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La caricatura dice: Informe a
la Nación - "¿Están sentados?
El cuento de Bush a la nación
“Nos
hemos transformado,
del
gran prestamista al gran deudor”.
—Benjamin
Friedman
El Diario/La Prensa, Vicky Peláez, 29/01/2008:
Tal como se esperaba, el
presidente George W. Bush dio a entender en su último discurso sobre el
Estado de la Nación que la economía norteamericana está básicamente
saludable y los problemas que se presentaron últimamente eran
superables. El avance de la recesión, el crecimiento del desempleo y un
alarmante debilitamiento del dólar fueron tópicos prácticamente
ignorados. Mucho menos fue tocado la posible bancarrota de la primera
superpotencia del mundo debido al sobregasto militar. Parece que en
Estados Unidos existen dos realidades: una optimista del presidente Bush
con sus partidarios que ganan anualmente más de 100,000 dólares al año,
y la pesimista de la mayoría de la población cuyo promedio anual de
ganancia por familia es inferior a 48,000 dólares y que lucha por
sobrevivir debido a la subida diaria de los precios en productos de
primera necesidad.
Para entender el legado que el presidente Bush dejará al país se debe
revisar algunos datos estadísticos: el promedio del crecimiento
económico en la época de Clinton era 4.09 por ciento con más 1.76
millones de nuevos puestos de trabajo anuales mientras que en los siete
años de Bush este índice bajó a 2.65% y los nuevos puestos de trabajo a
369,000; en total se perdieron 3.6 millones de puestos en el sector
industrial.
En 2001 la deuda nacional era de 5.7 millones de millones de dólares y
ahora subió a 9.2. En 2001 hubo un superávit presupuestal de 431 mil
millones de dólares que el gobierno de Bush transformó en déficit de 734
mil millones; en este mismo período el número de pobres que ganaban
menos de 20,000 dólares al año, aumentó de 31.6 a 36.5 millones;
aumentaron gentes sin seguro médico de 38 a 48 millones, y el pago del
seguro por familia incrementó de 6,230 a 12,106 dólares, mientras que el
promedio anual de ganancia por familia bajó de 49,163 a 48,023 dólares;
el índice de ahorros personales que era de +2.3% se convirtió en
negativo de -0.5% y la deuda nacional por la tarjeta de crédito se
incrementó de 7.65 a 12.8 millones de millones de dólares. Un galón de
gasolina costaba $1.03, ahora $3.26.
Esta lista de insalubre economía norteamericana puede ser interminable,
pero para corregir la situación habría que revisar las causas del
declive económico que originó el gobierno de George Bush. Su doctrina de
la “guerra permanente” que exige un sobregasto militar es la causa
principal de la actual recesión. Da escalofrío pensar que el presupuesto
militar combinado para este año 2008 es de 1.1 millones de millones de
dólares que constituye un récord en la historia mundial. Es decir,
Estados Unidos gastará más que todos los 195 países pertenecientes a las
Naciones Unidas. Los gobiernos de China y Rusia, cuyos gastos militares
anuales son de 38 y 85 mil millones de dólares, ya han declarado que no
seguirán la carrera armamentista porque no ven ningún peligro latente y
que es un problema netamente estadounidense. Pero lo ilógico es que con
todo este dinero, EE.UU no tiene ni una brigada militar de reserva
disponible para combate.
Bush y sus halcones se equivocaron completamente al decidir que el
aumento de gastos militares compensaría la pérdida de puestos de trabajo
en el sector industrial y que las guerras darían un empuje saludable a
la economía nacional. El militarismo de Bush hizo daño a toda la
infraestructura económica y social del país desviando los dineros de
estos hacia sus guerras en Afganistán e Irak (la tragedia de New Orleans
fue consecuencia de esto) que consumieron más de 2 millones de millones
de dólares.
¿Podrán sacar al país del desastre financiero Hillary Clinton, Barack
Obama, John McCain o cualquier otro postulante a presidente? Por de
pronto la respuesta es negativa. No son los presidentes los que dirigen
el país sino los grupos de interés que actualmente están bajo el dominio
del dúo compuesto por el complejo militar industrial y el energético,
con la colaboración harto remunerada del complejo de medios de
comunicación. Estos están seguramente planeando alguna guerra para
vender sus armas y salir del caos.
Así fue siempre.
Mr. Bush ahora cuéntenos una de vaqueros.
vicky.pelaez@eldiariony.com |