» Agencia de Noticias: Sociedad y Cultura, Derechos Humanos y Desarrollo Social

Google

Con Google, encuentra información en los archivos de Enkidu:


WWW Enkidu

 

 

Cuentos a la hora de la siesta 2

 

 

¡Aloha!

© Franco Sastre

 

a Arnie Vargas

 

Seis meses atrás Esteban me había invitado a participar en el seminario que se realizaría en la famosa isla de Maui. Hacia cinco años que el había fundado un centro de meditación y yoga en las Canarias y desde entonces viajaba por todo el mundo organizando esta clase de encuentros. Era un honor para mi que el me pidiera que fuera parte del grupo de instructores para este evento. Nos habíamos conocido en un meeting internacional de maestros de yoga en Barcelona y desde entonces había seguido muy de cerca todo lo que sucedía en su organización. Siempre me había fascinado la mística y todo lo que se refiriera al campo espiritual, cuando nos conocimos supe que seríamos grandes amigos.

 

Marzo había sido un mes repleto de trabajo, acababa de tener una semana entera de diferentes talleres en la ciudad de Houston que apenas habían dejado tiempo para preparar las clases que daría en Mahui. Sabía que esta sería una semana maravillosa llena de sorpresas y aventuras. Siempre me había gustado trabajar con gente desconocida. El reto de conocer nuevos personajes y compartir experiencias diferentes lo consideraba la mejor fuente de alimentación para mi espíritu.

 

Luego de esperar por mi taxi que llegó con casi más de media hora de atraso me dirigí al aeropuerto para tomar el primero de tres aviones que me llevarían al destino. En cada aeropuerto una sala de espera burbujeando con gente diferente y en cada avión un diferente aroma a una aún más diferente humanidad.

 

Fui recibido con un collar de conchas alrededor del cuello y con el tradicional "Aloha", un aeropuerto pequeño y la tan tradicional gente, pero esta vez se veía en sus rostros una sonrisa diferente, una expectativa diferente, una expectativa de vivir. El joven que conducía el auto me explicó que estaba allí desde hacia seis meses trabajando para este establecimiento y que era remunerado con alojamiento y comida. La vida que cualquier adolescente goza con su libertad (mas tarde vería que entre los setenta y cinco empleados del rancho, un sesenta por ciento aran adultos escapando de la humanidad). Un largo camino que se contorneaba entre una selva espesa de solo dos carriles con automóviles que pasaban demasiado cerca del nuestro y un cielo iluminado con infinitas estrellas me daban la bienvenida a la isla.

 

Llegué al albergue alrededor de las diez de la noche para toparme con un galpón lleno de gente bailando, mitad desnuda y mitad no, con la mayor libertad y naturalidad del mundo. Mi chofer me explico que su nombre era Danza Extática y que era una cosa muy natural en la isla. La gente bailaba con un frenesí natural al compás de la música hasta finalmente detenerse para bajo la inspiración del instante recitar delante del grupo lo que sentían en ese momento. Una experiencia que dejaba en libertad su espíritu y sus ganas de simplemente "Ser". Otra vez, música y poesía me besaban descuidadamente sobre la frente. Seria esta, evidentemente, una semana para recordar.

 

Me encontré con una habitación para tres personas, dos de las camas ya estaban tomadas y desarmadas, el armario completamente usurpado con todas las perchas de la recamara (por lo menos tres era para mi uso que nunca llegó a ser) con ropa de todos los colores - evidentemente alguno de mis compañeros de cuarto había decidido viajar con todas las opciones de un buena colección - sonriendo  recordé a las "Divas" de los barres de Dallas y puse mi bolso junto a mi cama.

 

Con los primeros rayos de  luz me despertó el sonido grave de un cuerno soplado por algún dios marino dando aviso de un desayuno que ofrecería todo menos frugalidad sobre las mesas de desayuno durante los próximos días; con disimulo miré hacia atrás para ver si encontraba el rostro preocupado de mi rutina diaria de gimnasia y decidido a darme un paréntesis de mi histeria atlética, salí de nuestra cabaña, me enfrenté con un enorme parque repleto de flores de colores rodeado de una vegetación que luchaba por invadirlo y dejé que me inundara la mañana. La gente comenzaba a sentarse en grupos a glotonearse como si fuera el Ultimo Día. Luego de saludos y presentaciones decidí que debía presentarme a mi semana y caminé alejándome del bullicio de una raza a la que encontraba cada vez menos humana adentrándome en la selva.

 

La elección de esta isla había sido perfecta, todo prometía ser apropiado para este encuentro espiritual que hace tanto tiempo había planeado.

