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Ciudad de México,
19/04/2010 (Texto © Agustin Villalpando & Rosalba Ortiz; fotos © Agustin
Villalpando / Enkidu Magazine): De manera intensa; con energía y entrega
in crescendo Nosotros somos Dios (ganadora del Premio Juan Ruiz
de Alarcón, 1962), inicia representaciones en la Capital de la
República. Se trata de un texto del Maestro Wilberto Cantón donde el
respetable observa la historia de la Revolución, después de que Don
Porfirio Díaz ha salido del país (1913-1914). Una trama basada en los
planteamientos que surgen en el seno de una familia de rancio abolengo
de la Ciudad de México, cuya cabeza, Don Justo Alvarez del Prado (Sergio
Márquez), es uno de los Ministros encargados de la seguridad de la
nación.

En el seno de este
hogar conservador, sus miembros se muestran seguros, confiados, de que
el mundo afuera puede ser un caos, pero no así el interior porque “en
esta casa no aceptamos ideas modernas” –dice la madre-, donde los tres
hijos obedecen a los padres y éstos visualizan lo mejor para sus
descendientes: Carlos (Fernando Estrada), el hijo mayor, que
lamentablemente estudia en la Universidad así que es mejor separarlo de
“este medio podrido”, debería ir a Europa para “formarse en medio de
gente culta”, mientras Laura (Lourdes Cobo), la hija, deberá casarse con
un joven de su misma condición y abolengo, pues él es lo mejor para
todos; después la resolución será enviarla junto con el hijo mayor a
Europa para que se “aleje de ese mequetrefe”. Finalmente, Luisito
(Emiliano Sal-Jai), el hijo menor –un papel cuestionable pues no aporta
nada a la trama ni a la tensión escénica– deberá continuar la educación
que se le ha destinado en un colegio de monjas, sin cuestionar nada, por
supuesto; aún cuando ya se ha fugado en una ocasión.

La madre, Clara (Laura
Jaimes), es, como en todo hogar mexicano, el punto de encuentro donde
fuerzas exógenas se enfrentan a las dinámicas endógenas. La tradición
dicta una cosa, pero los tiempos cambiantes, las manifestaciones, la
rebelión constante, adquiere un tamiz distinto, como distante, en cuanto
se ingresa al hogar.
De hecho, el Ministro
ha subrayado que no quiere recibir a nadie de su oficina en casa, pues
los asuntos del trabajo deben arreglarse ahí y no en el oasis que
es la casa familiar.
No obstante, la
urgencia de los hechos, la importancia de cada acto, fuerzan al
patriarca a recibir al Capitán Aguirre (Nacho Rodríguez), quien debe dar
cuenta de los 12 arrestados que han resultado luego de la manifestación
en la Casa del Obrero Mundial.
Obviamente se trata de
revoltosos, de gente sin escrúpulos a los que deberá aislarse, en un
hecho que jamás deberá ser reportado por los diarios y, es más, tal vez
una manifestación, formada por militares de civil, que acabe en un
accidente que incendie uno de los periódicos más críticos al régimen;
asegurándose que la policía llegue tarde y que los bomberos no arriben
sino hasta que todo haya sido consumido por el fuego… entonces los
periodistas tendrán una nota. De la manifestación rebelde, de los
arrestados, nada ha de decirse, nada saberse.
Mientras tanto, el
Capitán deberá obtener la mayor información de parte de los capturados;
aunque éstos, afirma Aguirre, son muy duros. El método empleado deberá
ser el más estricto hasta que alguno de los arrestados hable... además
hay una mujer, pero ella parece la más difícil, pues ni después de
enseñársele los ojos de su hermano ha dicho una palabra. El Ministro
decide que al amanecer los prisioneros deberán ser sacados al campo,
deberán correr y ahí recibirán un tiro… la Ley fuga en su máximo
esplendor.

Sin embargo, entre los
capturados se encuentra una amiga del hijo mayor, ¿su novia? Así parece.
Lo importante es que el asunto ha sido presenciado, sin que el Ministro
o el Capitán lo sepan, por el hijo mayor. El ahora está en la disyuntiva
de continuar la obediencia ciega al padre o unirse, de lleno, a los
rebeldes.

Por su parte, la hija
de la familia está enamorada de uno de los compañeros de su hermano. Un
tal Octavio, quien llegará hasta su domicilio en busca de una forma de
escapar, pues la policía está cercándolo. De resultar capturado será
fusilado. El entramado es más denso aquí porque el Ministro tiene el
deber de llamar a la policía y entregarlo, pero su hija ha solicitado la
ayuda de su padre. ¿Qué hacer? Una situación de vida o muerte que, de
ser descubierto, implicará el fin no sólo de su carrera, sino incluso de
su propia vida. Por otro lado, es una oportunidad para separar a la
incómoda pareja al tiempo que se evita crear un mártir ante la
perspectiva de la hija. Lo mejor será, entonces, ayudar al rebelde y
sacarlo de la ciudad.

