CIUDAD DE MÉXICO, 29/04/2010 (Texto y
fotos © Agustin Villalpando / Enkidu Magazine/CHICS):
Ä continuación las
palabras de la Dra. Leticia Bonifaz Alfonzo, Consejera Jurídica y de
Servicios Legales:
“Hoy nos convoca el
aniversario luctuoso de una de las figuras más significativas de la
cultura mexicana: Sor Juana Inés de la Cruz. Monja y guerrera, heroína y
mártir, en un México Novohispano conformado por clases y castas entre
las que se diluían los derechos individuales aplastados por las
identidades colectivas. Este fue el reto del ser para una mujer que por
serlo y por la marca de su nacimiento enfrentó, a través del
conocimiento, a la sociedad de su tiempo y obligó a que la respetaran...
más
“El esplendor del
barroco del s.XVIII, fue el contexto en el que situó la obra de Sor
Juana Inés de la Cruz, quien sin duda fuera la más importante escritora
de la Nueva España. Pensadora docta, que navegó contracorriente en una
sociedad donde a la mujer se le negaba a participar en la vida pública.
En un mundo en que la cultura tenía valores patriarcales. En dicha
sociedad confluyeron la cosmovisión precolombina, la herencia cultural
hispánica, todos los ritos, el arte, la moral, la gastronomía, los usos
y costumbres, así como las visiones criolla y mestiza que la hicieron
una sociedad culta.
“Aún así, no resulta
extraño recordar que únicamente un pequeño sector de la población tenía
acceso a esa cultura directamente de las instituciones que la impartían,
la corte, la iglesia y la universidad. Una sociedad que repetía hasta la
saciedad el dogma y la censura del conocimiento.
“En este escenario es
el que resalta la importancia de Sor Juana Inés de la Cruz, quien fuera
una impulsora nata del pensamiento, de la crítica, de la búsqueda de
nuevos derechos y de la libre expresión de las ideas.
“En el México actual, a
más de 300 años de su muerte, la recordamos por ser la primera mexicana
que a contracorriente de su tiempo, se sobrepuso, sobresalió y dejó un
legado invaluable. En Sor Juana se reúnen adversidades que parecen
invencibles para una niña provinciana, nacida en San Miguel de Nepantla
bajo el estigma la ilegitimidad y cuya infancia transcurrió entre los
libros de la Hacienda de Temoaya, para después verse enfrentada
a la batalla de talentos y sobresalir en un ambiente desfavorable que al
mismo tiempo se cautivaba de ella pero también se irritaba y la
envidiaba.
“A los 16 años entró a
la corte virreinal como dama de la Virreina Doña Leonor Carreto, Marquesa de
Mancera, entorno que influyó en su formación permitiéndola decidir su
destino. Es en ésta época que escribe: “En perseguir remiendos y
enterezas, en qué te ofendo cuando sólo intento poner bellezas en mi
entendimiento y no mi entendimiento en las bellezas?”
“A la universidad no
podía asistir, en la corte tendría que tomar estado y sólo en el
convento podía leer y salvaguardarse del asedio de las camarillas
culturales y las intrigas palaciegas. Es así que se convierte en monja,
que asimila y transforma el claustro en motivo de decisiones matemáticas
y centro de reunión de intelectuales y políticos.
“Mujer de sabiduría y
poder en un mundo de hombres, que es asediada por obispos para que
abandone la estatura soberbia de su inteligencia y abrace, como
sacrificio, la humildad ignorante que se le imponía.
“Objeto de estudio,
sujeto de psicoanálisis, musa de obras pictóricas, dueña de enigmas
personales e intelectuales. Sor Juana Inés de la Cruz.
“Sabemos de su
inserción en la vida cultural, pero salvo algunos documentos familiares,
dos son los únicos testimonios valederos sobre la vida de Sor Juana que
han llegado hasta nosotros: Supuestamente y la Respuesta a Sor
Filotea de la Cruz, en donde hace un recuento autobibliográfico y
por tanto, sesgado de su vida, así como una defensa a su derecho a
pensar y a estudiar.
“De ella conocemos
únicamente su afición por Virgilio, Cicerón y Ovidio, que estudió aquí a
Aristóteles, San Agustín y la Biblia pero su figura evade a la historia.
Aún cuando ella vivía, no faltaron quienes afirmaron que había aprendido
a leer en la calle y que hacía versos antes de saber leer y escribir.
Con tan escasos datos biográficos asustó a sus contemporáneos y, por
ello, nació el mito vivo.
“Se dice que aunque
nuestra monja no es un enigma inexplorado, podemos afirmar que sigue
siendo un misterio soluble. Calló cuanto quiso y dijo lo que esperaba.
“En su obra poética
reina la dicotomía que la hace singular. De ella no pueden ausentarse la
mujer y la monja. Resaltan los versos y sonetos enalteciendo el papel de
la mujer, el respeto a su dignidad, la igualdad frente al hombre y su
inteligencia. Aún así, su obra no puede encasillarse en la literatura de
género pues no sólo la dedicó a la discusión del estatuto de las mujeres
y su papel en la sociedad y en el enfrentamiento estéril ante lo
masculino, sino que también esgrimió las mismas capacidades ante el
monopolio cultural de los hombres y se constituyó en la autoridad
intelectual de su tiempo.
Sigue en la II parte.
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