pays
francophones comme "nos Africains""], resume un diplomático.
La modestia y la sobriedad nuevas en el discurso prounciado por el
Presidente Sarkozy en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), el 28 de febrero,
resulta directamente de la evaluación hecha por los diplomáticos.
Mientras que en Dakar, Sarkozy multiplicó sus advertencias perentorias,
el afirmó en Ciudad del Cabo que "los africanos están cansados de
recibir lecciones de moral" y anunció la revisión de los acuerdos de
defensa con los Estados africanos. Este discurso nuevo fue inspirado en
gran parte por la célula diplomática del Eliseio y del Quai d'Orsay,
mientras que el de Dakar nació de la pluma de Henri Guaino, consejero
especial de Sarkozy.
Pero la querella por la influencia a propósito de una bien fundada
actualización [aggiornamento] de la política francesa en Africa no se ha
cerrado en absoluto. El reemplazo de Jean-Marie Bockel, Secretario de
Estado para la Cooperación, culpable de haberse involucrado con la
gobernabilidad de Gabón y de Congo, países "amigos de Francia", ya ha
reflejado el regreso a los reflejos viejos. La elección de Libreville
(Gabón), el 10 de abril, como primer destino africano por su sucesor,
Alain Joyandet, lo confirma. El jefe de esta delegación, quien participó
en gran pompa al encuentro franco-gabonés en la oficina del Presidente
Bongo, fue nada menos que Claude Guéant. El Secretario General del
Eliseo confirma, de este modo, su preferencia por una gestión netamente
más clásica sobre los asuntos africanos.
Article paru dans l'édition du 27.04.08.
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