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* OEA da 72 horas para restaurar democracia en Honduras
* Zelaya demora regreso hasta el fin de semana
* Gobierno interino busca ganar legitimidad internacional
TEGUCIGALPA, 1°/07/2009 (Reuters, Anahí Rama): El Gobierno interino de
Honduras que se instaló tras el derrocamiento de Manuel Zelaya buscaba
el miércoles ganar legitimidad, pese a la creciente presión
internacional para restituir al mandatario en el poder y al ultimátum de
la OEA para restablecer la democracia.
La Organización de Estados Americanos (OEA) se unió a la condena mundial
del "golpe militar" y dio un ultimátum de 72 horas al Gobierno interino
para que garantice el "inmediato, seguro e incondicional retorno del
presidente (...) a sus funciones constitucionales".
"De no prosperar estas iniciativas en un plazo de 72 horas, la Asamblea
General Extraordinaria aplicará inmediatamente el artículo 21 de la
Carta Democrática Interamericana para suspender a Honduras", dijo el
organismo en una resolución aprobada el miércoles.
Zelaya, que había dicho que volvería el jueves a Honduras, demoró su
regreso al país al menos hasta el fin de semana, a la espera de que
venza el plazo dado por la OEA, mientras el Gobierno encabezado por
Roberto Micheletti tiene previsto enviar una misión de diputados y
empresarios a Washington para defender que lo sucedido el domingo no fue
un golpe de Estado.
"La OEA ha pedido 72 horas y estamos dispuestos a apoyar esa decisión",
dijo el mandatario depuesto en la madrugada del miércoles.
Militares sacaron a Zelaya su casa el domingo a punta de fusil y lo
obligaron a salir del país a Costa Rica, cuando promovía una consulta
popular que abriera el camino a la reelección presidencial considerada
inconstitucional por las cortes y los partidos políticos.
"Tenemos fe en Dios de que vamos a recuperar la confianza de esos países
que han sido los cooperantes", dijo Micheletti a periodistas el martes
por la tarde, preocupado por lo que parece ser el advenimiento de una
serie de sanciones contra el empobrecido país centroamericano.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, junto con la
presidenta de Argentina, Cristina Fernández, y el mandatario de Ecuador,
Rafael Correa, ha dicho que quieren acompañar a Zelaya en su regreso,
pese a que las autoridades han dicho será arrestado en cuanto llegue al
país.
"Independientemente de con quien se encuentre va a proceder la policía a
arrestarlo y ponerlo a la orden de los tribunales de la República", dijo
el fiscal general hondureño, Luis Alberto Rubí, a la cadena de
televisión CNN en español.
Los cargos contra el mandatario depuesto van desde abuso de poder hasta
narcotráfico.
Zelaya, al igual que Micheletti, es un político del Partido Liberal,
pero su viraje hacia la izquierda y su acercamiento al venezolano Hugo
Chávez durante su último año de Gobierno irritó a políticos y
empresarios conservadores.
Pese a las abrumadoras muestras de apoyo internacional a Zelaya, los
hondureños permanecen divididos entre quienes lo ven como un presidente
que lucha contra las elites en favor de los pobres, y los que advierten
que es un peligroso populista que busca seguir la senda radical de sus
aliados socialistas.
RESPALDO Y COMPAÑIA
La postura de Estados Unidos, que durante la Guerra Fría solía auspiciar
golpes de Estado en América Latina para evitar que rebeldes de izquierda
tomaran el poder, será clave para el desenlace de la crisis política en
Honduras.
Sin embargo, parece poco probable que la ofensiva diplomática de
Micheletti vaya a tener eco en el Gobierno de Barack Obama, que se
alineó con los líderes latinoamericanos izquierdistas encabezados por
Chávez en la defensa del "orden constitucional" en Honduras.
"Nosotros lo reconocemos (a Zelaya) como el presidente legal,
constitucional de Honduras, y reafirmamos nuestro compromiso de trabajar
con la OEA para restablecer el orden constitucional", dijo a Reuters
Thomas Shannon, secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos
de Estados Unidos.
Por su parte, el Gobierno español informó que llamó el miércoles a
consultas a su embajador en Honduras, Ignacio Rupérez, con "la esperanza
de que ello contribuya, en el marco de los esfuerzos internacionales en
curso, al restablecimiento de la institucionalidad democrática en dicha
República hermana centroamericana".
Mientras que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó
que el derrocamiento de Zelaya establece un "precedente peligroso para
toda la comunidad internacional" y no será aceptado por el resto de
América Latina.
"No aceptamos el regreso de los golpes en América Latina", dijo Lula.
"Tuvimos la experiencia durante la década de 1960 de enfrentar golpes
militares", agregó el martes por la noche en Trípoli, en víspera de la
cumbre de la Unión Africana que se celebrará en Sirte.
La Asamblea General de las Naciones Unidas también le dio un fuerte
espaldarazo el martes a Zelaya al aprobar una resolución por la que sus
estados miembros no reconocerán al gobierno interino de Honduras.
El Banco Mundial, organismo en el que Estados Unidos tiene un peso
predominante, informó que dejó en suspenso la aprobación de vitales
préstamos para la empobrecida nación cafetalera, en un reflejo de la
postura de Washington sobre la ilegalidad del derrocamiento de Zelaya.
(Reportes de Gustavo Palencia y Enrique Andrés Pretel en Tegucigalpa,
información adicional de Susan Cornwell en Washington, Lucas Bergman en
Buenos Aires, Blanca Rodríguez en Madrid y Ali Shuaib en Tripoli,
escrito por Anahí Rama; editado por Hernán García y Silene Ramírez)
REUTERS AR EAP HG SR/
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