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Transexuales turcos salen a escena para
defender sus derechos
ANKARA, AFP, 20/01/08: La aplaudida aparición de actores transexuales, en una
obra de teatro en Ankara contra la discriminación que afecta a la
comunidad homosexual en Turquía, es un hecho insólito en este país, cuya
sociedad es sumamente conservadora.
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Sera Can, antes de su presentación en
Ankara, el 14 de enero de 2008 |
"Rosa y gris" (pink and grey), que trata de la suerte de los transexuales en la Turquía
musulmana, constituye la última iniciativa de un sector de la sociedad marginalizado y perseguido durante mucho tiempo, que desea hacer valer
sus derechos.
Radiantes de orgullo y emoción, los protagonistas de los papeles
principales, Derya Tunz y Sera Can, dos hombres que se volvieron mujeres
tras una operación, saludan al público antes de retirarse a los
camerinos; la obra significa para ellos una pausa de una noche en sus
oficios de "obreros del sexo" en la capital turca.
"Pese a todas las discriminaciones, no tengo remordimientos por lo que
soy. Lo único que lamento es tener que prostituirme", dijo Sera Can.
Casi todos los transexuales y travestis en Turquía se ven reducidos a la
prostitución, la única manera de sobrevivir, según ellos, en una
sociedad donde la homofobia está muy presente y se acompaña con
frecuencia de agresiones.
Tres cuartas partes de los turcos dicen sentir "un malestar" ante los
homosexuales, según una reciente encuesta. Paradójicamente, ciertos
homosexuales del mundo del espectáculo se vuelven estrellas muy
populares, como lo fue el cantante Zeki Nuren, fallecido en 1996.
Algunos modistos homosexuales figuran con regularidad en las primeras
páginas de los diarios.
La policía turca, severa contra los transexuales que se prostituyen, es
acusada de perseguirlos en brutales operaciones de "limpieza" en varios
barrios de Estambul.
Según los militantes de derechos humanos, la represión policial ha
disminuido en los últimos años, mientras que el movimiento gay y
transexual se organiza en el marco de las aspiraciones de Ankara.
"Antes la policía era violenta. Ahora se contentan con hacernos un
atestado", indica Buse Kilizkaya, presidenta de Pembe Hayat (la vida en
rosa), una asociación que milita por los derechos de los transexuales y
patrocina la obra "Rosa y gris".
Kilizkaya destacó el proceso que se le sigue actualmente a cuatro
personas acusadas de haber atacado a travestis y transexuales en las
afueras de Ankara en 2006.
Las cuatro víctimas fueron golpeadas a bastonazos y atacadas con
chuchillos por un grupo de jóvenes que habrían sido azuzados por las
autoridades locales. Sus apartamentos fueron saqueados y finalmente
tuvieron que mudarse del barrio.
Senem Doganoglu, una abogada que apoya a la asociación, afirma que las
detenciones arbitrarias continúan.
"En un caso preciso, un transexual fue detenido cuando había salido
simplemente a comprar el pan", explica la abogada.
También señala que los agentes levantan un atestado a los transexuales
por perjuicios al orden público en la mayoría de los casos ya que la
prostitución no está prohibida en Turquía. Las prostitutas deben
inscribirse y someterse a controles médicos regulares.
La abogada criticó al Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP, de
tendencia islamista), en el poder, "de mantener el clima actual de
intolerancia".
El impacto del islam sobre las libertades sexuales resulta no obstante
un asunto delicado en la Turquía laica, donde contrariamente a otros
países musulmanes, las relaciones homosexuales y las operaciones de
cambio de sexo no son ilegales.
La homosexualidad formaba parte del patrimonio del harén otomano.
En la actualidad prima el optimismo. "Somos conscientes de que las cosas
no cambiarán de la noche a la mañana, pero hay avances, dice la
militante Kilizkaya.
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