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La Verdad.es, 27/04/2009: Por primera vez en la historia del parlamento
más antiguo del mundo, fundado en el año 930, los partidos de izquierda
gozarán de mayoría absoluta en la cámara legislativa islandesa.
El electorado de Islandia, cuyo sistema financiero -basado en la
especulación de alto riesgo- quedó absolutamente arrasado hace unos
meses, ha castigado al conservador Partido de la Independencia, que
gobernaba el país ininterrumpidamente desde hace dos décadas. Estará
fuera del Gobierno pero al menos ha conseguido sitaurse como segunda
fuerza electoral pese a que las encuestas le pronosticaban un tercer
puesto. Posición que ha ocupado el Movimiento por la Izquierda Verde,
única formación crítica con el sistema económica de la isla antes de que
éste se hundiera y que tras el estallido de la crisis subió en los
sondeos incluso hasta por encima de los socialdemócratas que finalmente
han vencido.

Las elecciones han confirmado al Gobierno provisional, y en minoría, que
se había formado tras la dimisión del presidente conservador, Geri
Haarde, en febrero de 2009, de coalición entre la Alianza
socialdemócrata y la Izquierda Verde. Lo dirige Jóhanna Sigurðardóttir,
otrora ministra de Asuntos Sociales de Haarde cuando los
socialdemócratas sustentaban al gobierno conservador.
Como cuarta fuerza política se mantiene el Partido Progresista, una
lista agraria de inclinación centrista. Irrumpe en la política islandesa
el Movimiento de Ciudadanos, formación que expresa el desencanto de las
clases medias con la gestión de sus ahorros. Y desaparece del parlamento
el Partido Liberal como muestra de la defunción del neoliberalismo.
Todo lo contrario parece que va a ocurrir con el gran partido liberal
europeo, el FDP alemán. Pese a la crisis del liberalismo económico, el
clásico tercer partido germánico no sólo conserva su posición en las
encuestas de cara a las elecciones generales de otoño frente a La
Izquierda y Los Verdes sino que puede cosechar un resultad histórico -en
torno al 13%- al recoger el descontento conservador con las políticas
intervencionistas de Angela Merkel. La última de las medidas anti-liberales
que está impulsando el gobierno de gran coalición alemán plantea
responsabilizar a los directivos de las pérdidas de sus empresas con
hasta el sueldo de un año. El inicio del fin para el anonimato
irresponsable de las "personas jurídicas".

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