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Despertando un demonio polaco -
Waking a Polish demon
Signandsight.com, 21/01/2008 (Traducción al castellano AVS/Enkidu
Magazine): Jan Tomasz Gross ha tomado la tarea de retirar los puntos
débiles en la historia de Polonia. Su libro nuevo "Fear" -temor- ha
provocado un debate emocional en el país donde nació, donde el
antisemitismo no es un tópico popular. En días recientes, un capítulo
nuevo en el debate emocional sobre el antisemitismo polaco ha sido
abierto en Polonia. La ocasión es la edición polaca de un libro nuevo de
Jan Tomasz Gross, historiador de Princeton, de origen polaco. El libro
tiene el título contundente de: "Fear. Anti-Semitism in Poland after
Auschwitz" [Temor. Anti-semitismo en Polonia después de Auschwitz] (New
York 2006) da vueltas alrededor de una pregunta central: "¿Cómo fue
posible el antisemitismo polaco después de Auschwitz?" Según los
informes de los sobrevivientes del Holocausto, citados por el autor,
lejos de haber sido recibidos con los brazos abiertos, los
sobrevivientes del Holocausto Polaco fueron recibidos en sus ciudades
natales [hometown] con la cuestión cínica: "¡¿Todavía estas vivo?!"
["Are you still alive?!"].
Las víctimas del holocausto tuvieron que enfrentar más o menos
hostilidad abierta de parte de la población polaca, que al final terminó
en masacres [pogroms]. El libro de Gross examina tres de estos detalles,
en Rzeszow (1945), Cracovia (1945) y el pogrom más notable, en Kielce
(1946), donde 37 judíos fueron asesinados.
Para Gross, ni la supuesta participación amplia de judíos polacos en la
lenta consolidación del régimen comunista, ni las historias de horror
que circulan sobre el asesinato ritual de niños cristianos fueron las
razones reales de estos hechos. A fin de cuentas, los intereses
económicos se encontraban detrás de los eventos. Muchos polacos habían
tomado posesión de propiedades judías después de que los ocupantes
alemanes se dieron a la fuga y el regreso de los sobrevivientes del
Holocausto fue percibido como una amenaza real. Sin importar los
pretextos para los pogroms, escribe Gross, su propósito real fue el de
librarse de las víctimas inconvenientes.
Aunque muchos polacos hubieron llegado, de forma heróico a la ayuda de
sus compañeros ciudadanos judíos, proporcionándoles refugio con el
riesgo consecuente, la mayoría habían visto con indiferencia -algunas
veces incluso con aprobación- los crímenes cometidos en los judíos por
los ocupantes alemanes. El remordimiento de conciencia puede ser muy
efectivo, incluso destructor, en especial cuando disimulan un interés
claro.
Gross es particularmente crítico de la Iglesia Católica Polaca,
sosteniendo que con la excepción del Obispo de Czestochowa, los clérigos
no sólo no hicieron nada para proteger a los sobrevivientes judíos de
sufrir ataques después de la guerra, sino que incluso buscaron, de
manera explícita, justificar, en mayor o menor medida, estos ataques.
Sin embargo, uno debe añadir, el libro controversial de Gross fue
impreso en Polonia por un editor católico respetable.
Esta no es la primera vez en que un libro de Gross ha provocado
conmoción en Polonia. La publicación, en 2001, de su "Vecinos" [Neighbors]
despertó un debate emocional sobre la participación de la población
polaca en el Holocausto. El libro abordó el asesinato de judíos
residentes de Jedwabne (un poblado pequeño al este de Polonia) en 1941.
Por décadas, bajo régimen comunista, este crimen fue atribuido a las
tropas alemanas. Sólo fue hasta la aseveración de Gross de que los
vecinos polacos habían llevado a cabo el crimen, que inició una
investigación por parte del Instituto Polaco para el Recuerdo Nacional [Polish
Institute for National Remembrance, IPN] donde se confirmó la
participación polaca directa (dejando abierto el rol de los ocupantes
alemanes).
Incluso antes de que el informe fuese publicado, Alexander Kwasniewski,
entonces Presidente polaco, se disculpó oficialmente por los aseinatos
en Jedwabne "a nombre de aquellos polacos cuyas conciencias se
encuentran intranquilas por este crimen."
Mucha gente nunca perdonó a Kwasniewski por esta disculpa. La mayoría de
los árboles Yad Vashem (dedicados a los "Correctos Entre las Nacióones"
["Righteous Among the Nations"], quienes arriesgaron sus vidas para
salvar a judíos amenazados durante la II Guerra Mundial), tienen nombres
polacos. Polonia fue el único país ocupado donde ayudar a los ciudadanos
judíos era sancionado con la muerte. Bajo la ocupación, la clandestina
Armia Krajowa, polaca, inició una estructura única en Europa (llamada
Zegota) que ofrecía ayuda -incluyendo apoyo militar- a los judíos.
