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Alaska en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico
Ciudad de México, 25 de mayo de 2009 (Texto © Agustin Villalpando /
Enkidu Magazine; fotos © LIOWLB / Enkidu Magazine): La noche del viernes
15 de mayo acudimos a la primera función de Alaska, original de
Gibrán Portela (19 de agosto de 1979),
Premio Nacional de Dramaturgia Joven “Gerardo Mancebo del Castillo”
2007-2008, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.
Bajo la dirección de Roberto Duarte, Miguel (David Calderón), Jimi
(Ricardo Rodríguez) y Martina (Diana Sedano) muestran al público
asistente las peripecias de un triángulo amoroso en cuyo centro se
encuentra, alegóricamente claro, una caja fuerte que pende casi en el
centro del escenario. La caja fuerte subraya el espacio que resguarda
secretos, al tiempo que puede provocar la más intensa curiosidad, el
morbo más grande, la animadversión y la locura suficiente como hacer
todo lo posible por descubrir/mantener el secreto.

El
secreto de la vida humana, parece indicarnos Portela, tal vez consista
en conservar este equilibrio entre lo que es del conocimiento público y
algunos detalles, algunas ocurrencias, algún momento que, visto por otro
lado, puede ser un suceso innocuo, una bagatela que, sin embargo, para
el “dueño” del secreto reviste importancia suma.
Miguel y Jimi han regresado de Alaska, hasta donde habían ido para
dedicarse a la pesca de alta mar –entre otras cosas, claro–. Ellos son
amigos y “los amigos tienen que estar juntos siempre”, por lo que han
iniciado un negocio: “Cajas fuertes Alaska”, y tienen ofertas
maravillosas desde el día de la apertura. Jimi tiene que salir, por lo
que deja a Miguel encargado; Miguel tiene una mano de hierro porque tuvo
un accidente de trabajo y cuando está nervioso tartamudea.
Entre los primeros clientes entra una mujer que apesta a repelente de
mosquitos, Martina, asegurando “yo no compro nada que no necesite”.
Ella, obviamente, quiere una caja fuerte, la más pequeña, la más barata.
Pero ella misma se niega a revelar lo que desea resguardar cuando Miguel
pregunta con el fin de sugerirle la caja fuerte ideal para el contenido;
ella compra la más pequeña.

A
partir de este momento, Miguel y Martina comienzan a conversar, salen
juntos, toman un helado y, finalmente, son novios. Miguel, sin embargo,
ha pedido desde el primer momento: “un favor… no me preguntes nada de mi
pasado… prométemelo”.
Jimi, el amigo original, cuestiona la forma de comportarse de Miguel
pues ha estado como distante, como distinto, a lo que concluye “estas
saliendo con alguien” y se ofrece para darle consejos relacionados con
mujeres. En este momento, Miguel y Martina llevan un mes o dos siendo
grandes amigos, a lo que el tercero sugiere que hagan cosas juntos,
“quiero conocerla”.

La
invitación llega para ir a su casa pues “quiero darle el visto bueno”.
Aquí nos enteramos que los dos amigos, Jimi y Miguel, también viven
juntos.
Algunos secretos salen a la luz: Miguel está casado y tiene un hijo de 7
años, advierte Jimi a Martina, ella responde “¿Sabes lo que creo? [que
necesitas] alguien que te diga que te quiere”.
La
tensión aumenta, Jimi intenta separarlos en formas diversas pero
fracasa. Los novios deciden partir “a cualquier lado” y aunque Miguel
piensa en voz alta “Jimi no me va a dejar ir”. Con todo, éste incluso da
dinero a Miguel para que se vaya pero siembra una duda sobre Martina.
“¿Qué tienes en la caja?”, pregunta Miguel. Ella no responde, da largas,
no contesta.
La
forma en que se resuelve este triángulo tiene que ver, claro, con la
caja fuerte, un espacio que, como Alaska, muestra que “uno de los signos
de la sociedad moderna es el escape, la evasión, pero en realidad una
quimera inalcanzable, la frágil burbuja que flota en la fría realidad se
romperá tarde o temprano,” afirma Duarte.
Una
obra bien dirigida, personajes que parecerían simples y con cada frase
desvelan una intensidad in crescendo. Un vestuario sencillo de Gabriel
Ancira y una música adecuada (Jaime Juárez y Everardo Felipe, al tiempo
que el diseño escenográfico de Arturo Hernández es minimalista con el
uso de la obscuridad y distintas intensidades de luz para mostrar
momentos importantes, destacados, como cuando Miguel nos explica la
forma de jugar golf -un recurso que no se acaba de entender por
innecesario y porque hace inverosímil la procedencia y el estilo de vida
de los personajes-.

Al
terminar la función
conversamos con los actores y con el director de Alaska, para ti,
amig@ lector@ de Enkidu Magazine.
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