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CIUDAD DE MEXICO, 26/11/2011 (Texto y fotos © Agustin Villalpando /
Enkidu Magazine): Apenas llevo unos días de regresar a México luego de
tres meses en Oslo. Noruega es un lugar donde las personas confían en el
sistema, un lugar donde tú puedes dejar que tus niños jueguen en la
calle y se la pasen bien. La ley y el personal de seguridad son
confiables pues trabajan para tí y por tu bienestar. Yo lo vi y confío
plenamente en ello.
Desde hace algunos meses había escuchado de un lugar nuevo, el "New
Vaquero", espacio donde hombres gay se reúnen y donde todos son
bienvenidos (hombres y mujeres) y cuando un amigo me llamó para vernos y
me dijo si conocía el lugar (él tampoco había ido ahí) le dije "sí,
vamos". La cita fue a las 18:00 Hrs.
Yo
llegué a eso de las 18:03 y mi amigo ya estaba ahí. Yo hablé sobre
Noruega y él me dijo sobre Sudamérica y las bellezas que puedes
encontrar ahí. Yo hacía referencia a los servicios y subrayaba que aún
cuando las personas pagan entre 60 y 70 por ciento de impuestos quieren
pagar más. Se trata de un país donde las escuelas públicas (del kinder a
la universidad) son públicos; hice referencia a que TODOS los hospitales
cuentan con la misma infraestructura y están abiertos para TODO el mundo.
No hay lugares privados y la calidad es similar (la mejor) en el
hospital o la escuela a la que asistas.

Habíamos bebido dos y
media cervezas cuando cuatro patrullas de policía
(52079, 52061, 52039 &
52076) y tres autos sin placas (como puedes ver en la foto) se
estacionaron frente al lugar. La música cesó en un momento y se nos
pidió salir porque "el lugar está clausurado". El personal de la
Delegación Cuauhtémoc, con chalecos que decían "Verificador" invadieron
el lugar. Me sentí en una película sobre terroristas, o en un lugar
peligroso donde había traficantes de estupefacientes, pero no, al menos
en mi impresión era un lugar donde la gente se reunía y tomaba una
cerveza, conversaba y disfrutaba el momento. Un poco de aire (y cerveza)
para olvidar un rato la intimidación del crímer organizado que,
seguramente está mejor enterado de los antros que abren y cierran que la
Delegación Cuahutémoc.

Lo
que ocurre en Ciudad de México es una buena manera de mostrar cómo los
mexicanos tratan tanto a los negocios como a sus clientes. El personal a
quien yo pregunté la razón de cierre se limitó a decir que el negocio ya
había sido clausurado y que ellos lo habían re-abierto sin permiso.
Mis
preguntas surgen: ¿Existe la necesidad de utilizar toda esa amenaza
psicológica, intimidación y tal exhibición de fuerza "pública"? ¿No
existen otros lugares y otras prioridades como el crimen "organizado" y
el robo que estos elementos de "seguridad" atiendan en lugar del cierre
de un bar? Cuatro patrullas de polícia y tres carros sin placas de
circulación. ¿No es demasiado para la re-clausura de un lugar? Si ya
sabían que habían re-abierto, ¿no era mejor llegar a las 18:00 Hrs. que
casi no había clientes¡? ¿Tenían que esperar a que los parroquianos
estuviéramos empezando a disfrutar de la noche para ser testigos del
acto?
Espero que el Delegado Agustín Torres Pérez tenga conociemiento de la
forma en que se realizan estos operativos y que asuma su responsabilidad
por lo que los extranjeros que había dentro del bar (una pareja formada
por un hombre y una mujer) van a decir en su país sore lo que ocurre en
la Ciudad de México.
Por
otro lado, tal extravagancia en el número de efectivos, ante la "amenaza"
que puede hubicarse en un bar, tal dispositivo de "seguridad" pública es
tomada, lamento decirlo, como algo "normal" por los mexicanos, quienes,
como borregos, salimos sin chistar... ¿Puedes creerlo?
¡Bienvenido a
México? - pensé yo.
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