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El cine
pobre compite en buena lid en el festival de Gibara
GIBARA, Cuba, 15 abr (PL): El VI Festival Internacional de Cine Pobre
inició hoy su marcha con la exhibición de más de 100 filmes en
competencia y su apuesta a una filmografía que cierre las puertas a la
banalización y globalización.
Unos 20 países acudieron a su llamado, en respuesta a la convocatoria
que atrae cada año a un mayor número de participantes por su apertura a
las propuestas de alto valor ético y estético, a directores noveles que
compensan con talento e imaginación la falta de recursos o el
financiamiento menguado.
Con sede hasta el domingo próximo en esta ciudad costera del oriente
cubano, la muestra-certamen abarca varias categorías en competencia,
entre ellas ficción en sus modalidades de corto, largo y mediometraje,
documentales, guiones, maquetas de proyectos, obras experimentales y
videoarte.
Fundado en 2001, el saldo de estos años ha sido fructífero, en opinión
del presidente del festival, Humberto Solás, quien lo definió como un
refugio para los cineastas alternativos que emergen al margen de los
grandes estudios con producciones signadas por la brújula de la
comercialización.
Hemos logrado un espacio autónomo, comunitario, sustentado por la
diversidad, abierto a todos los temas y con un requisito único: la
ausencia de concesiones y la calidad, dijo en recientes declaraciones a
la prensa.
En la gala de apertura se exhibió la víspera un filme que resume la
esencia de estos certámenes, Personal belongings (Efectos personales),
de Alejandro Brugues, galardonado en Gibara en 2007 con el premio Swuiss
effects, consistente en su “transfer” a negativo de 35 milímetros.
Un requisito indispensable para su proyección en la pantalla grande y en
circuitos y festivales internacionales.
Para Brugues fue el principio de un camino cuyo primer resultado se
concretó en el pasado Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La
Habana, donde obtuvo el tercer Coral a la mejor ópera prima.
Escoltado por otras artes como la música, la literatura la plástica -en
consonancia con la cualidad del cine como suma que las junta-, el
programa del festival incluye conciertos y exposiciones con obras de
destacadas figuras de la isla como Agustín Bejarano y Cosme Proenza.
También incluye espacios de reflexión y análisis, de trazado de
estrategias y redes que unan a los cineastas que lo apuestan todo al
cine concebido como un riesgo y una aventura artística.
Un cine edificado sobre presupuestos a veces irrisorios, decidido a
abrirse paso ante la escalada de las industrias transnacionales, que
contrarreste la violencia imperante y de voz a los grupos sociales
ignorados.
acl/ag
PL-119
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