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SALIENDO DEL CLOSET. Manifestantes
demandan derechos iguales para gays y lesbianas (FOTO: VH1)
TheNewYorkTimes, Jeremy W. Peters, 26/06/2009 (Traducción al castellano
© Agustin Villalpando / Enkidu Magazine): Con demasiada frecuencia el
orden social estadounidense es remodelado. Y esa remodelación viene
acompañada, de manera típica, por un rostro prominente.
Frederick Douglass se volvió el rostro del Movimiento Abolicionista
Negro. Un siglo después, Martin Luther King Jr. jugó ese rol en el
Movimiento por los Derechos Civiles. Betty Friedan y Gloria Steinem se
convirtieron en voceras del Movimiento de Mujeres Moderno.
Con todo, el Movimiento pro-Derechos Gay, que está a punto de entrar en
su quinta década, nunca ha tenido un líder semejante a pesar de que ha
logrado avances importantes en un periodo de tiempo relativamente corto.
Las personas gay no cuentan con un portador-standard nacional [national
standard-bearer], ningún vocero para los medios masivos de comunicación.
Así que cuando la semana pasada el Presidente Obama extendió los
beneficios para parejas de empleados federales formadas por personas del
mismo sexo, no hubo un líder gay alfa [alpha gay leader] para responder
con la voz oficial del movimiento, aunque algunos activistas criticaron
al presidente or no avanzar lo suficiente.
Hasta 1973, la homosexualidad era clasificada como una enfermedad mental
por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense. Hoy, las parejas del
mismo sexo pueden casarse en seis estados. ¿Cómo un grupo que ha sido
tan exitoso a lo largo de la última generación en el combate al
prejuicio cultural y en ganar derechos civiles ha llegado tan lejos sin
un líder evidente?
Una explicación es que los activistas gay y lesbianas aprendieron desde
un principio que les iría muy bien sin tener uno. Incluso en los
primeros días del movimiento, luego del levantamiento violento en el bar
Stonewall Inn, en Greenwich Village, hace 40 años esta semana, ningún
líder individual surgió. Algunos historiadores creen que esto se debe en
parte porque era —y aún es— difícil para un estadounidense promedio
identificarse con las luchas de la población gay.
"El movimiento gay siempre ha tenido un problema para lograr una
dignidad o un imperativo moral como ocurrió con el movimiento por los
derechos civiles de las personas negras, o como clamó el movimiento por
los derechos de las mujeres" [“The gay movement has always had a problem
of achieving a dignity or a moral imperative that the black civil rights
movement had, or the women’s rights movement claimed”], declaró Dudley
Clendinen, quien co-escribió el libro “Out for Good: The Struggle to
Build a Gay Rights Movement in America” [Fuera del Clóset para Siempre:
La lucha para construir el Movimiento pro-Derechos Gay en Estados
Unidos] y quien ahora enseña redacción [writing] en la Universidad Johns
Hopkins. "Debido a que este movimiento es fundamentalmente sobre el
derecho a ser sexual, es difícil para el público en general que vea eso
como un asunto moral" [“Because this movement is fundamentally about the
right to be sexual, it’s hard for the larger public to see that as a
moral issue”], aseguró.
En contraste, la autoridad moral que líderes como el Dr. King, Friedan y
Steinem pudieron clamar — y el hecho de que los estadounidenses no los
vieran e imaginaran sus vidas sexuales— facilitó la construcción de una
respetabilidad ante el público.
Otra razón para la ausencia de un líder gay nacional prominente es la
naturaleza altamente local del movimiento. A diferencia de los derechos
civiles y los movimientos feministas, el movimiento gay careció de un
asunto nacional prominente.
En los 1950's y los 1960's, los activistas negros impulsaron la Ley de
Derechos Civiles [Civil Rights Act] y la Ley de Derechos para Votar [Voting
Rights Act] y afirmaron sus derechos en las cortes por medio de casos
como el de Brown v. Board of Education [Brown vs Oficina de Educación].
