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Discurso
de Pedro Cahn presidente de la IAS /co-presidente de AIDS 2008 en la sesión
de apertura – AIDS 2008
Distinguidos
invitados, amigos y colegas, soy Pedro Cahn Director de la Fundación Huésped
de Argentina. Como Presidente de la IAS y Co-Presidente de la XVII
Conferencia Internacional sobre el SIDA es un gran honor darle la
bienvenida al congreso, por primera vez, a la región en la que he
trabajado en VIH durante tantos, tantos años: ¡Bienvenidos a América
Latina!
Creo
que nos encontramos en un momento crucial dentro de la respuesta frente al
SIDA. Sólo faltan dos años para que se cumpla el plazo para lograr el
Acceso Universal en 2010 y sabemos, luego de la reciente reunión de
UNGASS, que no estamos encaminados para cumplir con estos objetivos. De
hecho, si tomásemos como indicador las últimas declaraciones producto de
la reunión del G8 en Japón, parece, inclusive, que nos estuviésemos
alejando de los compromisos que ya existían. Después de tantos avances,
parece que estamos listos para aceptar la derrota cuando la victoria está
todavía al alcance de nuestra mano. No cumplir con esos compromisos tendrá
un impacto inevitable sobre millones de vidas..No se puede permitir que
esto ocurra. Es tiempo que las naciones estén a la altura de sus
compromisos: es tiempo de Acción Universal ¡Ya!.
Podemos
y Tenemos que Hacerlo Mejor.
Tenemos
que hacerlo mejor por los cientos de niños que nacen cada año con VIH;
tenemos que hacerlo mejor por millones de niñas y mujeres, dejando las
decisiones sobre su salud sexual y reproductiva no en manos de sus
médicos, ni de sus parejas ni de los miembros de sus
familias, sino en el lugar al que pertenecen: en las manos de las
mujeres y las niñas. Esto puede significar desafiar muchos años de
normas culturales y llevará tiempo, pero resulta esencial para la
respuesta mundial frente al VIH.
También
debemos hacerlo mejor en relación al estigma y a la discriminación allí
en donde es importante; no tomando compromisos vagos ni haciendo
declaraciones políticas cada tanto, sino llevando a cabo programas
calculados y evaluados comparativamente que estén basados tanto en los
derechos humanos como en una salud pública sólida, que cubra las
necesidades de los hombres que tienen sexo con hombres, los usuarios de
drogas inyectables y las/os trabajadoras/es sexuales.
Así
mismo, desafío a los Estados Miembros de la ONU a trabajar con todas las
poblaciones que corren riesgo de contraer VIH, algunas de las cuales –a
27 años del inicio de la epidemia– todavía no se atreven a nombrar. Es
tiempo de desafiar la tiranía de la ignorancia y de la negación. Es
tiempo de que los líderes de todo tipo –políticos, religiosos y
comunitarios– ayuden a que estos grupos dejen estar en los márgenes de
la sociedad y pasen a estar en el centro de la respuesta frente al VIH. Es
tiempo de coraje político –y no de conveniencia política– y eso
significa luchar contra la desigualdad de género, la homofobia y la
pobreza que continúan conduciendo esta epidemia.
Podemos
y Tenemos que Hacerlo Mejor.
Siempre
ha sido el rol de la Conferencia Internacional sobre el SIDA exigir que
nuestros gobiernos y líderes cumplan con sus obligaciones políticas y
morales. Esto ocurrió en la conferencia de Durban en el 2000, en la que
los oradores denunciaron la monstruosa desigualdad en el acceso al
tratamiento entre las naciones ricas y las pobres. Ocurrió en Bangkok en
el 2004, donde la gente comenzó a demandar el Acceso para Todos al
tratamiento, el cuidado y la prevención. Ocurrió en la conferencia de
Toronto donde exigimos que ya era Tiempo de Cumplir las promesas
realizadas por la comunidad internacional. Y ocurrirá nuevamente aquí
-en la Ciudad de México– en donde estamos exigiendo Acción
Universal ¡YA¡. Esta conferencia es el principal foro mundial en el
que podemos observar honestamente como pares, liderazgo, ciencia y
comunidad, incluyendo a la juventud, tanto el importante progreso que
hemos logrado como las barreras que todavía enfrentamos.
Podemos
y Tenemos que Hacerlo Mejor.
En
los últimos meses ha habido un movimiento de oposición contra el aumento
de recursos que se dedican al SIDA. A pesar del tangible progreso que
hemos logrado salvando vidas y curando enfermos en las naciones más
pobres del mundo, los críticos reclaman que los fondos dedicados específicamente
al VIH están creando más problemas que soluciones –que estos fondos
estarían mejor utilizados financiando directamente a los sistemas de
salud.
Pero
nosotros, que hemos trabajando tan duro y durante tanto tiempo en
VIH, sabemos lo que los críticos parecen haber olvidado. Nosotros siempre
supimos que necesitamos más fondos – no más competencia.
Sabemos que los sistemas de salud eran débiles y tenían bajos recursos
mucho antes de que la comunidad del SIDA cambiase para siempre la manera
de abordar la salud pública mundial; y por eso exigimos el fin de las
desigualdades que se han dado por sentadas durante décadas. Sabemos que
construir clínicas y laboratorios, entrenar trabajadores de la salud y
trabajar con los Ministerios de Salud para llevar adelante los programas
de VIH significa sistemas de salud más fuertes para todos.