 

Hacia días que quería conocer el galpón que me había recibido la noche de mi llegada. Era como encontrarse con un gigantesco buda  en medio de la selva, apenas se veía el techo de chapa arrumbado por las lluvias asomando entre enredaderas y plantas silvestres que lo habían cubierto a través de los años. La energía que sentí al entrar me envolvió instantáneamente, era vigorizante. El enorme salón de baile terminaba por un lado con un gigantesco ventanal que se abría hacia un barranco con flores donde una estatuilla de una diosa polinesia bañada por un sol que evaporaba las últimas gotas caídas durante la lluvia de la mañana, por el otro, un segundo ventanal reflejaba las siluetas de infinitas flores de Buganvilla contra los vidrios aun empañados por el frío de la noche. Una atmósfera de respeto y tranquilidad hizo que dejara mis sandalias en la entrada y me sumergiera en un silencio que comenzaba a conversar con mi alma.

 

Parado frente a la pared forrada de espejos me saqué sin pensar la ropa y mirando mi figura me enfrenté a mi vida. Mi cuerpo ya bronceado por los días pasados en la isla me recordaba que estaba vivo, los meses de largas horas en el gimnasio habían dado un resultado más que satisfactorio. ¿Es el respeto y el agradecimiento por lo físico parte de nuestra devoción a la arquitectura universal, o es una excusa para sostener con la frente alta una vanidad pagana? Me sentía lleno de energía y saludable como no lo había estado en años. El reflejo en un espejo nos regala una libertad que no encontramos en nuestras sombras ni en nuestros sueños, sumergiéndonos  en una deriva de deseos y fantasías a veces perdidos en nuestras vidas.

 

Me acosté desnudo sobre el suelo de ébano, quería sentirme, conocerme. El aroma de la madera se mezclaba con el perfume de las flores que se filtraba por el alambre mosquitero, el único sonido era el canto de los pájaros y mis sueños. La meditación se mezcló en un pacto secreto con mis sueños, haciéndome caer en un estado de total relajamiento. Las largas ramas de los árboles comenzaban a arrastrase sobre el suelo de la sala dibujando fantasmas con siluetas de dioses prehistóricos que comenzaban a danzar al compás de la música. tu música.

 

La música de la flauta comenzó a levitarme hasta que me sentí volar sobre los árboles.

 

¿Dónde había escuchado esa melodía antes? Era como si un ángel me acompañara con una armonía absolutamente celestial, era mágica.

 

Abrí los ojos y allí estabas, como una aparición cósmica, arrodillado detrás de mi cabeza mirándome a los ojos mientras con una sonrisa terminabas la pieza de música. No sabía si había pasado apenas un instante o algunas horas desde que me había quedado dormido.

 

Te reconocí instantáneamente, te había visto por primera vez la noche de mi llegada, cerca de la piscina conversando con los participantes de otro grupo y otra vez cuando caminando a la playa me paré a oír una música que me había llamado la atención. Asomándome al ventanal del salón de baile te vi dando una clase de danza a algunos estudiantes tocando una flauta. Tu torso magnífico se reflejaba mil veces en los espejos que me saludaban en secreto con tu figura, tus piernas musculosas estrechadas bajo unas calzas blancas se comenzaban a transparentar con el esfuerzo de la danza dejando a la vista tu hombría que se sacudía en cada salto empapado en tu sudor. Habías atado tu largo pelo en una trenza que liberándose se pegaba sin pudor sobre tu espalda mojada. Me quedé un rato observando tus saltos, tu desenvoltura, todos tus movimientos que se sucedían con una maestría que sólo un gran bailarín puede obtener, brillabas dentro de tu magnificencia. Tu sonrisa tan joven, tan llena de futuro conversaba con mis sueños concediéndoles besos inalcanzables, me habías regalado en silencio una promesa de vida.

 

Te había visto también en el comedor del recinto. Vestías siempre una playera liviana color arena que marcaba tu cuerpo y unos pantalones de lino que delineaban tu cintura y bajando por el contorno de tus piernas no hacían más que hacer evidente el capricho bello que había tenido contigo la naturaleza.

 

Dejando la flauta a un lado acercaste tu rostro al mío y me besaste con tu aliento susurrándome un saludo. Me había quedado paralizado, no podía mover ni el más mínimo de mis músculos, no podía creer lo que estaba sucediendo.

 

Sentí tu respiro tibio besando mi espacio mientras el vello de mis brazos se erizaba con tu presencia, lo miraste y volviendo tus oscuros ojos sobre mi rostro, sonreíste en una pequeña burla.

 

Todo ocurrió en silencio.

 

Tomándome por la mano me levantaste con fuerza, envolviendo mi pecho con tu cuerpo, pecho contra pecho, estómago contra estómago y la apoyaste contra tus pectorales hinchados. Tus tetillas endurecidas se perdieron entre mis dedos que temblaban con su contacto y bajándolos por tu cuerpo conocieron tus abdominales uno a uno, perfectos, subiendo y bajando al compás de tu corazón que comenzaba a desbocarse en una carrera frenéticamente apasionada. Solo hablaban mis lágrimas calladas por tanto tiempo.

