Bush admite ‘incertidumbre’ y pide confiar en
economía de Estados Unidos
Washington, DPA,
Gonzalo Espáriz, 29/01/2008: La economía, Iraq e Irán,
además del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia y la
reforma migratoria fueron hoy los puntos principales del
discurso sobre el estado de la Nación que el presidente de
Estados Unidos, George W. Bush, pronunció en el Capitolio.
El asunto más esperado era sin duda
la economía. Bush reconoció que el país está pasando por “un
período de incertidumbre”, pero pidió confianza en la
recuperación: “A largo plazo, los estadounidenses pueden confiar
en nuestro crecimiento económico”.
Entre las medidas que propone para
solucionar la crisis está “dar capacidad” a los propietarios de
viviendas “para superar tiempos turbulentos en el mercado
hipotecario”, pero sobre todo pidió al Congreso que apruebe el
paquete de $150.000 millones de ayuda a los ciudadanos acordado
la semana pasada con los líderes de ambos partidos. Ante las
amenazas de algunos senadores de añadir más gastos, Bush
advirtió que “eso descarrilaría o al menos retrasaría su
aprobación, y ninguna de esas cosas es aceptable”.
Bush pidió además expresamente al
Congreso que apruebe los TLC pendientes, con Panamá, Corea del
Sur y sobre todo Colombia, y no sólo por sus importantes
implicaciones económicas sino, como ya aseguró en otras
ocasiones, por su vertiente geopolítica.
“Si fracasamos en aprobar este
acuerdo, alegraremos a los promotores del falso populismo en
nuestro hemisferio. Así que debemos unirnos, aprobar este
acuerdo, y enseñar a nuestros vecinos en la región que la
democracia lleva a una vida mejor”.
Fue la última vez que Bush se
enfrentó al más importante discurso anual de la presidencia. El
20 de enero del 2009 cumplirá su segundo mandato y entregará el
testigo a su sucesor, que saldrá de las elecciones del 4 de
noviembre. Quizá por ello fue recibido con más efusividad de la
que ya es habitual en la cita, y respondió con más guiños y
medias sonrisas de los que de por sí acostumbra a regalar.
Como ordena el protocolo, en la
abarrotada sala se congregaron la Cámara de Representantes y del
Senado, los miembros del Tribunal Supremo, los representantes
máximos de los ejércitos y los miembros del gabinete de Bush. La
presidencia fue compartida por los dos jefes de ambas cámaras,
el vicepresidente Dick Cheney por la Alta y la demócrata Nancy
Pelosi por la Baja.
Como es habitual, los aplausos
salpicaron casi todo el discurso e interrumpieron casi
constantemente al presidente durante la casi hora que habló.
Sin embargo, la división que Bush
generó toda su presidencia en el Congreso quedó patente en los
asuntos más controvertidos, como sus peticiones de hacer
permanentes las bajadas de impuestos del 2001 y 2003, su
insistencia en hablar de la “definitiva batalla ideológica del
siglo XXI” o su exigencia de aprobar la ley de vigilancia de las
comunicaciones. Mientras los republicanos vitoreaban, los
demócratas permanecían sentados en sus asientos.
Respecto a Iraq, el presidente se
felicitó por los buenos resultados del incremento de tropas
establecido a principios del 2007, algo que reconoce ahora casi
todo el espectro político estadounidense.
“Aunque el enemigo todavía es
peligroso y queda más trabajo, los incrementos de tropas de
Estados Unidos e Iraq lograron resultados que pocos de nosotros
podíamos haber imaginado hace un año”, asegura.
“Algunos puede que nieguen que el
incremento esté funcionando, pero entre los terroristas no hay
duda”, agrega.
Para el 2008, el presidente aseguró
que el objetivo es “mantener y mejorar los avances de 2007”, y
evolucionar “a la próxima fase”: “Las tropas estadounidenses
están evolucionando de liderar las operaciones a la cooperación
con las fuerzas iraquíes y, eventualmente, a una misión de
vigilancia protectora”.
Al mismo tiempo, Bush envió un duro
mensaje a “los líderes de Irán”: “Suspendan fehacientemente su
enriquecimiento nuclear, de manera que las negociaciones puedan
comenzar”.
“Estados Unidos hará frente a
aquellos que se enfrentan a nuestras tropas, estaremos al lado
de nuestros aliados, y defenderemos nuestros intereses vitales
en el Golfo Pérsico”, sentenció.
El presidente también reiteró su
deseo de crear un “nuevo fondo internacional de tecnología
limpia” con el que ayudar a India y China, como ya anunció en
septiembre durante la cumbre sobre el cambio climático que el
propio Bush organizó en paralelo a la de Naciones Unidas.
Bush también habló de la reforma
migratoria, uno de sus proyectos estrella del 2007, que fracasó
en el Senado. “La inmigración ilegal es complicada, pero puede
ser resuelta. Y debe ser resuelta de una manera que cumpla tanto
con nuestras leyes como nuestros más altos ideales”.
El presidente apoyó el año pasado un
proyecto de reforma negociado por congresistas republicanos y
demócratas que preveía la regularización de los aproximadamente
12 millones de inmigrantes ilegales que ya están en Estados
Unidos. Al mismo tiempo, establecía el refuerzo de las fronteras
y el endurecimiento de las leyes contra inmigrantes. El proyecto
fracasó en junio porque no encontró suficientes apoyos
republicanos en el Senado.