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A partir de
elementos simples, Marta Aura evoca la mexicanidad
Mujer on the border,
un despertar del American dream
Ciudad de México, 26 de abril de 2008 (Texto
© Agustin Villalpando / Enkidu Magazine, Fotos © LIOWLB /Enkidu
Magazine): Hace poco más de una semana, “Mujer on the border” inició
temporada en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, en el Centro
Cultural Universitario de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Se trata de un espacio íntimo, apropiado
para lograr el efecto de cercanía con el respetable. El uso del video es
uno de los aciertos de esta puesta, toda vez que introduce, somete,
discrepa con la inmediatez a la que los medios masivos de comunicación
nos tienen acostumbrados y donde toda noticia puede y debe mostrarse en
no más de 30 segundos –o menos, claro está– y entonces los grandes
estrenos de cine o el asesinato de mujeres pueden ocupar un mismo
espacio temporal en los noticieros convencionales. Lo mismo ocurre en
las películas e incluso con algunas puestas en escena donde todo debe
decirse, todo debe mostrarse y todo debe entenderse en unas cuantas
palabras, en apenas unos segundos, bajo el pretexto de que la
globalización así lo exige.
Un ejemplo de mundialización es la Internet,
donde podemos ser testigos de los acontecimientos mundiales en “tiempo
real” –el otro tiempo debe ser ficticio, imagino yo– y ha sido
afortunado haber tenido la oportunidad de ver la entrevista que el
Presidente Nicolas Sarkozy tuvo con cinco periodistas a lo largo de más
de una hora y media. Una entrevista larga para los estándares
convencionales, pero necesaria para tratar de recuperar a su electorado.
Volviendo a la obra, las Maestras María Muro
y Marta Aura dan una muestra de dos cosas: El teatro es un ente vivo,
que sobrepasa al cine y a la televisión precisamente porque es una
experiencia en “tiempo real” y con el público sentado exactamente
enfrente, sin el filtro del editor o de la pantalla que nos asegura una
separación. En cambio, Mujer on the border, desde el primer
momento es una luz que atraviesa el tiempo e ingresa (cuestionando) a
nuestras conciencias, pues todos tenemos información, todos tenemos idea
de lo que ocurre pero hemos decidido que se trata de una situación de
“los otros”, las autoridades –estadounidenses o mexicanas–, los
involucrados (como si estos no fuésemos nosotros), los pueblos fantasma,
existieran en una realidad paralela que “no es la mía”.
El uso de un video que baja la velocidad de
los acontecimientos a nuestro tiempo real, insisto, es uno de los
elementos más afortunados de la obra. Luego de este nubarrón visual y
auditivo, llega la tormenta, el huracán de Aura, quien arrasa con todo,
yendo desde lo más íntimo, la historia de su hijo, su pasión por el
fútbol, su fanatismo por “las Chivas” y el cómo estuvo a punto de llegar
a ser un futbolista profesional, su anhelo de toda la vida –valores que
permean por entre lo que es ser mexicano de nuestros días–. Luego
sabemos que por una lesión en un juego, el hijo tuvo que abandonar el
sueño, entonces una vecina “bien intencionada”, azuza al muchacho para
que se vaya, de manera ilegal, a Chicago –donde ya viven conocidos–.
Un sueño, el del fútbol, es remplazado por
el American dream. Se agradece que el personaje femenino diga
frases en inglés, lea un poco en inglés, se exprese un poco en este
idioma pero que no traslade al castellano el “American” porque todos en
el hemisferio, desde Canadá hasta la Patagonia somos Americanos. Este
uso del idioma dota, pues, de credibilidad y realismo a lo que vemos en
el escenario, a lo que experimentamos en estos casi 70 minutos por donde
una madre ve a su hijo partir por un sueño, sin haber querido aprender a
hacer piñatas –una tradición familiar que está por extinguirse– y luego
sabemos que el hijo ha llegado a Estados Unidos, que pasa hambre y aún
así no quiere regresar. Esta en Los Angeles. Uno de esos días hay una
pelea, él está involucrado y no sólo es detenido, encarcelado, sino
sentenciado a la pena capital. El sueño ahora es la sobrevivencia.
La madre ha debido cambiar de ser una
“simple boticaria” y ayudarse en la economía familiar poniendo
inyecciones –esto nos enteramos por las de insulina que le ha inyectado
al Rojo, estadounidense con quien ha trabajado desde hace 20 años–. Con
los acontecimientos, ella deberá aprender inglés, al menos a leerlo y
entenderlo; ella deberá viajar; ella deberá recuperar la hechura de
piñatas porque con ese dinero podrá pagar sus viajes “para ver a mi
hijo”.

Sacrificio, recuperación de “lo nuestro”, el
idioma que no se nos quita aunque vivamos lejos e incluso la
religiosidad del mexicano, son mostrados de manera sublime en Mujer on
the border.
Una puesta en escena que se basa en la
fuerza del texto y la energía de quien lo materializa, lo pone en carne
y sangre, en experiencia de generaciones. Marta Aura nos da una lección
de cómo el teatro puede ser una herramienta para sensibilizar sobre
asuntos específicos, tal vez eutanasia –aunque no sabemos la situación
de el Rojo–, de la soledad, de los asuntos de género, de la maternidad,
la migración, la pena de muerte, la crítica a los gobiernos y las leyes.
Sabemos que en el proceso legal, el hijo ha
tenido un abogado de oficio, que en Estados Unidos es una de las labores
legales más penosas y peor pagadas por lo que es alentador que la
Universidad de Harvard aliente a que sus alumnos de derecho trabajen
unos años en el servicio público o comunitario; sin embargo, es la
primera universidad en hacerlo este año de 2008, por lo que los efectos
serán percibidos en el futuro.
En estos momentos vemos a una madre que nos
narra sus avatares con el inglés y en la forma en que se hacen las
piñatas, ya sea en olla de barro o bien con un globo, “donde tienes que
esperar hasta dos días para que el papel y el engrudo sequen y puedas
reventar el globo”.

