| FOTO: Afiche del
documental |
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ROMA, sep (IPS) - El filme documental del
italiano Erik Gandini, Videocracy (videocracia), que critica a la
televisión de su país de los últimos 30 años, fue silenciado por el
imperio mediático del primer ministro Silvio Berlusconi y la estatal
RAI.
Videocracy expone la frivolidad de la televisión de este país, 90 por
ciento de la cual está controlada por el conglomerado Mediaset, de
Berlusconi, y la cadena de radio y televisión RAI.
Las opiniones discrepantes fueron silenciadas en la RAI desde que
Berlusconi fue elegido por primera vez en 1994. En Mediaset abundan los
programas de chismorreo y entretenimiento y las mujeres son mera
decoración.
Los artistas ahora alzan la voz, dijo Gandini a IPS en entrevista
telefónica desde Estocolmo, donde reside. Lorella Zanardo y Marco Malfi
Chindemi son los realizadores del documental "Il Corpo Delle Donne" (El
cuerpo de las mujeres).
"Desde que pusimos el vídeo en nuestro sitio de Internet fue descargado
por más de 250.000 personas", señaló Gandini.
Producido en Suecia con apoyo de organizaciones escandinavas, Videocracy
fue presentada en los festivales de Venecia y Toronto. Un avance del
filme fue ofrecido a Mediaset y a la RAI, que decidieron no divulgarlo
por considerarlo un "mensaje político" contra el gobierno.
La presentación del documental coincidió con el peor momento político de
Berlusconi a raíz de un escándalo sexual.
Gandini conversó con IPS sobre el humillante uso del cuerpo femenino y
el lavado de cerebro al que los italianos están sometidos desde hace
tres décadas por el imperio televisivo del primer ministro.
IPS: Usted dice en el filme que hay que adentrarse en la televisión
italiana para comprenderla. Pero usted es italiano y se apartó.
ERIK GANDINI: Es muy difícil hacer documentales en Italia porque no hay
financiación. Además, si deciden difundirlos, lo hacen a última hora. En
cambio, la región escandinava tiene una larga tradición en ese sentido.
Aquí ese tipo de filmes son de mayor categoría y son financiados por los
canales.
En Suecia, los documentales se estrenan en los cines y se pasan varias
veces en el horario de mayor audiencia de la televisión. Los canales
estatales los consideran una parte esencial del bienestar de la
población. En Italia podría ser igual. Es una cuestión de elección y
nunca se optó por esa posibilidad. Ese tipo de filmes han sido
marginados.
IPS: ¿Podría haber hecho Videocracy en Italia?
EG: Nací y me crié en Italia. No estoy exiliado en Suecia y voy seguido
a mi país. Pero mi punto de vista, el de un italiano residente en el
extranjero, me permite interpretar la realidad de una forma diferente a
la de muchos italianos que están acostumbrados a la televisión actual.
Un elemento fundamental del arte es ver las cosas cotidianas desde una
perspectiva diferente.
IPS: ¿Cuál es la percepción de los italianos respecto de la realidad que
usted muestra en su filme?
EG: Están acostumbrados. Es una realidad que se volvió normal, como el
hecho de ver a las mujeres reducidas a objetos.
Pero estoy convencido de que si el documental se hizo de un público en
Italia es porque hay muchas personas que piensan como yo. Mi película
muestra una triste realidad tras bastidores que a veces da miedo, a
diferencia de lo que ofrece la televisión: un estilo de vida feliz e
inocuo.
Mostrar esa realidad en televisión es muy peligroso y por eso mi
documental fue boicoteado. Pero creo que hay muchas personas de acuerdo
conmigo.
IPS: Dada la falta de diversidad en la programación de los canales
italianos, ¿usted cree que el arte puede servir para crear consciencia
en la población?
EG: Definitivamente. Crítica y debate quedaron relegados al oasis de los
periódicos y de las palabras. Por eso es importante recuperar el
lenguaje de la televisión y del cine para hacer críticas.
En una "videocracia" como la italiana, las imágenes tienen el máximo
poder y, si se pretende decir algo importante, es necesario recuperar el
lenguaje visual.