 

Subiste tus manos por mi cintura deteniéndolas en mi nuca, acercaste tu rostro contra el mío y apoyaste tu frente contra mis sueños. Dos miradas hipnotizadas, dos alientos confundidos en una tarde, un solo beso perenne.

 

Arrodillados frente a frente, entrelazados en un momento eterno sentimos comos nuestros cuerpos se unían en un sólo deseo. Tu cola  que con su redondez perfecta te empujaba contra  mi cuerpo que en su desesperado deseo se unía al tuyo en una danza erótica imposible de controlar. La música aun flotaba en el aire rebotando infinitas notas contra los espejos que sudaban nuestra gloria.

 

Dándote vuelta, me ofreciste tu espalda empapada de lujuria y corriendo tus cabellos pegoteados contra mi boca, besé tu nuca con mis poesías. Gimiendo mis ganas contra tu lomo hinchado de músculos enloquecidos sentí como tu cuerpo palpitaba su deseo excitado dentro de mi mano. Me sentía por primera vez en muchos años, libre. Tu nombre, que aun desconocía, se presentaba en mi vida en letras mayúsculas.

 

Fuimos uno en ese instante, desde el primer instante. Tu cuello arqueado, nuestras bocas juntas en un alarido perdido en la selva, tu lengua, la mía, todo muriendo en una promesa
 
que nos regalaba la tarde.

 

Tirados desnudos contra un suelo de ébano, conocimos nuestros nombres. Me miraste
 

exhausto, con tu cuerpo derramado contra mi deseo.

 

Te miro y sin saber tu historia sonrío.

 

Me despierta el alarido de unos niños jugando en la piscina, alzo mí vista aún dormida y te veo a lo lejos con tus pantalones de lino caminar acompañado.

 

Te veo irte cada vez más lejos y veo como poco a poco mi verdad se despide de tu vida.

 

 
              F.S.
 
              Hawaii 30 marzo 2008
 
              www.casabal.com

             http://babelfish.yahoo.com
 

 

Recuerdos de la estancia 40

En un sueño de líquenes y helechos

© Franco Sastre/Enkidu

Pasar los meses de verano en la provincia de Córdoba era para nosotros como abrir un cuento de los hermanos Grimm y zambullirnos de cabeza en un sin fin de aventuras en una isla perdida del tesoro... más

 
» La Comunidad Nordica: Sociedad y Cultura
[12.06.2008]: NORUEGA: Ley del Matrimonio entre Personas del Mismo Género fue aprobada por amplia mayoría 
Desde ahora, las parejas formadas por personas del mismo género podrán casarse luego de que el parlamento noruego aprobó una nueva legislación del matrimonio, el miércoles 12 de junio de 2008. La adopción será más fácil y las parejas de lesbianas calificarán para obtener tratamiento de fertilidad con fondos del Estado... más
[12.06.2008]: NORUEGA: Escuelas Cristianas perderán fondos estatales si continúan enseñando que el matrimonio es entre parejas formadas por personas de distinto género
 
» Sociedad y Cultura: Cambio cultural y la transformación de identidad de los géneros

[16.06.2008]: Suena la marcha nupcial en California ante festejo masivo de bodas gay

Suenan las campanas y la marcha nupcial en California, donde a partir del lunes las parejas homosexuales se podrán dar "el sí quiero" debido a una legislación estatal que hace historia y marca un precedente en la conservadora sociedad estadounidense... más

[16.06.2008]: Se generaliza en Occidente la aceptación social de la homosexualidad

Pese a ser uno de los asuntos morales más sensibles en la sociedad actual, la homosexualidad se está abriendo paso entre tabúes y discriminaciones, como atestigua la creciente legalización de bodas y otro tipo de uniones entre personas del mismo sexo en el planeta... más

[16.06.2008]: Pide coalición responsabilizar a Schwarzenegger de matrimonios gay

Una coalición que se opone en California a los matrimonios entre personas del mismo sexo, cuyas licencias podrán ser tramitadas a partir de este lunes, lanzó una campaña para responsabilizar al gobernador Arnold Schwarzenegger... más

» Cobertura Especial: CALIFORNIA
» Estados Unidos: Derechos Civiles GLBT
 
 » Secciones Tematicas en Enkidu
» Cobertura Especial: Cambio cultural y la transformación de identidad de los géneros
»  Cobertura Especial: Mujeres en el Mundo Islámico
» Cobertura Especial: El impacto social de la epidemia del VIH/SIDA en Africa subsahariana
» Escribe a la redacción de Enkidu

» For comments and questions please send an e-mail to info@enkidumagazine.com