KAMPALA, 04/02/2010 (Evelyn Matsamura Kiapi/IPS):
Cada mañana, la ugandesa Pepe Julian Onziema se despierta sin saber si
vivirá para volver a ver el sol. Es transgénero y vive temiendo por su
vida, a causa de una campaña nacional contra las personas homosexuales
en su país.
Aunque ella no ha hecho nada malo, vive como una fugitiva, siempre
alerta para evitar problemas.
Pasa sus días con miedo, y apenas oscurece se encierra en su apartamento
de Ntinda, un suburbio de Kampala donde vive con su pareja.
Onziema es una conocida activista y coordinadora de programas nacionales
de Minorías Sexuales Uganda, red de organizaciones que defienden los
derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros. Por este motivo
ha aparecido varias veces en programas de televisión. Pero esto no ha
hecho su vida más fácil.
Como les ocurre a otras personas de estas comunidades en su país,
Onziema ha sido arrestada, escupida, atacada, insultada e incluso
apedreada por sus vecinos.
No puede sentarse tranquilamente en un restaurante por temor a que la
reconozcan y la hagan salir del lugar, y ni siquiera puede usar el
transporte público. Algunos tabloides la han listado entre los miembros
de la "sociedad inmoral" de Uganda. Y cuando se comete un delito contra
ella, no puede reportarlo a la policía porque en su país las relaciones
sexuales entre dos personas del mismo género son ilegales, y porque la
discriminarían.
"Como homosexuales vivimos en un mundo loco. Realmente estamos
sufriendo", dijo Onziema.
En los últimos meses, una campaña contra lesbianas, gays, bisexuales y
transgéneros ha intensificado la discriminación.
La campaña es dirigida por un sector del Poder Legislativo y por líderes
religiosos. El año pasado, el principal clérigo musulmán de Uganda,
jeque Ramathan Shaban Mubajje, exigió que las personas de estas
comunidades fueran rodeadas y exiliadas en una isla del lago Victoria
hasta que murieran.
El pastor pentecostal Martin Sempa, de la Iglesia de la Comunidad
Makerere, lidera una coalición de iglesias cristianas contra la
homosexualidad. También organiza regularmente manifestaciones y campañas
contra lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros en programas de radio
y televisión.
En 2008, el tabloide The Red Pepper listó a presuntos homosexuales
ugandeses en un intento por "avergonzarlos", y el periódico The Observer
publicó un artículo sobre "Cómo reconocer a un gay ugandés".
A consecuencia, presuntos integrantes de la comunidad homosexual fueron
desalojados por señores de la tierra, y a algunos les incendiaron sus
casas. Algunas lesbianas fueron violadas por hombres que argumentaron
que les estaban enseñando "cómo ser una mujer". Pero cuando se cometen
estos delitos, muchos no los reportan. Como Onziema, las víctimas temen
que la policía los arreste y detenga por ser gays.
"Cuando amanece rezo para que no haya personas gays en problemas. Ni
siquiera puedo dormir adecuadamente. No puedo apagar mi teléfono porque
alguien puede necesitar ayuda. Una puede salvar una vida", dijo.
TRAUMA
Como activista, Onziema ha sido detenida por la policía por lo menos
cuatro veces. Luego de uno de los arrestos, la policía no pudo
identificar fácilmente su género, así que le practicó un examen físico
forzado.
"En cierto punto, dos mujeres policías ingresaron a mi habitación,
mientras que un hombre se paró junto a la ventana. Me pidieron que me
desvistiera. Como yo dudaba, una de las mujeres decidió quitarme mis
calzones y tocó mis partes privadas", relató.
Fue una experiencia traumática que ocurrió luego de que Onziema fue
detenida por protestar pacíficamente en una reunión internacional sobre
el VIH/sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), realizada en
junio de 2008 en Kampala. Los manifestantes estaban en contra de
declaraciones formuladas por el director de la Comisión de Sida de
Uganda, Kihumuro Apuuli, en cuanto a que no se destinarían fondos a
programas de lucha contra el VIH dirigidos a hombres que tenían sexo con
otros hombres.
DOBLE ESTIGMA
Aunque se considera que los hombres que tienen sexo con hombres son
población con alto riesgo de contraer y transmitir el VIH (virus de
inmunodeficiencia humana, causante del sida), no hay programas
deliberados que los incluyan en la respuesta nacional contra el sida.
"Yo trabajaba como asesora en temas de VIH y me despidieron porque
ayudaba a parejas del mismo sexo", dijo Onziema.
Muchas personas homosexuales también temen someterse a análisis de VIH e
incluso asesorarse, debido al doble estigma que implica pertenecer a una
minoría sexual y ser VIH positivo.
EL PROYECTO
El sexo entre dos personas del mismo género es un delito castigable con
cadena perpetua en el país, según disposiciones del Código Penal y la
Constitución de 1995.
En abril de 2009, el ministro de Ética e Integridad, Nsaba Buturo,
declaró que las leyes actuales eran insuficientes para combatir la
homosexualidad, que describió como "inmoral y poco africana".
Poco después, el legislador David Bahati presentó en el parlamento un
proyecto de Ley Anti-Homosexual que "aspira a fortalecer la capacidad de
las naciones de abordar amenazas emergentes, internas y externas, a la
tradicional familia heterosexual".
De aprobarse esa iniciativa, ser lesbianas, gays, bisexuales y
transgéneros será un delito. El proyecto también penaliza los
matrimonios homosexuales.
Pero lo más controvertido es la sentencia de muerte impuesta por el
delito de "homosexualidad agravada", en que un homosexual VIH positivo
mantiene relaciones sexuales con alguien menor de 18 años o poseedor de
alguna discapacidad. Si alguien es atrapado manteniendo reiteradamente
sexo no heterosexual, se lo clasificará como delincuente serial y
también se lo condenará a muerte.
Buturo acusó a organizaciones internacionales de derechos humanos como
Human Rights Watch y Amnistía Internacional de apoyar las relaciones
homosexuales financiando a entidades de promoción de lesbianas, gays,
bisexuales y transgéneros en Uganda.
Ahora el proyecto penaliza a toda organización no gubernamental que
apoye las actividades de esas comunidades, incluyendo una disposición
que revoca sus licencias.
No sólo los homosexuales y las organizaciones de derechos humanos del
país se oponen fuertemente al proyecto. También lo hacen líderes
políticos y entidades internacionales.
El presidente Yoweri Kaguta Museveni siempre criticó abiertamente la
homosexualidad. Incluso apoyó fuertemente la iniciativa en sus
discursos.
Sin embargo, en una reunión el 13 de enero con los miembros de su
partido Movimiento por la Resistencia Democrática, Museveni dijo que no
respaldará un proyecto de ley que impone la sentencia de muerte por el
delito de "homosexualidad agravada".
(FIN/2010)
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