IPS: Los votantes de Berlusconi no van a volcarse a los cines a ver su
película ¿No es como predicar a los confesos?
EG: No estoy de acuerdo. Estuve en varios cines y vi a muchos jóvenes.
La mayoría del público de este filme son jóvenes, quienes no suelen ir
al cine. Muchos me dijeron: ‘trabajo en una escuela y me gustaría que
mis estudiantes vieran su filme’.
La revista Io Donna, del periódico italiano Il Corriere della Sera, dio
el máximo puntaje al documental y recomendó su difusión en los centros
de enseñanza. La mayoría de las personas que aparece en el filme son
famosas, lo que puede atraer a mucha gente y servir para descubrir un
mundo diferente.
Existe el riesgo de predicar para los conversos, aunque el lenguaje
empleado es accesible a todo público.
IPS: El documental muestra imágenes muy duras en relación con las
mujeres. ¿Qué papel le parece que desempeñan en Italia y por qué cree
que no se rebelan?
EG: Al entrar en el mundo de la televisión italiana dejo ver que las
mujeres son como el papel tapiz, no seres humanos pensantes con voluntad
propia. Tengo dos hijas y sentiría una tristeza infinita si crecieran
creyendo que su cuerpo es un instrumento para alcanzar el éxito en
Italia.
Es hora de que las italianas se enfurezcan y cambien la situación. Las
cifras hablan por sí mismas. Italia se ubica en las peores posiciones en
materia de igualdad de género. Es claro que es una consecuencia de la
revolución cultural promovida por la televisión comercial.
Toda familia, grupo o comunidad desarrolla un sistema de valores. El
italiano considera al cuerpo femenino como una herramienta de
comercialización.
La representación de la mujer en la televisión está directamente
vinculada al propio Berlusconi. En tanto que patrón de la televisión,
difundió e impuso su propia imagen sobre la mujer. Tiene una mentalidad
tan machista y anacrónica que es imposible no ver la relación entre él y
los últimos 30 años de la televisión.
Empleados de Mediaset me han dicho que interviene mucho en la
programación, al punto que si a él no le gusta el verde, se elimina el
color de los decorados de los estudios.
Algunas personas sostienen que no es su culpa si a los italianos les
gustan las tetas y los traseros. Pero no creo que sea accidental. La
persona que crea la cultura televisiva, quien decide la programación
tiene una gran responsabilidad sobre niños y niñas. Quien decide mostrar
un país con esas características tiene que hacerse responsable.
Dado el atraso de Italia deben hacerse cambios en la cultura televisiva.
De ninguna manera debemos rendirnos y decir que es parte de nuestra
idiosincrasia italiana ni parte de nuestros genes.
IPS: Lo han llamado el Michael Moore de Italia ¿qué le parece?
EG: Respeto mucho el trabajo de Moore (realizador y documentalista
estadounidense). El género documental se ha vuelto muy influyente
gracias a él. Pero tenemos estilos muy diferentes.
Moore viene de una tradición anglosajona y sus filmes son el resultado
de una evolución periodística. Son narraciones muy verbales. Mi estilo
es más europeo. En mis documentales dominan las imágenes y se
caracterizan por preservar la visión del observador. Trato de contar una
historia y que los espectadores lleguen por sí mismos a una conclusión.
Moore ilustra sus palabras con imágenes. Yo trato de mostrar una
situación desde un punto de vista emotivo, no sólo mediante la retórica
y la lógica.
IPS: Como usted muestra en su filme, todo comenzó con un "ama de casa"
que se sacó la ropa delante de cámaras. ¿Cómo cree que va a terminar la
historia?
EG: Espero servir de inspiración para que los jóvenes hagan lo que yo
hice. Es decir, que se nieguen a ser espectadores pasivos y transformen
los medios, que se nieguen a renunciar y que no se digan ‘no puedo hacer
nada más que mirar’. Es hora de que nos tomemos la libertad para decir
cómo queremos que sea el mundo.
(*)
Miren Gutiérrez es editora en jefe de IPS. (FIN/2009)
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