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El
país incluyente que soñó Gilberto.
© Ernesto Reséndiz Oikión /
Enkidu Magazine
A la memoria de Gilberto
Rincón Gallardo
CIUDAD DE MEXICO, 07/09/08 (Ernesto
Reséndiz Oikión / Enkidu Magazine): Los seres humanos se vieron al
espejo, descubrieron que eran otr@s y salieron
del clóset desde hace varias décadas; algunos, hace siglos; otros, tan sólo
desde hace unos pocos días; muchos todavía guardan su silencio; unos están
en el umbral de su alcoba, a punto de dar el siguiente paso. ¿Cuándo
podremos salir nosotros de la ignorancia? Hombres, mujeres y otras
quimeras valientes han luchado y luchan desde la primera persona cuando se
atreven a nombrar su amor libre y distinto para ser incluidos en nuestro
país, mi México lindo y querido que se viste de rosa mexicano sólo
cuando le conviene, este país tan hermoso, pero tan machista, misógino y
homofóbico. Mi tierra que me parte el alma como un puñal (descubro que
con esta última línea me inscribo como hijo bastardo en la tradición
del melodrama telenovelero, pero no me importa, así me siento cómodo).
Lejos de la tragedia y más
cercanos a la comedia de enredos, los disfraces y las máscaras se
quitaron: ser honestos significa no traicionarnos a nosotros mismos,
implica desnudarnos y querernos, pero eso no es suficiente, a veces no,
también es necesario amar a los otros, amar-(nos).
Que un esposo ame con locura a su esposa o que un hombre bese a
otro hombre, que una chava se excite viendo a otra, que un joven comparta
su cama con una chica y con un chico (al mismo tiempo u ocasionalmente),
que una mujer sea un hombre o que un hombre se vista de mujer; en pocas
palabras, que alguien sea heterosexual, gay, lesbiana, bisexual, transgénero,
transexual o travesti o lo que decida ser no tendría porqué tener la
menor importancia, no obstante todavía la tiene. Lo que se ve no se juzga
ni se discrimina, se respeta y se quiere, al fin y al cabo, hay de todo en
la viña del señor, somos diversos, somos así. Hay a quien “le
pedalean la bicicleta” y otros se caen de una bicicleta fija (ninguna
alusión a posibles fracturas políticas).
Estoy feliz, estoy muy triste, estoy preocupado y
ocupado (¡cuántos egos!, parezco esquizofrénico). Dos noticias me
sorprenden y me conmueven hacia la felicidad y la tristeza: una es la
aprobación histórica que hizo la Asamblea Legislativa del Distrito
Federal (ALDF) de la ley de identidad sexogenérica, otra es el
fallecimiento de Gilberto Rincón Gallardo, un ser humano que amó sin
rubor, con honestidad e inteligencia. Hoy, a la memoria de ese amigo
sincero quiero dejar una rosa blanca.
Desde hace dos años las demandas del colectivo LGBT (lésbico,
gay, bisexual, transgénero, transexual y travesti) y los grupos de las
minorías sexuales y genéricas comenzaron a ser escuchadas (no
completamente, no por todos), en los últimos meses, la capital intensificó
su actividad en materia de diversidad sexual, cada vez los chilangos son más
tolerantes, no obstante en la provincia mexicana las realidades son muy
distintas. No necesitamos unas cuantas Zonas Rosas, debemos pintar todos
los rincones del país de todos los colores del arcoiris, seamos chiquitos
y rinconeros para crecer grandes (el tamaño de nuestra dignidad claro que
importa).
A la aprobación en 2006 y 2007 de las leyes de
sociedades de convivencia y del pacto civil de solidaridad, en el DF y
Coahuila, respectivamente; el pasado 29 de agosto se sumó la ley de
identidad sexogenérica. Por primera vez, se reconoce la identidad jurídica
de las personas transgéneros y transexuales, quienes podrán solicitar
una acta de nacimiento acorde a su identidad. Tan sólo el pasado 17 de
mayo, día internacional de lucha contra la homofobia, Mario y Diana (cuyos
nombres originales son María del Socorro Sánchez y José Mauricio
Guerrero, respectivamente) dieron la noticia por ser la primera pareja
transexual en casarse; ahora, por fin, con esta ley ellos tienen la
certeza jurídica de ser Mario y Diana, amantes y esposos. ¡Qué logro!
