| Sesión mensual en Los Martes de Enkidu:
Masculinidades
Diversas
Sesión mesual (cada tercer martes de
cada mes) a cargo de Lic. Jorge Yáñez (TRODOS Círculo de Masculinidad),
Lic. Manuel Amador (Foro de Hombres Gays) y Lic. Salvador Zavaleta (Grupo
MDS).
Prácticas Sexuales entre varones en Espacios
Carcelarios
Martes
19
de agosto
de 2008
CIUDAD
DE MEXICO, 20/08/08 (Jorge Yáñez/Enkidu Magazine): La temática abordada giró entono a las prácticas
sexuales sostenidas entre varones en los Centros de Readaptación Social.
Jorge Yáñez comenzó delimitando dos situaciones diferentes, la primera
que desde una perspectiva un tanto romántica, se establece a partir de
una negociación entre las hombres privados de su libertad, asumiendo
roles de pasividad y actividad; y por otro lado los abusos sexuales en
donde precisamente no media la libre voluntad, sino que se somete a un
acto de violación no siempre llevado a cabo con el pene sino introduciéndole
por la vía anal, botellas, objetos de madera o metal, en casos donde las
reglas internas no se cumplen, como el pago por la protección.
El dato estadístico a finales del 2006 en los centros
del Distrito Federal, es que un hombre es violado cada dos semanas a
manera de castigo.
En la ciudad de México el problema del hacinamiento
se expresa en más de un 50% de sobrepoblación en estos espacios
penitenciarios, presentándose además una imposibilidad estructural para
verificar el respeto a los derechos humanos, ya que por una parte se
valora a los reos como sujetos con derechos de 2ª categoría y
se restrije el acceso a visitadores de derechos humanos.
Manuel Amador coincidió en la falta de estudios que
expongan vulneraciones a los derechos humanos de los reclusos, aunque si
se sabe que ocurre a partir de la apariencia,
con la cuestión de quien es más “cabrón”, de quien es más
hombre, quien ejerce más violencia, y de quien tiene una imagen más
afeminada es víctima de abusos. Es importante destacar la nula
participación del gobierno en garantizar el respeto a esta población, no
sólo son las visitas conyugales, sino como resolver la violencia y los
derechos negados alas
personas trans, que se ven forzadas a entrar a estas prácticas.
Salvador Zavaleta compartió su experiencia de trabajo
de campo en el reclusorio varonil, describiendo las tres áreas, la de
ingreso, la de clasificación y la de población, en donde están la mayoría
de los sentenciados. La Comisión de Derechos Humanos ha propuesto la
separación en resguardos o anexos, en donde se encuentran los
discapacitados, las personas adultas mayores, los indígenas, las personas
trans y los homosexuales; estos últimos deben pasar antes por la
cobertura de un test y un área de diagnóstico que así lo determina.
Esta área de anexo evita los abusos sexuales pero a la vez cubren roles
femeninos no sólo de carácter sexual, también los afectivos y de acompañamiento,
lo que les reporta comida y seguridad. La figura de hombre masculino que
tiene prácticas sexuales con uno de características femeninas, el
esquema de relación es de roles heterosexuales. Esta investigación es
parte de maestría de psicología de grupos que actualmente lleva a cabo.
En el área de clasificación se suscitaban antes los homicidios
precedidos de violaciones, ahora pasan después del diagnóstico a estos
anexos.
Jorge Yáñez agregó que a partir de estas dos
posibilidades de sexo consentido y de sexo sin consentimiento, y sin
involucrar la realidad de los tutelares de menores que constituye un
asunto aparte, en el segundo caso se sigue sosteniendo el mito de la
gratificación sexual, un abuso sexual no lo tiene, es una situación
derivada del poder de quien es más fuerte o controla más en el sistema
carcelario. La cultura del silencio sigue privando, es decir, no se
externa cuando se es objeto de un abuso sexual porque la masculinidad y la
hombría se ponen en duda y se evidencia como vulnerable. No existe una
política de prevención de infecciones de transmisión sexual; así mismo
se requiere de implementar un
enfoque sociológico y antropológico en la política penitenciaria
distinto, que vaya más allá de las de carácter laboral, educativo,
recreativo, deportivo y cultural; que considere las reglas construidas por
los propios internos.
Manuel Amador habló de la responsabilidad de hablar
de lo no cumplido por las instituciones y hacer énfasis en el respeto a
los derechos humanos. Y ser más exigente en la revisión de la políticas
mal dirigidas que separan a la población homosexual, fortaleciendo el
estigma. Es importante el diseño de políticas preventivas
de salud sexual.
Salvador Zavaleta
cerró subrayando que una sentencia condenatoria desvinculada del sistema
penitenciario en términos de su operatividad, no mide el fortalecimiento
del estigma hacia las personas homosexuales y trans, que al ingresar a
estos centros de readaptación social, deben reproducir los roles
establecidos de prácticas sexuales. Nuestras autoridades en materia de
justicia no están suficientemente capacitadas en materia de derechos
humanos y erradicación de homofobia. La política de salud no está
involucrada ni siquiera en lo inmediato, un condón en un reclusorio tiene
un costo de quince pesos, un equivalente a partir de las realidades económicas
con el exterior a aproximadamente ciento cincuenta pesos, lo que deriva en
un no uso del preservativo.
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