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PENA DE
MUERTE-IRÁN: Condena a sunita revela discriminación
TEHERÁN, Kimia Sanati, 20 feb (IPS) - La pena de muerte dictada contra
el periodista y activista Yaghub Mehrnahad, de 28 años, pone en
evidencia la discriminación que padecen las minorías étnicas y
religiosas en Irán.
Mehrnahad, un estudiante baluchi sunita de la Universidad de Sistán y
Baluchistán, fue detenido por agentes de seguridad el 26 de abril de
2007, tras participar en la reunión anual de una asociación de jóvenes
fundada y presidida por él durante cinco años.
"Juventud cuestionadora, autoridades responsables" fue el tema del
encuentro realizado en Zahedan, capital de la sudoriental provincia de
Sistán y Baluchistán, en la frontera con Pakistán.
En la reunión participaron numerosas autoridades locales, incluido el
gobernador.
La Asociación fundada por Mehrnahad en 2002 también ayudó a organizar
varios acontecimientos culturales como conciertos de música y clases de
pintura e informática. También fue representante del periódico
reformista Mardomsalari (Democracia) de esa provincia.
"Mehrnahad
no era muy conocido fuera de su provincia antes de su detención", dijo a
IPS una estudiante que pidió reserva de su identidad.
"Mehrnahad
criticó al gobierno por desatender a la provincia de Sistán y
Baluchistán y colaboró con la no gubernamental Comisión Islámica de
Derechos Humanos", señaló.
"La pena de muerte no es muy común en esos casos. Nadie sabe qué pudo
llevar a una condena tan dura porque no se lo conoce por defender ningún
tipo de violencia", apuntó la joven.
"Se sospecha que con la máxima pena se pretende cubrir la tortura de la
que, según su familia, fue víctima", añadió.
Otras cinco personas fueron detenidas con Mehrnahad, incluido su hermano
de 16 años, y liberadas tres meses después. Él mismo permaneció en una
prisión gestionada por órganos de seguridad durante cinco meses. Luego
fue transferido a la cárcel central del estado en Zahedán, donde su
familia lo vio por primera vez desde su arresto.
Mehrnahad fue juzgado por un tribunal de Zahedán el 25 de diciembre de
2007 y nuevamente conducido a prisión. Un mes y medio después, su
familia y su abogado, a quienes se les negó la participación en el
proceso, fueron notificados de la sentencia a muerte.
Las autoridades no anunciaron oficialmente la sentencia ni los cargos
por los que dictaron la máxima pena.
Cuando Mehrnahad fue detenido, los periódicos informaron que un
activista de Sistán y Baluchistán había sido arrestado por su supuesta
asistencia a la organización armada baluchi Jundullah.
Ante la falta de información oficial y de libertad de prensa, lo que se
sabe de Mehrnahad procede de fuentes indirectas como su propio blog y un
portal de noticias de estudiantes de la Universidad de Tecnología Amir
Kabir, dedicado a asuntos de derechos humanos.
El blog de Mehrnahad indica que hizo campaña para crear un comité de
derechos humanos en su provincia y para el reconocimiento de la lengua
baluchi.
Mehrnahad también pretendió registrarse como candidato para las
elecciones del consejo municipal en 2003, pero fue descalificado por las
autoridades sin recibir justificación alguna.
La familia de Mehrnahad denunció, según el portal de noticias
estudiantil, que el joven presentaba signos de tortura en el cuerpo
cuando lo vieron por última vez hace dos meses. También informaron que
había perdido unos 15 kilogramos y no podía mantener el equilibrio.
Los baluchis denuncian ser discriminados por ser una etnia sunita
minoritaria.
La Constitución iraní reconoce que los sunitas pertenecen a una rama
legítima del Islam, pero no gozan de los mismos derechos que los
sunitas. La ley fundamental sostiene que el líder supremo del país y su
presidente deben ser chiitas.
La provincia de Sistán y Baluchistán fueron escenario de enfrentamientos
sangrientos entre fuerzas del gobierno y varias milicias, incluida
Jundullah, en los últimos tres años. Periodistas extranjeros y
ciudadanos occidentales tiene prohibido viajar a la zona.
Jundullah, que también se hace llamar Movimiento de Resistencia Popular
Iraní, perpetró numerosos atentados contra funcionarios del gobierno en
esa provincia y mantuvo a varias personas de rehén. El grupo mató a
algunos de ellas y envío luego imágenes grabadas a la prensa.
Un atentado con bomba perpetrado por Jundullah el 14 de febrero de 2007,
cuando pasaba un autobús con oficiales de los Guardianes de la
Revolución, fuerza de seguridad del régimen chiita, mató a 14 de ellos e
hirió a otros 30.
Un hombre fue detenido en el acto y ahorcado en público pocos días
después tras difundirse su confesión por televisión.
Varias personas más, incluido un adolescente de 17 años, fueron
ejecutadas por ataques cometidos en mayo, tras similares confesiones
televisadas.
Las autoridades sostienen que Jundullah tiene vínculos con la red
terrorista al Qaeda o está patrocinada por los servicios secretos de
Estados Unidos y Gran Bretaña.
Pero Jundullah niega esas acusaciones y alega que lucha por los derechos
del pueblo baluchi y sunita y por instaurar la democracia en Irán.
El gobierno también acusa a la milicia de tráfico de drogas.
De las 166 ejecuciones conducidas entre enero y agosto de 2007, 50
fueron en Sistán y Baluchistán, según un informe de la organización de
derechos humanos Amnistía Internacional, con sede en Londres.
Muchas de ellas, realizadas en lugares públicos, fueron sentencias por
tráfico de drogas y asesinato.
Irán es el segundo país con más condenas a muerte, después de China.
Cinco hombres fueron condenados a la amputación de su brazo derecho y su
pierna izquierda por tomar las armas contra la República Islámica, toma
de rehenes y robo a mano armada, indica una declaración del Departamento
de Justicia de Sistán y Baluchistán del 6 de enero, divulgada por la
Agencia de Noticias de Estudiantes Iraníes.
Las sentencias fueron ejecutadas, agrega.
Jundullah negó todo vínculo con Mehrnahad y condenó el falló en una
declaración difundida el 11 de este mes.
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