Esta ley se aprobó con 37 votos a favor por parte del
PRD, Partido Socialdemócrata, PRI y otros partidos, y 17 en contra por
parte de la fracción del PAN y el Verde ecologista. El diputado panista
José Antonio Zepeda intentó promover una moción suspensiva que fue
rechazada; además, mencionó que la reforma al Código Civil es una
“aberración jurídica”, evidentemente, ante la falta de argumentación
recurrió a la descalificación. La postura que mantienen los panistas
hacia los temas de diversidad sexual no se corresponde con las nuevas
realidades que vivimos en estos días, si esta fuerza política insiste en
su postura dogmática corre el riesgo de que en menos de una década deje
de representar a un “amplio” sector de la ciudadanía plural, y que
siga siendo identificada con los sectores más retrógradas y
ultraconservadores de la derecha mexicana. ¡Qué horror!
Emilio Álvarez Icaza,
presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF),
afirmó que con este hecho “estamos fortaleciendo el Estado democrático
de derecho y le vamos quitando terreno a una herencia autoritaria en
materia de no reconocer derechos a diferentes grupos de minorías”. A la
sesión también asistieron activistas como Gloria Hazel Davenport, asesora del Centro Nacional
para la Prevención y Control del VIH/SIDA (CENSIDA), quien señaló
“hoy es un día de luto para la misoginia y la transfobia”.
La presencia de la politóloga transexual mexicana
Irina Echeverría Layevska también fue significativa. Hace unos meses,
Carmen Aristegui sostuvo una conmovedora entrevista con ella con motivo de
la presentación de su libro “Carta a mi padre”, publicado por el
Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). Irina declaró
que “hoy tenemos el derecho a existir. Los derechos no se suplican.
Podremos votar y ser votadas. Es el punto de partida para otros estados.
Ya no voy a ser indocumentada. Somos ciudadanas y ciudadanos mexicanos”.
Las reflexiones de Álvarez Icaza, Hazel Davenport,
Echeverría Layevska y otros investigadores como los antropólogos Martha
Lamas y Guillermo Núñez Noriega o Antonio Marquet desde la filología, y
tantos nombres de activistas, periodistas, psicólogos, doctores, científicos
e intelectuales que se me escapan (es imposible mencionarlos a todos por
cuestión de espacio), señalan la necesidad de una inclusión total de la
diversidad sexual como parte de la sociedad mexicana, sólo de esta manera
comenzaremos a construir una democracia moderna y auténtica.
El pasado 28 de junio se celebró la XXX Marcha del
Orgullo LGBT, “30 años de Orgullo marchando por la equidad: Diversidad
es el movimiento”, tres décadas ya desde que la salida del clóset
significó también una salida a las calles, desde aquella primera marcha
de 1978 (que conmemoraba diez años de la matanza de 68), porque la
orientación sexual también es una postura política. Además, la XVII
Conferencia Internacional sobre el VIH/SIDA, que se llevó a cabo la
semana del 3 al 8 de agosto en la ciudad de México, y a la que acudió la
plana mayor de la ONU y numerosos grupos y organizaciones no
gubernamentales (ONG) de todo el mundo, puso el acento en el combate
urgente de la pandemia mundial con una frase contundente: “¡Acción
universal ya!”
¡Acción universal ya! también se debe traducir en
¡Sexo seguro con condón ya! Los jóvenes tenemos el derecho de ejercer
nuestra sexualidad libre y de manera responsable. ¡Tengamos orgasmos! ¡Tengámoslos
con responsabilidad e información! Hago eco de lo que dijo un grupo de
mujeres que protestaron contra la pretensión de los sectores más
conservadores para que no usen minifaldas: “¡Mi cuerpo es mío y sobre
él decido!” “¡De puta o de monja, yo decido el vestido!”. Claro,
mi cuerpo es sólo mío y yo decido en mi intimidad si me hago puto o
monje o un pu(n)to medio. Decido en libertad sobre mi sexualidad y mis
afectos.
Por eso, el libro Tu
futuro en libertad. Por una sexualidad y salud reproductiva con
responsabilidad que impulsa el Gobierno del Distrito Federal resulta un
medio indispensable para que los jóvenes recibamos información laica,
científica y objetiva sobre nuestra sexualidad. Un punto destacado de
esta obra es que aborda el tema de la diversidad sexual con un enfoque
adecuado a las edades y al contexto social que vivimos los jóvenes (y no
tan jóvenes). Educar en la diversidad sexual implica educar en la
tolerancia de las diferencias, sólo de esta manera –insisto- podemos
aspirar a vivir en una sociedad democrática. Además, eliminar la
ignorancia, prejuicios, tabúes y mitos en torno al sexo es el primer paso
para erradicar la pandemia del VIH/SIDA, y otras enfermedades de transmisión
sexual y problemas que hoy nos lastiman directamente. ¿Por qué Josefina
Vázquez Mota, secretaria de Educación Pública, no asume un proyecto
similar para las escuelas a nivel federal?