Así como el video del principio, largo,
lento, incómodo para quien busca soluciones fáciles, la hechura de la
piñata es un símbolo propicio de este tiempo mexicano, no el
globalizado, sino el nuestro, el de los almuerzos de antes, cuando la
familia se reunía un par de horas en la mañana para conversar y saber de
sí y de los otros.
La música es parca, estratégicamente
colocada, sesgada al norte, pero no en su tipo “banda” ni en su variedad
“duranguense” –que es lo de hoy–, sino en el más tradicional “norteño”.

Mujer on the border, nos cuentan las co-adaptadoras
(Marta Aura & María Muro), es una adaptación del monólogo “El llanto del
verdugo”, de Antonio y Javier Malpica (los Hermanos Malpica), quienes
han estado de acuerdo en los cambios y les permitieron hacer este
monólogo enérgico por donde nadie queda como “inocente”, mucho menos
como “santo” o “mártir”, es entonces una aproximación a nuestra
humanidad y a las instituciones humanas con las que tenemos que lidiar
todos los días: las leyes, el idioma, los gobiernos, “un gobierno que me
vino a ver hasta que la sentencia de muerte había sido dada” se queja la
madre.
Y esta noche sigue haciendo piñatas en el
pueblo abandonado por los hombres (todos están “del otro lado”) en
Zacatecas, el estado del norte del país. Esta noche ejecutan al hijo.
Ella sigue haciendo piñatas y cuestionando si la venganza es lo
importante; ella también ha matado y no se arrepiente de eso. No es una
cuestión que ella hubiese iniciado o que ella termine.
En el desayuno de prensa, ambas co-autoras subrayaron que
hablan desde la perspectiva de la mujer, pero yo creo que es algo más
bien humano que “de mujer”, toda vez que involucra un mundo entero a su
alrededor, el pueblo mismo, las autoridades, los abogados, la “comadre”
que esta noche no llega a dar su pésame, la familia de quien resultó
muerto, en Estados Unidos, por la trifulca. la
actriz comentó: "Yo no tengo las soluciones para este problema, pero
siento que es parte de mi obligación como artista transmitir lo que está
sucediendo e intentar crear conciencia."
Mujer on the border se estrenó en 2005, en el Museo
Universitario del Chopo y desde entonces ha recorrido diversos
escenarios en el interior del país –incluyendo Ciudad Juárez– y allende
las fronteras, no sólo en Estados Unidos sino también en Bolivia,
Venezuela y en Cuba, donde ha tenido una recepción favorable de parte de
estos públicos, algunos recordando sus raíces, otros afirmando que
aunque las situaciones son distintas, existe similitud en este querer
“llegar” al American Dream, en esta irracionalidad de la pena de muerte.
De hecho, la obra que invita al espectador a compartir
sus experiencias luego de este despertar escénico, así nos comentó Marta
Aura, quien afirmó que en ocasiones la gente se le acerca después de la
función para agradecerle o para comentar sus vivencias. En Cuba, por
ejemplo, la actriz relató que en diálogo con la audiencia, después de la
obra, dijeron que fue importante, porque la migración es un problema
también importante para ellos y, por esta obra, se dieron cuenta que se
trata de un asunto compartido con los mexicanos. La magia del teatro que
nos lleva al diálogo con nuestras realidades, esta es otra de las
virtudes de Mujer on the border.

En la obra se menciona el Estudio Liebman, se trata de
“James S. Liebman: Death Penalty Errors”, con fondos de la Universidad
de Columbia –el salario de un profesor en la escuela de leyes–, donde se
presume que, de 1973 a 1995, siete de cada 10 casos de pena capital han
tenido errores, por lo que “en lenguaje llano significa que es probable
que en dicho periodo el Tío Sam haya mandado a la horca (es un decir) a
casi un 70% de inocentes sólo porque el “ojo por ojo” le parece una
forma justa de arreglar cuentas.”

Mujer on
the border,
una obra recomendable si tienes interés en despertar del American
dream.
Al terminar la función nos permitimos conversar unos
momentos con la Maestra María Muro. En Exclusiva, para ti, amig@ lector@
de Enkidu Magazine, sus palabras.
Entrevista con María Muro Directora de
Mujer on the border

Si tienes interés en conocer más sobre el Estudio Liebman,
puedes consultar:
Landmark Study Finds Capital Punishment System "Fraught
with Error" (en ingles):
http://www.columbia.edu/cu/news/00/06/lawStudy.html
Mujer on the border
Basada en
El llanto del verdugo (de A/J Malpica)
Adaptación
de María Muro & Marta Aura
Dirección:
María Muro
Actúa: Marta
Aura
Escenografía
e iluminación: Carlos Enrique y Juan Manuel Arozamena
Diseño y
realización de vestuario: Yolanda Reyes.
Asistente de
Dirección & Diseño sonoro: Laura Elena Padrón.
Dirección de
video: Rubén Rojo Aura
Temporada
del 12 de abril al 6 de julio de 2008
(26, 27 de
abril y 10 de mayo no hay función)
Sábados y
domingos 12:30 hrs.
Foro Sor
Juana Inés de la Cruz
Centro
Cultural Universitario – UNAM
Insurgentes
Sur 3000
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