| Claves para entender el caos en Kenia
Buenos Aires, Enkidu Magazine, Maximiliano
Sbarbi Osuna, 10/01/08: Es habitual atribuir la causa de los conflictos
sociales africanos a ancestrales luchas tribales, dejando de lado otros
factores determinantes. El origen de la incontrolable violencia que está
sufriendo Kenia luego de las elecciones del 27 de diciembre, en la que
los dos candidatos favoritos se proclamaron vencedores, no es sólo
étnico, sino que está directamente relacionado con las secuelas dejadas
por el colonialismo inglés y las elites políticas asociadas a Londres,
luego de la independencia en 1963.
| Bandera de Kenia |
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La aparición del colonialismo a fines del
siglo XIX acentuó las divisiones
étnicas que existían entre las comunidades agricultoras y las que se
dedicaban al pastoreo. Entre las primeras se encuentran las más
numerosas constituidas por los kikuyu y los luo.
Con el objetivo de fomentar el cultivo de
café, caña de azúcar y té, el
colonialismo forzó el desplazamiento de los agricultores hacia zonas
donde
habitaban grupos de pastores, lo que produjo no sólo enfrentamientos
entre
las comunidades nómades y sedentarias, sino también entre las que son
sedentarias entre sí, como los kikuyu y los luo.
El presidente Nwai Kibaki pertenece a la
etnia kikuyu , mientras que el
principal opositor, Raila Odinga, es luo.
En plena Segunda Guerra Mundial los kikuyu se organizaron en guerrillas
llamadas Mau Mau para combatir al gobierno británico, que estaba
debilitado por la contienda europea. Estas luchas presionaron a Londres,
que aceptó la independencia de Kenia recién en 1963, con Jomo Kenyatta,
uno de los líderes anticolonialistas, como presidente.
Sin embargo, la descolonización de los territorios de Inglaterra tuvo
una
característica común, que la diferenciaba de otras potencias, por la
cuál
la independencia no garantizaba la libertad de la ex colonia. Antes de
la
retirada, Gran Bretaña formó una clase política selecta que la
representaría en la etapa independiente.
El presidente Kenyatta fue acusado no sólo de beneficiar a las
multinacionales inglesas, ya que permitió que los campesinos que le
habían
comprado la tierra a los colonizadores las volvieran a perder agobiados
por las deudas, sino también de gobernar para su etnia, los kikuyu.
Pero, en Kenia es imposible gobernar con el apoyo de una sola comunidad,
por eso para lograr mantenerse en el poder, los tres presidentes de la
historia de Kenia han tenido que formar alianzas con otros grupos,
creando
elites en las cúpulas de cada etnia, pero dejando de lado a millones de
habitantes, ya que la distribución de la riqueza es muy desigual.
El estallido de violencia que surgió después de las elecciones disparó
la
rivalidad entre los kikuyu y los luo, pero también fue fomentado en
provecho propio, por los dos rivales electorales que pretenden aferrarse
al poder, a pesar de los 600 muertos que dejaron los enfrentamientos y
los
250 mil desplazados.
La economía de Kenia depende de las multinacionales protegidas por el
poder político y del turismo. El papel regional es muy importante, ya
que
es proveedor de energía de sus vecinos y además a través del puerto de
Mombasa ingresan mercancías para Ruanda, Burundi, Uganda y el Congo.
Luego de las elecciones, los días de furia parecieron anunciados. El 29
de
diciembre un dirigente del partido opositor, le adjudicó la victoria a
Odinga y tras la lentitud del conteo de votos y de las numerosas
acusaciones de fraude se produjeron revueltas en la capital y en el
oeste
del país, donde habitan mayoritariamente los luo.
El domingo 30 la Comisión Electoral anunció el triunfo del presidente
Kibaki por una diferencia de 200 mil sufragios. Inmediatamente, Odinga
acusó al oficialismo de fraguar unos 300 mil votos. A pesar del
desacuerdo, el presidente prestó juramento para un segundo mandato.
Enero comenzó con el horror del descubrimiento de 74 cadáveres, luego de
un fin de año violento, en la tercera ciudad, Kisumu. El mismo día, 30
personas de la etnia kikuyu fueron quemadas vivas dentro de una iglesia.
El 2 de enero Odinga afirmó que no va a aceptar una negociación con el
presidente, si éste no reconoce su derrota. Al día siguiente, la policía
impidió una marcha pacífica convocada por la oposición.
El 4 de enero, Estados Unidos envió a la subsecretaria de Estado,
Jendayi
Frazer para instar a las partes a pactar. El día 5, Kibaki propuso a
Odinga formar un gobierno de unidad nacional, pero éste exigió la
renuncia
del presidente antes de comenzar a negociar.
Ayer, luego de varios rechazos, Kibaki y Odinga aceptaron la mediación
del
presidente de Ghana, John Kufour.
Mientras avanzan las negociaciones, es difícil vislumbrar un gobierno de
coalición, ya que la oposición estaría reconociendo la victoria de
Kibaki.
Tampoco es probable que el presidente autorice la celebración de nuevas
elecciones, porque estaría aceptando las acusaciones de fraude.
Es posible que los rivales alcancen un acuerdo por el cuál se mantenga a
Kibaki como presidente y se establezca el cargo de Primer Ministro,
hasta
ahora inexistente, que sería ocupado por Odinga, pero para ello habría
que
reformar la Constitución.
Maximiliano Sbarbi Osuna
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