| El hilo se rompe por lo más delgado
MÉXICO, 09/09/08(Diego Cevallos/IPS/Enkidu
Magazine): Si se juzga por las últimas detenciones, los policías de bajo
y mediano rango parecen ser los únicos funcionarios del Estado corruptos
en México.
Pero observadores subrayan que la
corrupción también pervive fuertemente en los altos niveles políticos,
abonando la delincuencia.
"El hilo de las corruptelas se rompe
ahora por lo más delgado. Sin embargo, éstos policías u otras
autoridades que están siendo detenidas fueron nombradas por funcionarios
de alto nivel, así que hay que llegar hasta ellos, donde persiste la
impunidad", dijo a IPS Guillermo Zepeda, experto en seguridad del
Centro de Investigación para el Desarrollo, Asociación Civil (Cidac).
Tres altos comandantes de la policía del
sudoriental estado de Tabasco fueron detenidos el jueves pasado por su
supuesta vinculación con bandas delictivas. Ese mismo día y por la misma
razón, 100 policías fueron obligados a entregar las armas en el central
estado de Aguascalientes, mientras que su unidad pasó a jurisdicción
militar.
Entre los detenidos en Tabasco está el
comandante Arturo Herrera. Su hermano, Javier, ex coordinador de Seguridad
Regional de la Policía Federal, sostuvo que el arresto fue en represalia
por sus propias denuncias de corrupción contra la Secretaría (ministerio)
de Seguridad Pública.
Javier Herrera, cesado del cargo en los
primeros meses de este año, había acusado al secretario de Seguridad
Pública, Genaro García, de nombrar mandos policiales sin experiencia,
manejar su cargo con irresponsabilidad e incurrir en delitos de
corrupción. Sin embargo, no vinculó al funcionario con bandas delictivas.
Mientras, autoridades de la capital
informaron este lunes que detuvieron a Sergio Ortiz, otrora jefe policial,
por su presunta responsabilidad en el secuestro y asesinato de un hijo
adolescente del empresario Alejandro Martí.
La muerte de este joven, que se sumó a
otros sonados casos de violencia, generó una ola de indignación popular
que se expresó en marchas contra la inseguridad el 30 de agosto.
"Se está actuando. Pero esperemos que
esas acciones apunten también hacia arriba del sistema político, donde
la corrupción existe sin duda", expresó Zepeda.
En fecha próxima, el gobierno del
presidente Felipe Calderón hará acusaciones importantes y se detendrá a
un "pez gordo" ubicado en los círculos del poder político,
confió a IPS un miembro del oficialista Partido Acción Nacional (PAN).
"Hay que tener paciencia. En esto no
puede haber apresuramientos", señaló el político que prefirió no
dar su nombre.
Las detenciones de algún secretario de
Estado, gobernadores, jueces o legisladores por actos de corrupción en
México son hechos que casi nunca suceden.
Uno de los pocos que permanece detenido
desde 2001 es Mario Villanueva, gobernador entre 1993 y 1999 del estado
caribeño de Quintana Roo y miembro del Partido Revolucionario
Institucional (PRI). Más de 20 testigos lo señalan como protector del
llamado cartel de Juárez.
"En las altas esferas nadie parece
tener relaciones oscuras o culpas, pero eso resulta increíble en un país
donde la corrupción sigue estando presente en toda la sociedad",
dijo a IPS el politólogo Alejandro Córdova, de la Universidad Nacional
Autónoma.
Según el capítulo mexicano de la
organización Transparencia Internacional (TI), en este país se
cometieron el año pasado casi 200 millones de actos de corrupción con
los servicios públicos, entre los que destacan los sobornos a policías
para evitar infracciones.
Se trata de una proyección sobre la base
de encuestas a cerca de 15.000 personas. TI calcula que, el año pasado,
los mexicanos pagaron en diversos actos de corrupción más de 2.700
millones de dólares.
Hace casi dos décadas, el escritor
brasileño-estadounidense Alan Riding señaló, luego de trabajar en
México y conocer su sistema político, que la corrupción es el aceite
que permite el funcionamiento de la sociedad en este país.
La frase molestó sobremanera a los
gobernantes del PRI --partido que en 2000 dejó la presidencia por primera
vez en 71 años--, pero nunca lograron desmentirla. Los gobiernos de
Vicente Fox (2000-2006) y Calderón, del PAN, prometieron extirpar la
corrupción, pero tampoco lo han logrado.
La corrupción y la criminalidad persisten
al cambio de presidentes, gobernadores y alcaldes. "No queremos
aprender la lección: no es cuestión de personas, es de instituciones, es
de estructuras", afirmó el portavoz de TI en México, Federico Reyes
Heroles.
Para Zepeda, del CIDAC, la corrupción
cotidiana es "el caldo de cultivo de la delincuencia".
"De la corrupción pequeña, que
siempre es un acto de deshonestidad, se escala a lo grande, que es el
crimen y la violencia", dijo.
Datos oficiales indican que se cometen cada
hora en México un promedio de 256 delitos, 98 por ciento de los cuales
quedan impunes por la ineficacia de policías, de investigadores o de
jueces, y porque sólo un ínfimo porcentaje de las víctimas se anima a
presentar la denuncia.
Según los últimos datos, en México hay
412.000 policías repartidos en 1.600 cuerpos, cada cual con un mando
propio. Casi la mitad de los agentes apenas terminaron la educación
secundaria.
Para hacer frente al violento narcotráfico,
al que se le atribuye los actos más violentos, Calderón desplazó a
miles de militares y policías federales a diferentes estados.
Sin embargo, datos de la propia
Procuraduría (fiscalía) General indican que la estrategia no logró
disminuir el tráfico de drogas. Por el contrario, aumentó 24 por ciento
en promedio en sus diferentes modalidades --transporte, producción y
posesión-- durante la gestión de Calderón, iniciada en diciembre de
2006.
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