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De Izquierda a Derecha: Dettmar Yañez, Itari Marta &
Ammel Rodrigo.
Ciudad de México, 19 de mayo de 2009 (Texto
y fotos © Agustin Villalpando / Enkidu Magazine): El miércoles 13 de
mayo tuvo lugar en el Teatrino del Foro Shakespeare (Zamora No. 7, Col.
Condesa, Metro Chapultepec) el re-re-reinicio de una temporada que marca
los 10 años de haber sido escrita. Se trata de Las 80 mejores amigas,
obra difícil de ubicar en uno de los géneros académicamente “correctos”
porque es una pieza intimista, un divertimento que asume la forma de una
radio-novela. El autor, Juan Carlos Cuéllar, asume algunos riesgos en
cuanto al juego de los estereotipos de género y, travistiendo una
historia de amistad, sobrepasa la dinámica del thriller convencional por
medio de diálogos frescos.
Esa misma dinámica es la impronta que deja
en el espectador la sensación de estar frente a una parábola sobre las
relaciones humanas en su acepción más amplia: una fiesta en una
lujosísima sala de un lujosísimo departamento, en una lujosísima
colonia, de esta lujosísima ciudad. Dos amigas, que fueron las mejores,
Greta (Ammel Rodrigo) y Marlene (Dettmar Yañez) se encuentran de nuevo,
pero en esta ocasión las cosas han cambiado para ambas, la primera sigue
siendo una socialité mientras que la segunda es una escritora
consagrada, especializada en escribir novelas donde el asesino es el
centro de la acción.
Al mismo tiempo, somos
testigos en flash-backs, de un pasado cercano (hace menos de
una década), en una playa paradisíaca y llena de conversaciones de amig@s,
donde las palabras se unen a los ideales, ante todo en relación con el
placer y el ser pareja. Greta hace gala de su lengua
viperina, mientras que con sagacidad Marlene desvela, poco a poco, la
urdimbre escénica.
El amor, la felicidad, el enamoramiento, la
alegría. “-¿Puedo hacerte una pregunta? – Sí. - ¿Siempre has sido
sincera conmigo?” “Nunca desconfíes de mí” “Tú eres mi mejor amiga –
para siempre-. Eres mis 80 mejores amigas…
De hecho, tiene escenas rápidas en donde
aparecen efectos de imaginación, como aquella donde “aparece” el diablo
y uno si pregunta si éste llegaría hasta nuestras reuniones cuando
estuviéramos bajo el influjo de bebidas alcohólicas o si tan solo es
necesario llenar nuestra conversación con honestidad descarnada de
modismos y aspavientos, en todo caso, “la mentira es como un carbón
ardiente”.
Greta afirma, ya envalentonad@ por el
champán: “Odio a la gente que ríe, que ama y que es feliz… porque yo no
lo puedo tener”.
Un acierto en esta ocasión ha sido agregar a
una mujer, Itari Marta, en el personaje de Agatha Freud, la
moderadora-narradora, pues este demiurgo no sólo nos conduce a través de
los veneros narrativos, sino que con su presencia, sus comentarios, su
interacción con los personajes y con el público, conduce de manera
prístina a un desenlace exorcizado de puertas fáciles.
La textura que adopta, en esta versión, me
parece más completa, con momentos de ironía más ácidamente visibles y
una dinámica entre los dos personajes “principales” que adquiere, por
momentos, una velocidad impresionante y no cae en el abismo del tedio o
la salida fácil.
Te invito, pues, amig@ lector@ de Enkidu
Magazine a que asistas con tu pareja, familia o, por qué no, con tus 80
mejores amigas, en todo caso como asegura la historia, con ellas, “¿para
qué quieres enemigas?”.

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