Apoyamos los esfuerzos actuales dedicados a integrar la TBC, la salud
sexual y reproductiva, el cuidado primario y la salud perinatal en los
servicios de VIH. Esto jamás debería ser una cuestión de una cosa o la
otra, sino de cómo podemos trabajar juntos para beneficiar a todos
aquellos que lo necesitan. Es tiempo de colaboración, no de competencia.
Podemos
y Tenemos que Hacerlo Mejor.
Debemos
fortalecer la evidencia a propósito de los beneficios de la expansión de
los ARV. La Declaración de Sydney instó a llevar a cabo más investigación
en operaciones conjuntamente con la expansión. Debemos seguir ese camino
para asegurar que la evidencia sólida siga conduciendo la respuesta
frente al VIH.
Debemos
hacer presión para lograr más y mejores investigaciones en ciencia básica,
clínica, epidemiológica, social y política, para entender y responder
mejor ante las fuerzas sociales, políticas y económicas subyacentes que
conducen la epidemia.
Como
dije en mi discurso de asunción en Toronto, quisiera pedirle en
particular a todas las partes involucradas que no se olviden de la región
de la que provengo y en la que esta conferencia está teniendo lugar: América
Latina y el Caribe también está sufriendo las consecuencias de la
epidemia de SIDA en el contexto de la pobreza y la marginalidad. Las dos
millones de personas que viven con VIH en esta región no deben quedar
excluidas de nuestra agenda global compartida.
Podemos
y realmente tenemos que hacerlo mejor. Demasiadas vidas dependen de
nosotros; demasiadas vidas se han perdido ya; una innumerable cantidad más
están en peligro.
Y
vamos a hacerlo mejor
Aplaudimos
la decisión del Gobierno de los Estados Unidos de aprobar el proyecto de
ley e reautorización del
PEPFAR, que incluye levantar una prohibición de 20 años sobre viajes e
inmigración a los Estados Unidos para las personas que viven con VIH.
Ahora esperamos la remoción final del VIH de la lista de enfermedades
comunicables que prohíben la entrada de visitantes a EEUU. Es una enorme
victoria de la incidencia tanto norteamericana como internacional,
incluyendo a la IAS, que ha trabajado incansablemente durante años para
acabar con este símbolo del estigma y de la discriminación. También
desafía a otros países con políticas y leyes que restringen la entrada,
estadía y residencia de las personas viviendo con VIH a que terminen
inmediatamente con estas prácticas. Como dijimos el año pasado en
Sydney, tenemos que ¡DETENER AL VIH, NO A LAS PERSONAS VIVIENDO CON
VIH!
Estimados
delegados, quisiera agradecer a todos los donantes que han apoyado esta
conferencia –organizaciones internacionales y multilaterales, al
Gobierno Federal de México, al Gobierno de la Ciudad de México y a otros
donantes bilaterales gubernamentales, a las fundaciones privadas y a los
grandes patrocinadores de la industria farmacéutica, a mi amigo y Co-Presidente
Luis Soto-Ramírez, y a los muchos líderes científicos y de la sociedad
civil de México que han sido parte integral de la planificación de la
conferencia. Muchas gracias por su apoyo, su colaboración, su sabiduría
y su paciencia par hacer que esta histórica conferencia se haga realidad.
También
quisiera expresar mi gratitud al Director Ejecutivo de la IAS Craig
McClure y a todo el personal en Ginebra y en México por su compromiso
incansable y su apoyo.
La
IAS ha estado a la vanguardia de la lucha por el acceso a la prevención y
al cuidado; por el aumento de las inversiones en investigación del VIH y
el acceso a la investigación en países en vías de desarrollo. Junto con
muchos de ustedes aquí, hemos levantado nuestra voz contra el estigma y
la discriminación, denunciando las desigualdades sociales como unas de
las causas principales de esta tragedia humana y hablando en representación
de miles de profesionales del VIH de todo el mundo.
Estoy
seguro de que continuaremos en la misma dirección con los mandatos de
nuestro nuevo Presidente y de nuestro Presidente Electo. Quisiera,
entonces, darle la bienvenida a Julio Montaner, un médico visionario,
luchador incansable y paciente que se convertirá en el Presidente de las
IAS al finalizar esta conferencia. Y para aquellos que todavía no se
hayan enterado, es también un gran honor darle la bienvenida a Elly
Katabira, de Kampala, Uganda, quien se convertirá en Presidente Electo
también al finalizar esta conferencia y, en dos años, en el primer
presidente de la IAS proveniente de África.
El
haberme desempeñado como Presidente de la IAS durante los últimos dos años
ha sido, sin dudas, uno de los mayores honores de mi vida. Dejo este
puesto sabiendo que soy parte de un movimiento mucho más grande de
individuos que no están satisfechos con dejar que las cosas continúen
como fueron en el pasado. Todos nosotros, presentes aquí esta noche, y
todos aquellos que están mirando la apertura por Internet, hemos dedicado
nuestra vida a la acción y al cambio. Trabajemos juntos para asegurar que
la Acción Universal no sea sólo un slogan utilizado durante los próximos
cinco días sino que se convierta en el principio rector del liderazgo
comunitario, científico y político en los años por venir.
Redoblemos
nuestros esfuerzos para lograr que este sueño se haga realidad: ¡Debemos
superar esta tragedia y detener la epidemia!
Buenas
noches y, en nombre de la IAS, gracias por estar aquí.
Dr.
Pedro Cahn |