Las feministas hicieron campaña para lograr la Equal Rights Amendment
[Enmienda por la Igualdad de Derechos], en los 1970's.
"Betty y su grupo querían hacerlo con una aproximación de
arriba-hacia-abajo [top-down approach]", aseguró Daniel Horowitz,
profesor de estudios estadounidenses en el Smith College, quien escribió
una biografía de Friedan. "Tu vas a Washington y haces negociaciones de
lobby con los miembros del Congreso. De hecho, ella hablaba
explícitamente de la N.A.A.C.P. como su modelo y la NAACP había logrado
sus objetivos en principio a través de los casos en la Suprema Corte".
Muchos activista gay buscaron un planteamiento distinto, centrando su
atención en asuntos pertinentes a sus comunidades locales. Aunque él ha
logrado un estatus de celebridad, el fallecido Harvey Milk fue un mero
supervisor de la ciudad de San Francisco, sin demasiado para lograr un
perfil nacional, cuando fue asesinado en 1978.
Concejos municipales de ciudad y legislaturas estatales son lugares
donde se han originado leyes de parejas domésticas [domestic partnership
laws] y legislaciones que amplían las protecciones anti-discriminación a
gays y lesbianas. En 1982, Wisconsin se volvió el primer estado en
declarar ilegal la discriminación basada en la orientación sexual. Y de
los seis estados que ahora permiten el matrimonio entre parejas del
mismo sexo —Maine, Nueva Hampshire y Vermont— legalizaron la práctica
por medio de una votación en la legislatura del estado, sin ser
obligados por la decisión de una corte.
"Los asuntos de los derechos gay son principalmente asuntos estatales,
así que el centro de atención del activismo va a ser en el nivel local,"
asegura David Eisenbach, un académico en historia en la Universidad de
Columbia y autor de “Gay Power: An American Revolution” [Gay Power: Una
Revolución Estadounidense].
El cambiante medio legal y político que ha enfrentado el movimiento
durante los años también ha dificultado que surja un líder singular.
Luego del levantamiento en Stonewall, hace 40 años, el objetivo era
persuadir a la sociedad par que dejara de tratar a los gay y a las
lesbianas como desviados sociales.
Ese movimiento por la igualdad fue, con el tiempo, eclipsado por los
esfuerzos por combatir el SIDA en los 1980's y a principios de los
1990's. Y el SIDA mismo es una razón para que los líderes sean difíciles
de encontrar: "El SIDA aniquiló a toda una generación," asegura
Eisenbach. "Lo que tuvimos fue un vacío. Y éste aún no ha sido
recuperado."
Mientras la crisis del SIDA era contenida, los activistas gay cambiaron
de centro de atención a fines de los 1990's y principios de los 2000's a
leyes sobre discriminación, crímenes por odio y legalización de parejas
[domestic partnerships]. Los éxitos en esos asuntos fueron debidos en
gran parte a los grupos pro-derechos gay que surgieron en el nivel local
e hicieron su trabajo con legisladores locales.
Hasta 2003, pocos consideraban que las parejas gay podrían casarse.
Luego la corte suprema de Massachusetts sentenció que las parejas gay
tenían ese derecho bajo la Constitución del estado, lo que marcó el
comienzo de toda una fase nueva del movimiento. Los activistas en los
niveles estatal y local ya estaban listos y se encontraron posicionados
para sopesar las campañas relacionadas con el matrimonio entre parejas
del mismo sexo —como el éxito reciente en el Noroeste ha mostrado—.
"Ellos perciben la dispersión como algo maravilloso, pues es mejor no
concentrarse o prestar demasiada atención en un individuo," asegura
David J. Garrow, historiador ganador del Premio Pulitzer, quien ha
escrito sobre los movimientos de derechos civiles y de derechos de las
mujeres. "La velocidad y la amplitud del cambio ha sido absolutamente
vertiginosas", añadió. "Pero esto sucedió sin un Martin Luther King."
A version of this article appeared in print on June 21, 2009, on page
WK3 of the New York edition.
Published: June 20, 2009
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