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FINAL DE UNA LARGA CRISIS POLÍTICA EN EUROPA
Bélgica
logra un pacto de gobierno 9 meses después de las elecciones
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Una coalición de partidos flamencos y francófonos consensúa el programa
del Ejecutivo de Leterme
• El acuerdo se centra en cuestiones económicas y sociales y aplaza la
reforma del Estado para julio
BRUSELAS, elperiodico, Eliseo Oliveras, 19/3/2008: Nueve meses después
de las elecciones, los partidos flamencos y francófonos belgas
alcanzaron ayer un acuerdo que permitirá al fin formar un Gobierno
estable. Sin embargo, la crisis política más larga de la historia de
Bélgica está lejos de estar resuelta con el acuerdo sobre el programa de
Gobierno, ya que la profunda reforma del Estado que exige Flandes, la
región más rica y poblada del país, ha quedado aplazada para facilitar
el actual pacto. Esas nuevas y decisivas negociaciones sobre la reforma
del Estado deben concluir a mitad de julio, según las exigencias de
Flandes, sin que exista de momento la más mínima base para un compromiso
entre flamencos y francófonos.
El líder democristiano flamenco, Yves Leterme, vencedor de las
elecciones legislativas del 10 de junio del 2007, se convertirá mañana
jueves en primer ministro tras el debate de investidura en el
Parlamento. Leterme remplazará al liberal flamenco Guy Verhofstadt, que
ha desempeñado ese cargo de forma provisional durante los últimos nueve
meses y cuya popularidad en toda Bélgica es muy superior a la de su
sucesor.
NEGOCIACIÓN MARATÓNICA
El acuerdo está suscrito por los cinco partidos que constituyen la
coalición gubernamental: dos partidos flamencos --democristianos (CDV) y
liberales (VLD)-- y tres partidos francófonos --liberales (MR),
socialistas (PS) y socialcristianos humanistas (CDH). El pacto se
alcanzó a las 6.30, tras una maratoniana sesión negociadora contrarreloj
de más de 16 horas, incluida toda la noche, para respetar el calendario
fijado para que Leterme pudiera ser nombrado primer ministro el 20 de
marzo.
"Es un buen acuerdo de Gobierno, con medidas equilibradas", aseguró
Leterme. El pacto gubernamental se centra fundamentalmente en cuestiones
económicas, fiscales, sociales, sanitarias, inmigración y justicia, con
la inclusión de las principales demandas de los distintos partidos de la
coalición en una suma contradictoria de rebajas de impuestos e
incrementos de la protección social.
IMPRECISO
El acuerdo fija una serie de orientaciones para reducir los impuestos de
los asalariados, aumentar las pensiones más bajas, incrementar el poder
de compra de las familias, facilitar la creación de 200.000 empleos,
mejorar la atención sanitaria, endurecer las normas de naturalización de
inmigrantes y restringir la libertad condicional de los delitos graves.
Pero el calendario previsto para la aplicación de las medidas, su
cuantificación y la financiación de las mismas es poco precisa. La falta
de recursos presupuestarios y el enorme nivel de endeudamiento público
de Bélgica (86,4% del producto interior bruto) convertirá la aplicación
de las principales medidas en una tarea titánica para el nuevo Gobierno.
El líder liberal francófono y probable ministro de Finanzas, Didier
Reynders, pidió a Flandes que dé tiempo al nuevo Gobierno federal para
poder aplicar su programa, lo que evidenció la precariedad del Ejecutivo
ante las exigencias cada vez más radicalizadas de Flandes. El socio
electoral de los democristianos de Leterme, el líder de los
nacionalistas del NV-A, Bart De Wever, afirmó, por ejemplo, el pasado
sábado en una entrevista, que "Bélgica ha dejado de existir".
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