Puesto que los polacos resistieron con lentitud la agresión nazi y ellos
mismos fueron víctimas de la política de Hitler de genocidio, mucho
vieron -y continúan viéndose- a sí mismos exclusivamente en el rol de
víctimas de guerra. Por esa razón, ellos consideran cualquier alegato de
que lance a los polacos en el rol de perpetradores como una afronta
descarada, si no es que un ataque directo, al pueblo polaco. Por lo
tanto, incluso hechos que tuvieron lugar después de la II Guerra
Mundial, en particular el pogrom en Kielce, son vistos por muchos
historiadores como una provocación de parte del servicio secreto (polaco
e incluso soviético), que buscaba dañar la imagen de Polonia en Europa
Occidental y asegurar su adhesión a la esfera influencia rusa.
No sorprende, entonces, que Jan Tomasz Gross, sea tal figura
controvertida en la vida pública polaca, aunque él nunca ha cuestionado
los méritos de los polacos, ni su valentía en la lucha contra el
fascismo. De aquí era predecible que su libro nuevo provocaría una ola
nueva de escándalo, incluso antes de que apareciera en polaco. Ya
después de que la versión original fuese publicada en Estados Unidos,
algunos senadores polacos alertaron a la fiscalía pública, en el sentido
de que el libro podría insultar al pueblo polaco e incitar el odio,
cargos que la oficina actualmente revisa.
La radical Liga Católica de Familias Polacas oficialmente ha demandado
que el Ministro del Exterior polaco niegue la entrada a Gross a Polonia.
Muchos comentadores creen que el libro de Gross no revela ningún hecho
desconocido anteriormente, tampoco trae nada nuevo en el debate y es más
un ensayo "con una tesis presupuesta" en lugar de un estudio histórico
genuino. Janusz Kurtyka, Director del Instituto Nacional del Recuerdo [Institute
of National Remembrance], ha acusado a Gross de incompetencia histórica
y de uso altamente parcial de sus fuentes.
Pero las voces críticas también se están escuchando entre los moderados,
como el Cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario del Papa Juan Pablo II,
así como el legendario líder de Solidarnosc Lech Walesa, quien sostuvo
que el libro de Gross despertaría demonios peligrosos [would awaken
dangerous demons] y dividiría donde debería haber reconciliado. El
diálogo polaco-judío debe realizarse con la mirada puesta en el futuro,
no en el pasado, argumentó Walesa. Muy poca gente ha llegado para
defender a este autor, quien ha tomado la tarea difícil de dar a conocer
hechos incómodos a una audiencia mayor y remover puntos muertos en la
historia polaca. Sus partidarios incluyen a Konstanty Gebert, editor en
jefe de Midrasz, una revista sobre intereses judíos.
Sin embargo, la indignación polaca amplia también es explicada por el
hecho de que muchos sienten que el libro muestra un retrato anticuado de
Polonia. Muchos creen que el mantra antiguo del antisemitismo polaco ya
no es verdadero, porque mucho ha cambiado desde los 1990's. La política
de reconciliación y diálogo entre polacos y judíos comenzó con el
Presidente Walesa y continuó con su sucesor Kwasniewski -así como por el
Presidente actual Lech Kaczynski- ha sido altamente exitosa. La vida
judía en Polonia ha sido revivida y el interés en la cultura, la
historia y la religión judía ha crecido enormemente, en particular entre
los jóvenes polacos. Muchos festivales judíos han sido establecidos y
las exhibiciones, las obras de arte, que centran su atención en asuntos
judíos se encuentran a la alza. Apenas hace unas pocas semanas, el
sindicato de trabjadores postales de manera espontánea y exitosa, se
negó a distribuir folletos anti-semitas publicados por un político de
extrema derecha.
Jan Tomasz Gross, de ninguna manera, niega estos cambios tremendos en la
sociedad polaca. El simplemente cree que los tópicos incómodos del
pasado deben ser discutidos de manera abierta. La controversia sobre un
libro siempre es bienvenida por su autor, asegura la gente. La única
cosa que Gross encontraría escandalosa sería si este debate debiese
continuar en los tribunales de justicia.
Sólo se tiene que ver al desarrollo de la esfera democrática pública en
Polonia desde los 1990's, sin embargo, para ver este debate, emocional
como ocurre, es más probable que se lleve a cabo en un foro más
apropiado. Y con toda probabilidad llevará a que los polacos consideren
su historia con una distancia más crítica. Independientemente de los
temores de la gente, es poco probable que el libro y la discusión
alrededor de él, pudiese dañar el diálogo judío-polaco.
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El artículo originalmente apareció en alemán en el diario Frankfurter
Rundschau el 18 de enero de 2008.
Jakub Kloc-Konkolowicz enseña filosofía en la Universidad de Varsovia.
El actualmente es el poseedor de la beca de investigación de la
Fundación Humboldt de la Universidad Johann Wolfgang Goethe en Frankfurt
am Main.
Translation: lp; Traducción al castellano AVS/Enkidu Magazine
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