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CIUDAD DE MEXICO,
10/12/2010 (© Agustin
Villalpando / Enkidu Magazine): En el segundo día de SIDA y CULTURA VI
comenzamos con la representación literaria canadiense del VIH y del SIDA
a cargo de Shoshanna Ganz, de la Memorial University (Canadá), quien
analizó obras del país norteamericano y encontró que, en varios casos,
aún cuando no los autores se atreven a decir el nombre de la enfermedad.
En algunos casos, el contraste entre enfrentarse con el diagnóstico/la
enfermedad se vuelve algo obscuro, depresivo que, al encontrarse con
otras realidades, como venir a México, implica un renacimiento de la
obra creativa, de la escritura o las artes, de manera que el VIH se
vuelve una redefinición, un replanteamiento de la obra personal.

Por su parte, Juan
Rivero Wong, de la Universidad Agraria de La Habana (Cuba), mostró en
imágenes el estado en que algunos pacientes han llegado a recibir
tratamiento médico, de sarna noruega a enfermedades en la piel, la
mayoría de los casos, al ser detectados y analizados de manera puntual,
reciben los medicamentos adecuados y, continuando con el tratamiento o
habiéndolo concluido, siguen viviendo bajo condiciones adecuada de
calidad de vida. Algunas de las imágenes mostradas son desgarradoras
pero el énfasis fue puesto en la atención oportuna así como en el acceso
a los medicamentos adecuados.

Daniela Cápona, de la
Universidad de Valencia (España), habló de cuatro obras dramatúrgicas
latinoamericanas donde el tema central es el de las madres con hijos o
hijas diagnosticadas con VIH o son SIDA y cuyos relatos muestran un
enfrentamiento al estereotipo de la madre latinoamericana. Ellas
procuran entender la pandemia y a partir de ahí actúan en su entorno.
Otras hacen votos a sus creencias religiosas y en general, se retrata a
la mujer como únicamente madre, sin entorno, pero con un mensaje
desgarrador.

A continuación, el Lic.
Carlos Martínez Araujo habló sobre el trabajo que el Comité Nacional
de los 63 Pueblos Indígenas A. C. ha venido realizando,
proveyendo información, talleres y, en cuanto al VIH, pruebas de
detección rápidas en el interior de México, sobre todo en poblaciones
donde predominan idiomas originales, toda vez que los pueblos nativos
carecen del conocimiento de sus derechos y de las formas e instituciones
a las cuales acudir en casos de discriminación o abuso a los derechos
humanos. Algunas de estas poblaciones, dijo Martínez Araujo, están
integradas por habitantes migrantes, a Estados Unidos y Canadá y por
ello es de primordial importancia hacerles llegar la información sobre
formas de defender sus derechos así como atención a las necesidades
concretas de sus integrantes, más allá de sus usos y costumbres.
Como una forma de
receso para la cantidad de información adquirida, el Lic. Ricardo
Hernández Forcada presentó el video “Tarea pendiente; cortometraje sobre
VIH/SIDA y discriminación en personas sordas”, producido por la Comisión
Nacional de los Derechos Humanos de México, donde se observa el caso de
una joven sorda que recibe el diagnóstico de serpositividad al VIH y
está a punto de ser expulsada de la escuela por prejuicio y
desinformación. Es un video que es de gran utilidad para la población en
general y, sobre todo, para aquella que carece o tiene problemas con la
audición.



Entre la audiencia
saludamos a David Alberto Murillo (Amigos contra el SIDA), así como a
Javier Eduardo Martínez (Ideas A. C.), activistas reconocidos en la
lucha contra el VIH y el SIDA. De hecho, convencimos a Murillo de
conversar unos momentos ante los presentes, pues es necesario considerar
la historia y rememorar las pérdidas y lo que se ha avanzado, no sólo
como comunidad sino en cuanto a la organización y a la importancia de
reuniones como SIDA y CULTURA VI.

Finalmente, en la
presentación del “Coloquio de las Perras”, de Antonio Marquet, Miguel
Angel Barrón Gavito, de la UAM-Azcapotzalco, Ricardo Hernández Forcada y
el propio autor, hicieron referencia al denominado “perreo” y subrayaron
la disyuntiva que enfrenta el caso del grupo denominado “Hermanas
Vampiro” –drag Queens mexicanas– en su deambular por los escenarios de
la Ciudad de México. Un punto nodal en esta travesía fue el hecho de
haber sido expulsadas “sin aviso previo ni la posibilidad, siquiera, de
recoger sus cosas” de la Discoteca El Taller, de Luis González de Alba,
lugar emblemático de reunión exclusiva de hombres y que, luego de dos
años de actuaciones dominicales, reciben la noticia “in situ” de que ya
no son bienvenidas por la agresión de su actuación para con el público y
por la “homofobia” de sus actos. Sin embargo, las Hermanas Vampiro
continúan, de manera exitosa, en otros lugares de la Ciudad de México,
los domingos.

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