
FOTO: Foto de archivo de monseñor Edgardo Storni oficiando misa. | Efe
* 'Esto no es pecado, hijo, yo soy tu padre' decía a las víctimas
* 'Dios ve bien nuestro amor y nos apoya desde el cielo'
BUENOS AIRES, elmundo.es, Juan Ignacio Irigaray, 12/01/2010: El
arzobispo Edgardo Gabriel Storni, ex ‘número tres’ de la Iglesia
católica de Argentina, fue condenado este miércoles a 8 años de prisión
por abuso sexual de un seminarista que estaba a su cuidado. En cambio,
resulto absuelto de imputaciones del mismo delito contra varios otros
subordinados suyos.
La sentencia fue dictada por la justicia de la provincia de Santa Fe
(noroeste), donde Storni ocupó la máxima jerarquía eclesiástica de 1994
a 2002, año en que debió dimitir a raíz del escándalo enviando una carta
al Papa Juan Pablo II, aunque en ella no admitía “culpa” ni
“acusaciones”.
El religioso ya está jubilado y vive en una residencia para curas
retirados en La Falda, provincia de Córdoba (centro). Y como tiene 74
años en consecuencia no ingresará a la cárcel pues gozará del beneficio
de la prisión domiciliaria que la ley establece para los septuagenarios.
El ex seminarista Rubén Descalzo atestiguó en el juicio a Storni que
éste "me hizo pasar a su departamento, donde sólo había una lámpara
encendida. Hablamos mucho y me convenció para que fuera. Cuando llegamos
a la puerta me abrazó. El abrazo comenzó a prolongarse y me apretó más
contra su cuerpo. Colocó su cara en mi cuello y me besó…".
El llamado “caso Storni” ya había llegado en 1994 a las jerarquías del
Vaticano por un informe de tres monseñores argentinos, pero allí y en
Buenos Aires quedó archivado cual si fuera un secreto de Estado, sin que
nadie molestara por ello al arzobispo de Santa Fe.
Pero en 2000 el escándalo salió a la luz con el libro "Nuestra Santa
Madre", de la periodista Olga Wornat, publicado por Ediciones B, que
incluía los crudos relatos de los seminaristas asegurando haber
soportado en la intimidad al purpurado con medio siglo de vida dedicada
a la fe.
"Esto no es pecado, hijo, yo soy monseñor Storni, un padre para todos
ustedes, los seminaristas” solía decir el monseñor para tranquilizar a
sus discípulos cuando pasaba a la ‘acción’.
Cada tanto Storni llamaba a un seminarista a su dormitorio para que lo
desvistiera e hiciera un ‘masaje’. Y, en tren de prédica, le soltaba:
“Nuestro amor tenemos que compartirlo. Dios ve bien esta muestra de amor
entre dos hombres, entre un padre y su hijo. El nos apoya desde el
Cielo".
Valentía de los ex seminaristas
Esos increíbles testimonios se conocieron gracias a la valentía de los
ex seminaristas que se atrevieron a hablar tras haberlo padecido a
Storni. Como muchos de ellos debieron abandonar los estudios, también
confesaron que se habían frustrado en su vocación de sacerdotes.
Entonces Storni viajó de urgencia a ver al Papa Juan Pablo II y fue
recibido en audiencia. "Le manifestó su total confianza en la persona y
en la tarea pastoral del arzobispo”, según dijo en su momento el vicario
del arzobispo, Hugo Capello.
Con aquella bendición del Santo Padre, el monseñor volvió agrandado a
pontificar conservadurismo. Hizo campaña y consiguió que en su diócesis
no instalaran casinos ni repartieran preservativos ni píldoras
anticonceptivas, así como que el Estado aumentara los subsidios a las
escuelas católicas.
En tanto, buena parte de la sociedad argentina hizo como si nada hubiera
ocurrido y los diarios silenciaron el tema. Pero en 2002 la aparición de
los testimonios de las víctimas impactaron fuerte, equiparando el 'caso
Storni' a los de sus pares de Gran Bretaña, Estados Unidos y Polonia.
De nuevo Storni voló al Vaticano. Antes del vuelo le salió al paso un
reportero del programa televisivo “Caiga quien Caiga” (CQC) que le
disparó: “¿Usted es uno de los 805 curas abusadores denunciados en todo
el mundo?”. El monseñor se zambulló al avión con la boca cerrada.
El alboroto mediático y político ya era imparable
El alboroto mediático y político ya era
imparable. El Senado de la provincia de Santa Fe solicitó por unanimidad
a la Procuración de la Corte Suprema provincial que investigue las
denuncias contra Storni. Y el juez Eduardo Giovanini, junto al fiscal
José Luis Paz, abrió una causa penal contra el arzobispo.
Storni hizo un último intento por salvarse y visitó al Papa Juan Pablo
II en el palacio de Castelgandolfo, junto a los obispos argentinos Jorge
Casaretto y Carmelo Giaquinta. Pero aquel fue un viaje a ninguna parte,
pues ya no volvería con la ‘bendición’ papal para celebrar misa sino a
declarar como imputado en la Justicia.
'Malversación de fondos públicos
Además de las denuncias por delito
sexual, el arzobispo también afrontaba cargos por "malversación de
fondos públicos" ya que faltaron 30 mil euros de las colectas de Caritas
para los pobres.
Actualizado miércoles 30/12/2009
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