SANTIAGO, 17/09/08 (Movilh/Enkidu
Magazine): En las aulas poco y nada se sabe sobre orientación sexual e
identidad de género, pese a que la gran mayoría ha conocido al menos a
un gay, una lesbiana, o una persona transgénero. Más del 40 por ciento
de la comunicad escolar ha sabido de al menos un caso de discriminación.
Estudio fue lanzado en encuentro internacional de profesores.
La primera investigación sobre
discriminación a las minorías sexuales en las aulas desarrollada en
Chile por el movimiento de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT)
fue lanzada hoy con el patrocinio del Colegio de Profesores y la
Internacional de Educación.
Se trata de del estudio “Prejuicios y
conocimientos sobre la orientación sexual y la identidad de género en
establecimientos educacionales municipalizados de la Región Metropolitana”,
basado en 137 encuestas y nueve grupos focales aplicados a docentes,
estudiantes y apoderados de diversas comunas.
La investigación de tipo
cualitativa-cuantitativa; elaborada por el Movimiento de Integración y
Liberación Homosexual (Movilh) con el auspicio de la Cooperación
Extremeña de España y la colaboración de la Fundación Triángulo;
indagó sobre los prejuicios, mitos, derechos, niveles de discriminación
y de abordaje de la homosexualidad en las aulas, siendo además pionero en
consultar sobre las percepciones y conocimientos de chilenos y chilenas en
torno a la transexualidad.
“Nunca antes se había consultado sobre
la transexualidad, pues todos los estudios previos pensaban erróneamente
que el medir los niveles de homofobia era igual a considerarnos, es decir,
no apreciaban diferencias entre homosexualidad o transexualidad. Eso
cambia desde ahora”, aputó la activista trans del Movilh, Karin Avaria.
Entre los datos más significativos del
estudio destaca el hecho de que la comunidad educativa considera, como
conjunto, que la homosexualidad y la transexualidad poco y nada se debaten
en las aulas y que, como consecuencia, un importante porcentaje no sabe
como abordar estas realidades.
Lo anterior, aún cuando una mayoría ha
conocido a un persona LGBT y una parte importante ha sido testigo de casos
de discriminación basados en la orientación sexual o el género que han
afectado tanto a docentes como a estudiantes. También revela que la
ignorancia sobre la transexualidad es mucho mayor que la de la
homosexualidad.
El prejuicio más alto se vincula al
identificar a la población LGTB como un grupo con mayor posibilidades de
contraer enfermedades de transmisión sexual, en especial del Sida, que el
resto de las personas, mientras que a nivel de derechos se registra una
alta disponibilidad para la igualdad social y legal de las minorías
sexuales.
El estudio fue presentado hoy en el “Segundo
Encuentro Internacional de Diversidad Sexual y de Género” desarrollado
por la IE en Guatemala, donde se concluyó “la necesidad de implementar
desde las aulas una educación en sexualidad vinculada al respeto a los
derechos humanos y que visibilice y oriente sin prejuicios sobre las
diversas expresiones de la afectividad”, apuntó desde ese país el
presidente del Movilh, Rolando Jiménez.
LAS AULAS
Con un nivel de confianza del 95 por ciento
y un margen de error de +-4,2 por ciento, el estudio arrojó que el 79 por
ciento de los estudiantes, el 70 por ciento de los docentes y el 92 por
ciento de los apoderados considera que la homosexualidad y la
transexualidad son temas que poco y nada se abordan en las aulas, mientras
que el 77 por ciento, el 95 por ciento y el 92 por ciento, en forma
respectiva, piensa que el conocimiento sobre la homosexualidad y la
transexualidad en los liceos es “poco” o “nulo”.
Como consecuencia, la mayoría de los
estudiantes (63 por ciento) no se sienten preparados o no sabrían como
enfrentar el tema de la homosexualidad o la transexualidad en caso de ser
necesario, al igual que los apoderados (54 por ciento). En tanto, el 40
por ciento de los docentes atraviesa por igual problema.