Un automóvil conducirá
al rebelde y al hijo mayor, que ahora es ya un rebelde más, arrestado
pero alejado de todos por ser hijo del Ministro, a Puebla. Un carro
escolta asegurará su paso seguro a través de los distintos retenes que
hay en carretera.
El tiempo pasa, las
cosas cambian, el nuevo régimen es encabezado por quienes fueran los
jóvenes rebeldes. La hija se ha casado con Octavio y el hijo mayor es
ahora hombre importante en las fuerzas armadas. Pero el Coronel Páez
(Martín Ledezma) investiga una denuncia que afirma que en la casa se
esconden armas y, además, se dice que el que fuera Ministro, quien se
encuentra desaparecido desde hace algún tiempo, se encuentra en la casa.
Este, en efecto, acabará llegando a donde fuese su oasis para verlo
convertido en un lugar donde los nuevos mandos tienen su hogar.

Quien le encuentra es
Octavio. ¿Qué deberá hacer? ¿Entregar al padre de su esposa para una
ejecución segura? ¿Arriesgarse a perderlo todo si se descubre su
participación en la fuga de una persona responsable de tantas muertes?
Para aumentar la tensión, la esposa de Octavio y en este aniversario de
2 meses de matrimonio ella deberá comunicarle que está embarazada; al
enterarse de que la suerte de su padre están en manos de su esposo, ella
amenaza con jamás perdonarlo si lo entrega a las autoridades.
La madre intenta
mediar, por supuesto, si lo hizo antes a favor de Octavio, ahora lo hace
a favor de su esposo.

¿Qué pasará? En un
mundo decadente, donde la anarquía busca imponerse en el país, tal vez
no sea recomendable esperar una respuesta externa, sino que “nosotros
somos Dios” y tenemos la capacidad de retomar las riendas del destino de
la nación… Un sacrificio por el bien de la nación y de la familia
¿será?

Al terminar, palabras
del director y productor, de los actores y del público. Una costumbre
que no veíamos desde cuando el Maestro Luis G. Basurto montó, por
ejemplo, El candidato de Dios -hablando de Dios- en el Teatro
Helénico, y que esperamos sea una constante en esta puesta en escena.
Luego fue el cóctel,
donde pudimos interactuar con personalidades como el
Primer Actor Sergio
Barrios, Reinaldo Corona Ontiveros (Premio Arlequín), Luis Carlos
Cisneros (Premio Arlequín), Gabriel Irenis Cobayassi, director de
doblaje, la actriz Mary Carmen Resendes,
Jacqueline Golsmith,
Sergio Gutierrez Director
de Doblaje y Actor; Alonso Freimann, Cantante y Actor; Angel Claude,
Actor; y nuestra corresponsal
Rosalba Ortiz Cabrera.

(Foto © Rosalba Ortíz / Enkidu Magazine)
Agradecemos en particular las atenciones brindadas a quien esto escribe
por parte de Andrés Gutiérrez y de Armando Hernán, Director y productor
de la obra.
Entre
otras cosas, el Primer Actor Sergio Márquez comentó que hace un año
presentó el texto de Cantón a Armando Hernán, quien se enamoró de la
obra desde el primer momento. Márquez subrayó que hace la obra "por el
placer de hacerlo [pues se trata de] una joya del teatro, adecuada a
nuestros tiempos, en una situaci´n que sigue..." Márquez lamentó que
muchas veces el público tenga que ver cosas absurdas, sin contenido,
contrario a Nosotros somos Dios. Cabe apuntar que en el estreno de la
obra, Sergio Márquez fue Luisito... ¡¡¡No dejes de verla!!!
Nosotros somos Dios
Productor y Director:
Armando Hernán
Teatro Mario Moreno
"Cantinflas" de la Casa del Actor
Tiziano # 34, Col. Mixcoac
Metro Mixcoac - entre
Sábados del 17 de abril al
22 de mayo de 2010.
18:00 Hrs.
Duración: 1:45 Hrs.
Aquí
tenemos algunas imágenes más provenientes del cóctel.
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| Elenco:
Don Justo: Sergio Márquez
Octavio: Andrés Gutiérrez
Carlos: Fernando Estrada
Laura: Lourdes Cobo
Clara: Laura Jaimes
Capitán Aguirre: Nacho Rodríguez
Coronel Pérez: Martín Ledezma
Mayordomo: Terence Strickman
Luisito: Emiliano Sal-Jail |
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