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De izq. a der. Dr. Lars Ivar
Owesen-Lein Borge, Manuel Amador & Richard Sawdon (Foto: © AVS/ Enkidu
Magazine)
MÉXICO, 29/04/2009 (AFP): Un candidato gay a las elecciones legislativas
nacionales en México impulsa una campaña contra la homofobia en el
afiebrado metro capitalino, el más extenso de Latinoamérica, que en
pocos años pasó de ser un lugar donde los homosexuales eran golpeados a
un sitio de coqueteo.
Manuel Amador, de 34 años, uno de los candidatos que competirán por
Ciudad de México en las elecciones intermedias del 5 de julio, vivió en
carne propia la discriminación oficial al ser golpeado y sacado de una
estación del metro a patadas cuando repartía volantes de invitación para
una marcha homosexual.
"Falta muchísimo por hacer en la Ciudad de México y, aunque parece que
hemos avanzado mucho, todavía falta que tengamos representación
legislativa porque sólo así podremos tener un espacio político para
reclamar el concepto de que la moral no es general, hay muchas morales",
señaló a la AFP el joven político gay del Partido del Trabajo
(izquierda).
"Puto ranchero", fue una de las frases del vigilante que golpeó a
Amador, quien entonces cayó al piso mientras sus volantes se
desparramaban.
"Esa imagen nunca se me va a olvidar", relató con frustración Amador,
cuyos agresores nunca reconocieron su delito ni fueron castigados,
aunque el político no permaneció inmóvil.
Amador logró que las autoridades del metro capitalino firmaran un
acuerdo para que sus vigilantes y los trabajadores que tienen trato con
los 4,5 millones de usuarios diarios tomen un taller sobre los derechos
humanos y constitucionales de los homosexuales.
"Se espera que unas 2.500 personas tomen el curso, hasta el momento lo
ha tomado un 40% y la respuesta ha sido bastante favorable aunque los
cambios han sido paulatinos", añadió.
A raíz del incremento de asaltos en el metro capitalino, la secretaría
de Seguridad Pública capitalina desplegó a sus uniformados en las
instalaciones de ese servicio de transporte.
"Esos policías no están contemplados en el acuerdo firmado con las
autoridades del metro, así que el trabajo por hacer a favor de los
derechos de los homosexuales en el metro todavía es mucho", añade
Amador, para quien una de las principales causas de la homofobia es el
concepto, todavía oficial, de que "la moral es una misma para todos".
Al margen del concepto de "moralidad generalizada" e incluso del
convenio con las autoridades del metro, los jóvenes homosexuales usan la
última puerta del último vagón de los trenes del metro para fijar
espontáneas citas, según un gay que prefirió guardar el anonimato.
"Si vas en los vagones intermedios con tu novio todavía hay vigilantes
que te ven feo y te discriminan, pero en el último vagón eres más libre;
te subes, empiezan las miradas y también con miradas se acuerda en qué
estación bajar para conocerse, no puedo imaginar la época en la que los
gays eran golpeados en el metro", concluye.
En 2008 la Asamblea Legislativa capitalina aprobó que las personas
transexuales y transgénero puedan obtener documentos oficiales acordes a
su nuevo nombre e identidad sexual, entre otras leyes como la de
sociedades de convivencia, que permite la unión administrativa a
personas de un mismo sexo que vivan bajo un mismo techo.
jg/ol/ad
Publicado: 23 de Abril de 2009,
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