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De acuerdo a un informe presentado el año pasado por Amnistía
Internacional , cada mes llegan 300 migrantes al pequeño Guantánamo, un
centro de detención ubicado en Mauritania que está financiado por
España. El encierro, el hacinamiento, la escasa ventilación y los malos
tratos caracterizan a este centro.
BUENOS AIRES, 27/05/2009 (© Maximiliano Sbarbi Osuna (*) / Enkidu
Magazine): El ritmo de los tambores y de las danzas africanas del grupo
Yamo Yamo acompañaron ayer en Madrid la presentación del segundo Plan
África 2009-2011, por parte del ministro de Exteriores español, Miguel
Ángel Moratinos.
Este nuevo Plan África que sustituye al primero – 2006-2008 - “renueva
el compromiso del gobierno y de la sociedad española con esta región, y
especialmente con la consolidación de la democracia, la paz y la
seguridad, así como con la lucha contra la pobreza”, de acuerdo con el
informe oficial del gobierno de Rodríguez Zapatero.
Lo cierto, es que mediante este convenio de segunda generación, entre
España y los cuestionados gobiernos del norte y oeste africanos, la
frontera sur de Europa y su vigilancia se extiende hacia Marruecos,
Mauritania, Senegal, Malí y Guinea Bissau.
La mayoría de estos países, que están acusados por ONG internacionales
de violar los Derechos Humanos, se comprometen a detener a los miles de
migrantes, que intentan alcanzar Europa cada año, de la manera que sea
posible, incluyendo detenciones, torturas, y abandono de poblaciones
enteras en zonas inhóspitas.
El Plan África se materializa por medio de acuerdos bilaterales entre
España y los países africanos, que se ven obligados a adquirir los
sistemas de seguridad fronteriza europeos, a frenar la ola migratoria y
a aceptar el ingreso de empresas de bienes y servicios españolas. A
cambio, España aporta créditos de Ayuda al Desarrollo, muchos de los
cuáles se utilizan para la compra de los servicios españoles y además
obtiene beneficios de los acuerdos pesqueros con Marruecos y Mauritania.
Estos créditos generan pesadas deudas para las asfixiadas economías
africanas. Además, España aporta fondos con la excusa de combatir el
terrorismo, principalmente al grupo Al Qaeda para el Magreb Islámico,
pero el objetivo principal es establecer sus compañías y beneficiarse de
los convenios con los corruptos y violentos gobiernos africanos, que
ceden sus recursos naturales y se enriquecen con la ayuda europea.
Guantanamito
Marruecos no es el único país por medio del cuál los emigrantes
subsaharianos llegan al sur de España. Cientos de precarias
embarcaciones alcanzan por año las islas Canarias españolas desde la
costa de Mauritania.
En agosto pasado una junta militar dio un golpe de Estado al gobierno
elegido democráticamente. El temor europeo a los inmigrantes se sitúa
por encima de la democracia y de los Derechos Humanos.
España no sólo legitimó el golpe sino que continuó con los acuerdos
bilaterales que condenan a los emigrantes y que benefician a las
compañías europeas.
Alrededor de 31 mil emigrantes africanos alcanzan las costas canarias
cada año. Para alojar a los cientos que son capturados en tránsito por
tierra y mar, España transformó una escuela abandonada en la localidad
de Nuadibú, al norte de Mauritania, en un centro de detención bautizado
como Guantanamito.
De acuerdo a un informe presentado el año pasado por Amnistía
Internacional (AI), cada mes llegan 300 migrantes al pequeño Guantánamo
sin ninguna protección judicial. El encierro, el hacinamiento, la escasa
ventilación y los malos tratos caracterizan a este centro.
Aunque algunos intelectuales españoles intenten explicar el encierro
mediante la falacia de que se está evitando no la salida de los
detenidos, sino la entrada de los pobres mauritanos que carecen de
electricidad y agua a las acogedoras instalaciones de Guantanamito, la
realidad es que los emigrantes se encuentran en un limbo jurídico sin
posibilidades de acceder a abogado alguno.
El primer Plan África habilitó al gobierno de Mauritania, que asume la
responsabilidad de evitar que los emigrantes alcancen las Canarias, a
abandonar en 2006 a 11.600 personas en las fronteras con Malí y Senegal
sin tener en cuenta su origen, según el informe de AI.
La junta militar mauritana convocó a elecciones presidenciales para el
próximo 6 de junio. Varias ONG denuncian que los resultados ya están
programados y le darían la victoria al actual gobierno de facto. Sin
embargo, Moratinos presentó su nuevo Plan África como si contribuyera al
desarrollo del norte africano y como si además fuese un triunfo de la
democracia.
El gobierno español y los medios de comunicación afines denuncian la
invasión de miles de posibles delincuentes que llegan a Canarias. Sin
embargo, el promedio anual de 31 mil emigrantes africanos es ínfimo en
comparación con los 10 millones de turistas por año que ingresan las
islas. Por eso, es falso que los emigrantes presenten un problema
demográfico.
Un plan más humanitario que podría implementar España y el resto de las
potencias europeas es continuar con la inversión en África, pero
evitando el saqueo, la utilización de mano de obra esclava, los acuerdos
con gobiernos corruptos y dictatoriales, la exacerbación de las
rivalidades étnicas y el deterioro del medio ambiente. Quizás, con un
continente más desarrollado, se reduzca considerablemente la ola de
emigrantes desesperados que intentan “invadir” Europa.
(*) Artículo © Maximiliano Sbarbi Osuna - publicado en el diario BAE el
26/05/2009.
Maximiliano Sbarbi Osuna
Director de Panorama Mundial de historia y actualidad
http://pmundial.com.ar
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