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CIUDAD DE MEXICO,
04/12/2010 (Texto, fotos & video © Agustin Villalpando / Enkidu
Magazine): Hace 25 años se reunía un grupo de amigos en el departamento
de uno de ellos. El ingenio, la creatividad y el ser mexicano llevó a
Perla Loreta Hayworth y Fragancia Tixou a organizar una pastorela que
amenizara la reunión. ¿Quién diría que este cónclave sobrepasaría las
fronteras del tiempo y ahora, 25 años después, el público en general
continuamos degustando este entremés pre-navideño?
Luego del obscuro surge
un Angel.

En este 2010
interpretado por Lenny de la Rosa, quien además de contar con un cuerpo
escultural sorprende por sus cualidades interpretativas: ¡También actúa!
Esto es en sí mismo un regalo para el respetable, quien año con año
hacemos votos por encontrar en escena algo más que un cuerpo envidiable
(de lo cual no hay queja alguna)… Con voz firme invita, convida en todo
momento a las pastoras para ir a Belén pues ha nacido el Salvador. Deben
acudir para adorarlo.
Luego nos enteramos,
gracias a Luminosa (Reinaldo Rossano), que los hechos ocurren en un
pueblo lejano. Donde viven tres hermanas juntas. Ellas hacen sus labores
domésticas al tiempo que cuidan de sus animales. Mientras dos de ellas
han salido, la más joven, Luminosa se
encuentra en casa y dialoga consigo misma y con el respetable cuando de
repente aparecen sus otras dos hermanas: Severina (Javier Yepez) y
Blandina (Jorge A. Cahero). Ellas vienen muy excitadas porque en medio
del campo se les ha aparecido el Angel.

La anécdota forma parte
del teatro evangelizador utilizado por los frailes para evangelizar a
los pueblos originarios del Continente Americano. Yepez y Cahero dan una
verdadera “master class” en actuación y en interacción con el público.
Saben el momento exacto en que subrayar una acción, un sentarse en el
campo, hacen lo mismo yoga que esquites a-la-microwave (solar). Sus
actuaciones son prístinas y la comunicación

Se trata de ilustrar el
combate entre el bien y el mal, entre el ser y el deber ser. La travesía
está llena de peligros y sólo los lazos de amor entre las partes podrá
superar –como en la vida real– cualquier obstáculo.

Tenemos pues una obra
que ha sido encarnada más de 1,200 ocasiones y que es disfrutada por
jóvenes y adultos. El lenguaje y los giros que se le da a éste
prácticamente forzan la imaginación y el intelecto. Se habla lo mismo
del lenguaje castellano que de las estrellas de la pantalla chica, así
que conviene saber de antemano algo de cultura general, algo del medio
del espectáculo y, sobre todo, conviene llegar con ánimo para disfrutar
de dos horas (con un intermedio) donde podrás acompañar a estas
“inocentes” y “bucólicas” campiranas hasta llegar a su destino.

Es más, yo dría que si
ya has visto la obra, acudas para observar los detalles que le
actualizan. El director (Jorge A. Cahero) muestra una libertad adecuada
para sus actores, quienes conocen sus roles y los van desvelando ante
tus ojos. La escenografía es buena y los tonos en que se muestra el
pueblito son originales. El cambio a un bosque en la noche es agradable
y el efecto del pesebre recuerda las pastorelas de cuando se es niñ@.

El diablo (alternan
Alex Kaffie y Checho Alazcuaga, en esta ocasión fue Alex Kaffie) es al
principio un tanto acartonado. Se le sigue hablando en femenino aunque
su ropa y su voz son más bien masculinas. En el decurso de la obra, los
nervios primeros van llevando –en este caso a Kaffie– a una reacción
mucho más dinámica y a una integración más creíble con el resto del
elenco.

Imaginé esta puesta con
La Bogue como diabla, pues su intervención hubo sido maravillosa y
memorable. Sin embargo, Kaffie sale avante y, poco a poco, tal vez de
manera intencional, logra una comunicación más directa tanto con el
público como con los demás actores.
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Reynaldo Rossano es
bueno, pero se enfrenta a varias figuras emblemáticas de la obra (Yepez
y Caheo). Con todo, su Luminosa es firme y agrada por ocurrente.
Finalmente, una observación sobre Lenny de la Rosa: ¡Actúa! Su
interacción con el público es natural del todo y su candidez frente a
tanta presencia escénica subraya su ánimo y gusto por el quehacer
dramático. No debes dejar de perderte, amig@ lector@ de Enkidu Magazine,
la carrera que auguramos prometedora para el escenario mexicano pues nos
encontramos con un actor que llegará (si continúa pulíendose como en
este caso), con el tiempo, el esfuerzo y la dedicación a niveles
verdaderamente internacionales.

Al concluir la
obra, tuvimos la oportunidad de conversar unos momentos con Jorge A.
Cahero, Javier Yepez & Lenny de la Rosa, porque la actividad profesional
de estos actores continúa. En exclusiva, para tí, amig@ de Enkidu
Magazine:
Agustin Villalpando,
Enkidu Magazine: ¿Cómo ha sido esta puesta en escena?
Sigue...

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