Sólido presente y lúcido futuro para
América Latina
Por Roberto Pérez
AMSTERDAM, abr (IPS) - Desde los años 80
hasta hoy, y a pesar de una crisis social crónica, América
Latina ha logrado significativos avances en su desarrollo económico
e industrial. Ciertos momentos prósperos de las economías
también han permitido el origen de una industria cinematográfica.
Digo origen porque la industria cinematográfica
latinoamericana todavía se está afirmando, gracias a la mejora
de las legislaciones correspondientes, y funciona mediante
fondos disponibles para proyectos anuales y administrados por
agencias nacionales.
Lo más significativo es que la producción hoy es posible
gracias a la participación de los gobiernos nacionales, que actúan
como protagonistas y fundadores de esa industria.
Con la apertura económica experimentada a partir de 1990 se
ampliaron los problemas para la distribución y la exhibición
de filmes nacionales, y hubo muchos casos en los que lo
producido no llegaba a un número adecuado de salas.
Esto justificó una acción gubernamental para proteger el cine
nacional, que sufre una grave falta de competitividad frente a
los filmes estadounidenses, a excepción de dos o tres películas
que logran números altos de taquilla.
Según expertos y profesionales, el tema está también
relacionado con la escasez de salas de cine en la región y el
alto precio de las entradas para la vasta mayoría de la población.
Se necesita un complejo análisis de la información sobre este
gran territorio que es América Latina, y ésta procede de
instituciones oficiales cuyas metodologías para recolectarla
difieren en gran medida unas de otras.
Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay son los países que
proveen información más detallada, y por tanto facilitan el
trabajo del investigador a la hora de interpretar el contexto
real del mercado actual.
Es de destacar que los países latinoamericanos todavía
trabajan por un mayor acceso de sus películas, buscando el
sistema ideal para asegurar un movimiento más intenso de los
filmes nacionales.
Este esfuerzo está representado por lo que hoy se llama Reunión
Especializada de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales
del Mercosur (RECAM), creadora del Observatorio Mercosur
Audiovisual (OMA), cuyo objetivo es la unificación de los
sistemas de información.
La propia agencia define que su propósito es "contribuir
al desarrollo productivo y a la integración de la industria y
la cultura audiovisual regional", con la producción de un
sistema básico de información sobre la evolución de las
actividades cinematográficas regionales para la remisión periódica
a la coordinación regional del OMA.
En otras palabras, busca unificar los métodos de análisis de
los mercados de la región.
Información de la Agencia Nacional de Cine (Ancine) de Brasil
indica que, hasta diciembre de 2009, se aprobaron 527 proyectos
para producir películas, mientras que en el mismo periodo se
exhibieron sólo 108 filmes nacionales en 1.964 de las 2.110
salas de ese país.
Esto confirma que la mayor parte del contenido producido en
Brasil no alcanza una difusión mínima en su propio territorio.
Brasil, con 191 millones de habitantes y donde hay una sala de
cine cada 46.981 personas, sabe bien que el gran dilema para la
distribución de la producción local reside en la capacidad de
ampliar el mercado y crear más lugares de exhibición.
La situación se agrava cuando se intenta distribuir la producción
a otros países de la región.
Según Gustavo Dahl, director de Ancine, "es claro que la
distribución desigual de la riqueza limita el número de
exhibiciones y la audiencia".
Un fenómeno destacable en Brasil fue la película "Tropa
de elite" (2007), que cuenta en dos entregas la historia de
un capitán del Batallón Especial de Operaciones de Río de
Janeiro convertido en secretario de seguridad pública.
La primera parte fue galardonada con el Oso de Oro del Festival
de Berlín en 2009. La secuela fue lanzada en 2010 y se convirtió
en la película nacional más vista.
Este filme fue un hito para la industria cinematográfica
brasileña, ya que su distribución fue 100 por ciento
independiente. Fue producida por Zazen Produções, liderada por
el cineasta Marcos Prado, y dirigida por Jose Padilha.
