Ana Guevara y el deporte
en México
CIUDAD
DE MEXICO, 29/01/2008 (Enkidu Magazine/ Francisco Villalpando): En
días pasados una de las mejores deportistas que ha dado este país en
el ámbito del atletismo Ana Gabriela Guevara con tan sólo 29 años
anunció su retiro deportivo, con el pesar de no haber encontrado eco a
las denuncias realizadas directamente contra quienes dirigen el deporte
en este país, contra el silencio del “inquilino” actual de “Los
Pinos”, contra el silencio de muchos deportistas que saben de la
corrupción imperante en las diversas federaciones que dirigen el
deporte a nivel nacional, estatal y local.
La impotencia de Ana
Gabriela, la dignidad de Ana Gabriela, la fuerza de Ana Gabriela se
mostraron con toda su fuerza al anunciar a los medios de comunicación
su decisión de no asistir a los juegos olímpicos y de no volver a
competir en las pistas de atletismo de alto rendimiento.
La lección brindada por Ana
Gabriela debiera ser secundada por quienes si han hecho del deporte
nacional un nido de corrupción y enriquecimiento a costa del esfuerzo
de quienes día con día se esfuerzan en verdad por ser mejores
deportistas.
Los nombres de Felipe Muñóz,
Carlos Hermosillo, se agregan a los súbditos del propietario del
deporte nacional, el Sr. Vázquez Raña, cuyos tentáculos se extienden
en todo el país, en el todo el deporte, en todas y cada una de las
federaciones deportivas. Los “dueños” de deporte visten de trajes y
corbatas finas, ameritan tener un sueldo acorde a sus funciones, no a su
desempeño y menos a sus logros. El pantalón largo se impone por sobre
cualquier uniforme o indumentaria deportiva. Su fuerza es tal que ningún
gobernante se a declarado abiertamente en disenso a cómo el Sr, Vázquez
Raña dirige, vive y lucra desde hace décadas del deporte, según
sostienen del deporte amateur, aunque ellos son por demás
profesionales en el arte de lucrar a costa del sudor, entrega, lealtad
de los atletas a sus respectivos deportes.
Ana Gabriela quienes en
verdad te admiramos por tu carrera deportiva, por tu dignidad por tu
valentía, por tu arrojo estamos contigo.