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FOTO: Reuters
Carl Biltd podría sustituir a Javier
Solana
Irlanda allana el camino de Blair para
convertirse en el primer presidente de la UE |
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BRUSELAS, 04/10/2009 (EUROPA PRESS): El 'sí' de los irlandeses al
Tratado de Lisboa allana el camino del ex primer ministro británico,
Tony Blair, para convertirse en el primer presidente de la Unión Europea
si finalmente Polonia y la República Checa ratifican el texto que
organiza el funcionamiento de la Europa de 27 Estados miembros.
Varsovia podría firmar en breve el Tratado presionado por el resultado
irlandés mientras que la ratificación de la República Checa es más
incierta porque su presidente, el euroescéptico Vaclav Klaus, ha estado
retrasando la firma pese a que el Tratado ha sido aprobado por el
Parlamento. El último obstáculo procedente de Praga ha sido el recurso
presentado por un grupo de senadores ante el Tribunal Constitucional.
El nuevo Tratado sustituye al de Niza y aporta una serie de cambios
institucionales para poder gobernar mejor la actual Unión Europea. Entre
las principales novedades, crea la figura del presidente permanente del
Consejo Europeo, elegido por dos años y medio, puesto al que aspira
extraoficialmente el ex 'premier'.
El británico contaría con el apoyo del presidente francés, Nicolas
Sarkozy, quien a su vez podría haber convencido a la reticente canciller
alemana, Angela Merkel, aunque medios alemanes citados por 'Times'
aseguran que no está claro que Merkel haya cambiado de opinión y que si
París apoya a Blair es porque sabe que Berlín puede echar por tierra el
nombramiento.
España, a pesar de que Blair está marcado por su presencia junto al
portugués Jose Manuel Durao Barroso y el español José María Aznar en la
foto de las Azores que simbolizó el apoyo a la guerra de Irak, no
votaría en contra en aras del consenso si el candidato es apoyado por
Francia y Alemania.
Sarkozy habría propuesto también a Merkel en privado la candidatura del
ex presidente del Gobierno español Felipe González, pero la canciller
era reacia a dar su voto a un socialista.
En todo caso, al haberse autodescartado el propio Felipe González de la
carrera por la presidencia de la UE, España aspira únicamente a que el
actual comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia,
repita cartera en la futura Comisión Europea e incluso pueda ver
reforzadas sus competencias.
Frente a Blair, que tiene en su contra el tradicional euroescepticismo
británico, el hecho de que el Reino Unido no pertenezca a la eurozona y
se haya excluido de numerosas políticas comunitarias, ha comenzado a
postularse el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende.
Los medios británicos sostienen también que la canciller alemana ha
dejado caer el nombre del primer ministro de Luxemburgo y presidente del
Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, pero el también presidente del Eurogrupo
no parece estar dispuesto a echar un pulso por el puesto.
'SUPERMINISTRO' DE EXTERIORES
El Tratado de Lisboa contempla también reforzar el papel de la política
exterior de la UE y para ello el puesto de Alto Representante que en la
actualidad ocupa el español Javier Solana, se verá reforzado. Además,
quien ostente el nuevo cargo será también vicepresidente de la Comisión
Europea.
De momento, el nombre que suena con más fuerza es el del jefe de la
diplomacia sueca, el conservador Carl Bildt. Bildt es bien visto por
otro virtual candidato, el que fuera comisario europeo de Relaciones
Exteriores, el conservador británico Chris Patten. También se habla del
ex secretario general de la Alianza Atlántica, el holandés Jaap de Hoop
Scheffer.
Mientras, la posible candidatura del ministro alemán de Exteriores,
Frank-Walter Steinmeier, decayó notablemente tras la derrota cosechada
por los socialdemócratas del SPD en las recientes elecciones
legislativas en Alemania.
En definitiva, superado el escollo de Dublín, se abre ahora un periodo
de intensas negociaciones para consensuar quién ocupará los nuevos
puestos que crea el Tratado y sobre los que la presidencia sueca quiere
tener un acuerdo en la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se
celebrará los próximos 28 y 29 de octubre.
PARLAMENTO Y COMISIÓN
Lograr una Europa más eficaz, con métodos de trabajo y un sistema
votación simplificado es otro de los objetivos que persigue el nuevo
Tratado que, con el fin de agilizar la toma de decisiones, sustituye la
unanimidad por la mayoría cualificada en numerosas políticas. Lisboa
prevé además, explícitamente y por primera vez, la posibilidad de que un
Estado miembro se retire de la Unión.
Las repercusiones del Tratado de Lisboa en el funcionamiento de las
instituciones se dejarán notar también en el Parlamento Europeo, que
tendrá capacidad para decidir junto a los Estados en áreas donde antes
no tenía competencias, como agricultura, pesca o asuntos de justicia e
interior.
La Comisión Europea, cuyo actual mandato expira a finales de este mes de
octubre, seguirá estando compuesta por un comisario por Estado miembro.
El Ejecutivo comunitario tendrá que estar necesariamente en funciones
hasta que Varsovia y Praga den su visto bueno al Tratado de Lisboa. La
nueva Comisión se estrenará el 1 de enero de 2010, coincidiendo con la
presidencia española de la Unión Europea.
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