Hasta entonces, una película de estas características era algo
desconocido en Brasil. Ningún filme local había sido tan
taquillero ni había impactado tanto el mercado de Estados
Unidos.
Es necesario esperar las estadísticas de 2011 para ver si las
producciones brasileñas podrán competir, como en este caso, a
la par de Hollywood.
En Argentina, en 2009 hubo solo un filme nacional entre los más
vistos: "El secreto de sus ojos", que también ganó
el Oscar a mejor película extranjera en 2010. Esto confirmó
que no sólo que la audiencia nacional está ávida de cine
argentino, sino que también interesa al público internacional.
En años anteriores algo similar había ocurrido con el filme de
Daniel Burman "El nido vacío" (2008). También se
ubicó entre las producciones más vistas del período. En 2007
fue "La señal", una obra maestra del popular actor
Ricardo Darín. Sin embargo, a excepción de esos grandes éxitos,
el resto de las películas más vistas son siempre
estadounidenses.
Además, los encargados locales de la taquilla están por lo
general vinculados a las principales distribuidoras de Estados
Unidos, y por tanto mantienen un monopolio en el mercado.
Una gran proporción de los filmes locales no son considerados
adecuados para la distribución y son incapaces de encontrar una
audiencia más significativa debido a la persistente competencia
de Hollywood.
En Argentina, así como en otros países, existe el llamado cine
invisible: cuando se producen buenas películas, reciben el
reconocimiento de críticos profesionales, pero no hallan un
espacio adecuado en la agenda cinematográfica. Un buen ejemplo
es "La sangre brota" (2008), dirigida por el joven
cineasta Pablo Fendrik.
La distribución y exhibición plantean una serie de
dificultades: ¿Cómo programar un alto número de películas en
las relativamente pocas salas de teatro de América del Sur? Y
una vez que encontraron su lugar en la agenda, ¿cómo competirán
con las estadounidenses?
Es claro que la publicidad es un instrumento clave para cautivar
al público que necesita la película. Debido a que la mayoría
de las iniciativas gubernamentales se enfocan en los costos de
producción, quedan pocos recursos para cubrir los de promoción.
Muchísimos filmes nacionales, con nombres menos famosos que los
de Hollywood, tienen grandes dificultades para promocionarse.
Una solución a este desafío puede ser la respuesta a la
necesidad de expandir el número de salas, de forma tal que se
harían más copias de los filmes locales. Existen algunos
proyectos en esa dirección, con el objetivo de alcanzar
audiencias vírgenes: en América Latina hay un considerable número
de personas que nunca han acudido a una sala de cine.
Al igual que en otras regiones del planeta, el cine de América
Latina sufre una persistente competencia de la producción
estadounidense, líder absoluta del mercado. Frente a esto, los
subsidios del gobierno están justificados por la necesidad de
proteger el cine nacional.
Por otro lado, las películas de América Latina contienen un
importante elemento social. Al usar dinero público para
producir arte cinematográfico, la población y su gobierno
esperan que la inversión de alguna manera beneficie a toda la
sociedad.
Pero la realidad es que la mayor parte de la producción no
llama la atención de la audiencia general. En última instancia,
la industria justifica su existencia por su propio valor
cultural.
De esta forma el cine latinoamericano se acerca mucho a la
producción general de la Unión Europea, donde los gobiernos o
las agencias nacionales involucradas también actúan como el
principal estímulo para la producción y la protección de su
cine contra el estadounidense.
A pesar de todos estos problemas, no hay duda de que el momento
económico favorable que vive la región ofrece al cine
latinoamericano una temporada próspera y un futuro promisorio.
Las autoridades reconocen el valor que tiene para la nación la
actividad cinematográfica, aniquilada por regímenes anteriores,
y lo proclaman abiertamente desde el inicio del siglo XXI.
En los últimos 10 años hubo un destacado estímulo en la
cantidad y calidad de los filmes regionales. "Diarios de
motocicleta" (2004), "Y tu mamá también" (2001)
y "Ciudad de Dios" (2002), entre otros, expresan la
madurez que ha alcanzado América Latina.(FIN/2011)
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