En este proceso educativo en el que
la sociedad civil debe involucrarse de fondo, los medios de comunicación
juegan un papel importante para eliminar las fobias y sensibilizar sobre
la diversidad sexual. En la televisión pública tenemos programas loables
como Diálogos
en confianza del canal Once, que ha sufrido en
no pocas ocasiones los embates de la censura, pero que se mantiene como un
foro plural para dialogar-(nos). En el 22, la barra programática Zona
D muestra un abanico de producciones
cinematográficas de todo el mundo, pero en un horario nocturno sólo para
desvelados, parece que todavía ver películas con temática homosexual sólo
se acepta si es “en lo oscurito”.
El periodismo de diversidad sexual
ha crecido exponencialmente en los últimos años, lo que demuestra la
necesidad de los ciudadanos de estar informados en temas que les tocan
directamente, afortunadamente, todas las propuestas periodísticas están
orientadas tanto para gente heterosexual como no heterosexual y no caen en
el sectarismo. El pasado 13 de agosto Triple G (Generación de Gente Gay) cumplió su séptimo aniversario de estar al
aire en la W Radio (la misma que censuró a Aristegui). Este es el único
programa de la radio comercial que es una apuesta honesta de información
sin prejuicios ni limitaciones, conducido por Eduardo Iniesta.
Asimismo tenemos en Internet
proyectos inteligentes, profesionales, interesantes y divertidos de
información y entretenimiento como lo son ERadio.com y Glink.tv. No puedo
dejar de mencionar las agencias de noticias que se sitúan a la vanguardia
de este periodismo: Anodis, Enkidu Magazine y Notiese, cuyo suplemento es Letra
S, que aparece publicado en el diario La
Jornada. ¡Diversidad de opiniones! ¡Pluralidad
de ideas! ¡Todas las voces! ¡Todos los penes, todos los anos, todos los
senos y todas las vaginas!
Los avances son muchos, pero todavía
no son suficientes, la lucha de la tolerancia se da todos los días, en la
cotidianeidad de nuestras relaciones familiares y personales. Gilberto
Rincón Gallardo no descansó nunca en esta lucha contra la discriminación,
un fruto de ello fue la ley federal para prevenir y eliminar la
discriminación, promulgada en 2003, que él impulsó sin concesiones,
como también lo hizo con las leyes de sociedades de convivencia y de
identidad sexogenérica. También se manifestó a favor de que el
presidente Felipe Calderón declare el 17 de mayo como día nacional
contra la homofobia.
Gilberto Rincón Gallardo fue un
hombre comprometido de izquierda, fundador del Movimiento de Liberación
Nacional y la Central Campesina Independiente, siempre se mantuvo al
margen de la violencia y el dogmatismo de la militancia más anquilosada,
propugnando por una izquierda moderna, crítica y democrática. Apoyó
decididamente distintos movimientos sociales y minorías étnicas,
religiosas y sexuales, lo que le valió la cárcel en muchas ocasiones,
fue preso político de 1968 a 1971. En el sexenio anterior, el presidente
Vicente Fox lo invitó a participar como titular del CONAPRED, cargo que
desempeñó destacadamente hasta el pasado 30 de agosto cuando falleció.
A Rincón Gallardo le sobreviven su esposa, tres hijos y siete nietos.
El legado y ejemplo que nos deja es
enorme, así se descubre en sus palabras: “En
el caso de las personas con discapacidad, las mujeres, los grupos étnicos
o los adultos mayores, el gobierno y los particulares deben emprender,
además de las protecciones contra los actos de discriminación, medidas
de compensación que ayuden a estos grupos a revertir la desventaja histórica
que padecen; mientras que en el caso de la diversidad sexual o de las
minorías religiosas, es decir, en el caso de grupos que se definen por el
ejercicio de una libertad fundamental, lo que debe garantizar el Estado es
la protección para que los derechos constitucionales de libre preferencia
y libertad religiosa se puedan ejercer sin interferencias ilegítimas.
Nada más”.
Nada más y nada menos, sólo lo
justo. Por eso, hay que abrirnos de mentes, corazones y piernas. Debemos
construir el país incluyente que soñó Gilberto Rincón Gallardo, el México
que quiero compartir como mi hogar, la utopía en la que sí podemos
convivir.
Fuentes:
Anodis, Enkidu Magazine, Notiese.
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