La situación fue calificada de “lamentable”
por el Movilh, por cuanto la población LGTB está presente en todos los
espacios, no encontrando orientación o ayuda sobre su orientación en el
mundo educacional.
Así es como el 90 por ciento de los
docentes y el 71 de los estudiantes ha conocido al menos a un o una
estudiante o profesor/a homosexual o transexual. En tanto, el 40 por
ciento de los estudiantes, el 55 por ciento de los profesores y el 31 por
ciento de los apoderados ha conocido al menos a una persona que ha sido
discriminada en las aulas en razón de su orientación sexual o identidad
de género.
PERCEPCIONES Y PREJUICIOS
Un dato interesante es que el 80 por ciento
de los estudiantes, el 100 por ciento de los docentes y el 92 por ciento
de los apoderados no consideran que la homosexualidad y la transexualidad
sean un pecado.
En términos mayoritarios no se aprecia
además que las relaciones sociales con personas homosexuales o
transexuales signifiquen que otros variarán su orientación sexual o
identidad de género.
Así es como el 71 por ciento de los
estudiantes, el 85 por ciento de los profesores y el 85 por ciento de los
apoderados considera que tener “un mejor amigo” gay, lesbiana,
bisexual o transexual no influirá en la orientación sexual o identidad
de género del otro o la otra.
El prejuicio más alto se relaciona con las
conductas sexuales de riego, pues el 84 por ciento de los estudiantes, el
77 de los apoderados y el 52 por ciento de los profesionales de la
educación no sabe o piensa que homosexuales y transexuales tienen más
posibilidades de adquirir enfermedades de transmisión sexual (en especial
el Sida), que los heterosexuales.
Como consecuencia, un bajo 18 por ciento de
los estudiantes, un 76 por ciento de los profesionales de la educación y
un 54 por ciento de los apoderados descarta que transexuales y
homosexuales sean más promiscuos que el resto de las personas. El resto
piensa que sí o no sabe si ello es efectivo.
TRANSEXUALIDAD Y HOMOSEXUALIDAD
El 80 por ciento de los estudiantes, el 100
por ciento de los docentes y el 77 por ciento descarta que la
homosexualidad sea una enfermedad, sin embargo, el conocimiento es frágil
cuando la misma consulta se hace con mayor nivel de complejidad.
En efecto, la idea de que la homosexualidad
o la transexualidad pueden ser curables o modificables es alta, toda vez
que el 57 por ciento de los/as estudiantes; el 24 por ciento de los
docentes y el 30 por ciento de los apoderados así lo estiman y/o no saben
si eso es posible, aún cuando mayoritariamente no creen que sea una
patología.
La ignorancia en torno a la transexualidad
es mayoritaria en apoderados y estudiantes mientras que a nivel docente es
alta, pues el 85%, el 76 por ciento y el 43 por ciento, en forma
respectiva, dice no tener claro que es esa identidad de género.
En cambio, en relación a la homosexualidad,
el 73 por ciento de los estudiantes, el 91 por ciento de los docentes y el
62 por ciento de los apoderados, dice tener “muy claro” su significado.
La baja percepción de tener “muy claro”
que es la transexualidad es más aguda frente a preguntas más
específicas.
Ello por cuanto el 89 por ciento de los
estudiantes, el 52 por ciento de los profesionales de la educación y el
77 por ciento de los apoderados no sabe y/o piensa que “la única
diferencia” entre transexuales, gays, y lesbianas, es que el primer
sector se viste con ropas distintas al sexo indicado por el cuerpo y/o
genitales de nacimiento, puntualizó el estudio que será utilizado para
la elaborar nuevas propuestas antidiscriminatorias en el futuro, en el
marco de acciones conjuntas entre el Colegio de Profesores, la
Internacional de Educación, la Fundación Triángulo, la Cooperación
Extremeña y el Movilh.