
CIUDAD DE MEXICO, 02/06/2011 (Texto
© Antonio Marquet; fotos © Agustin Villalpando / Enkidu
Magazine):
En la Rapsodia Buguemia, recital romántico,
patético y homofóbico para hombres con el problema, teatro
cabaret de la compañía “Somos No-Obvios”, el mismo título de la
pieza con la que se abrió el FIDS2011, el miércoles 1 de junio,
anuncia su programa que opta abiertamente por la acumulación, el
contraste, la yuxtaposición genérica, la exageración como
inductora de la caricatura, el abigarramiento como táctica para
bombardear al público por todos lados: desde la risa boba a la
fina ironía, desde la jotería más gratuita a la reflexión sobre
la gaydad y su rebasamiento. En el fondo de esta ensalada, queda
la paradoja de ese un nuevo ser virginal, que a la postre sucede
que le gustan los ritos y gestos de la comunidad actual: si
hubiera un ser libre, puro, sin la deformación heterosexista,
una Gagalupe, caído del cielo o de los escenarios, entonces se
incorporaría gustoso a los ritos actuales de la gaydad.

En una de tantas reacciones Juan
Carlos Cheverny Ranhal en
el FB fue categórico al reseñar esta pieza como: “UNO DE LOS
SHOW MÁS DIVERTIDOS QUE HE VISTO EN ESTE AÑO (LA VIRGEN DE
GAGALUPE JAJAJA)...”, Rapsodia
buguemia con
Tareke Ortiz, José Antonio Cordero y Abraham Tari Beltrani, es
sin lugar a dudas una obra fresca, divertida, lúdica, hilarante,
absurda, irónica, loca, original, superjoteril... Una apertura
de lujo del Festival Internacional de Diversidad Sexual, nuevo
nombre de la legendaria Semana Cultural Gay de José María
Covarrubias, la Pepa.
Desde la perspectiva del desenlace de esta
Rapsodia que da un clin d’oeil a Queen, el
espectador se da cuenta de que la prolongada representación no
fue sino un ensayo. Porque una vez que los actores terminan un
recorrido por sitios de ligue, preguntan la hora y afirman que
entonces la Rapsodia va a empezar.... lo cual desautoriza
la "seriedad", la “realidad” de la representación. Lo que se vio
sobre el escenario entonces puede ser lo que el espectador
decida que fue: un ensayo, un delirio, un jugueteo, una serie de
puntadas ensartadas, un joteo de banda ancha, una improvisación,
un divertimento, una confesión autobiográfica descarada…
Lo que se produjo en el escenario fue un espectáculo compuesto
con música, joteo, cabaret y reflexiones sobre los tics que ha
adoptado la comunidad LGBT que bien pudo salir del clóset, sólo
para encerrarse en el Internet, en el ligue en las redes. A este
rspecto, es sintomática la secuencia en que se encuentra una
pareja formada en el chat, es decir el previsible gap, el
esperado nada-que-ver entre pretensiones, ficciones,
aspiraciones y las realidades deceptivas con las que no pocos
hacen sus lazos. En este entredós paradójico de fantasías,
engaños y su choque con la realidad, en este dispositivo hecho
más para alejar que para acercar, es en donde se ancla la
comedia-sátira-drama que proponen musicalmente los No-Ovbios: la
risa se dispara en el cruce de ambos territorios.
La Rapsodia se echa
a andar con la aparición de la virgen de Gagalupe. A
semejante aparición, ser yuxtapuesto que combina
características de virgencita y de diva; de milagrosa y
loca; de pura y presidiaria, los actores la llamarán
Persona, después de deconstruir a través de él-ella-ello-ell@,
el término gay, que en tres décadas ha fagocitado a todas
las demás denominaciones de la diversidad, que el mismo
público va dando como puñal (término viril, puesto que es
una arma blanca que penetra), joto, maricón, homosexual...
En el ejercicio de empoderamiento que es el humor, las
injurias son volteadas al revés, colocadas en un terreno
positivo... Sin duda la aparición de la Gagalupe no fue
trivial: si la virgencita es un elemento en la construcción
de la mexicanidad: por ahi dicen que todo mexicano es
guadalupano (¡será buga!, digo yo); la Gagalupe será la
piedra de toque de la identigaydad; misma que pasa por la
iconoclasia, la ironía, el reciclaje de figuras de
veneración en un terreno ajeno al dogmatismo e
intitucionalidad compulsiva que originalmente las animan.
Es urgente crear nuevas coordenadas culturales en
que la comunidad LGBT tenga un lugar. Es necesario despojarse de
etiquetas, yo diría salir de las etiquetas, tal como una vez se
salió del clóset. “Persona” es el término con que se dio entrada
a la comunidad LGBT en la Ley Razú de diciembre de 2009;
“Persona” es la propuesta de la Rapsodia (2011) para
salir de la esclerotización de lo gay.
Otro eje para salir de la rigidez de la etiqueta
y de la parálisis de la identigaydad, consiste en la afirmación
contundente gay de que todo es gay: tal como lo demuestra el
macho calado y las palabras: maguey, geisha, gaytorade, términos
que según los actores revelan que los bugas no lo son tanto
porque toman un tequila de ma-guey, utilizan los servicios de
una gei-sha, y después del ejercicio se hidratan con gay-torade....
Si la fracturada lógica de la argumentación es sui generis, el
engayecimiento del universo debe considerarse como un
hecho propio de vivir en el ghetto, un ejercicio solipsista de
mirarse frente al espejo. No habría que pasar por alto lo que
este gesto tiene de estrategia reivindicativa. Si todo lo que
existe bajo el sol participara de esa gaydad tan denunciada por
el sistema heteronormativo. No habría razón para la vigilancia
obsesiva, para la persecución y estigmatización.
Elaborada a través de una serie de etapas, en la
Rapsodia buguemia, es preciso destacar una secuencia
sobre la colonia Condesa, en cuya canción "fashionista" rima con
"neofascista". Es en el epicentro de la gaydad arrogante, snob,
sofisticada, donde los tres personajes, Gagalupe y los dos
aquerontes, reservan para cenar en un restaurant de comida
fusión. La escena hace énfasis en mestizajes imposibles (por
ignorancia de los códigos), en las pretensiones delirantes del
menú y en las peticiones desaforadas de los comensales: entre
las arbitrariedades que cometen, uno pide un café del Vips de
Mundo E, inmediatamente. La confusión y el autoritarismo se
alían en la estrategia de la reina por crearse un podercillo tan
inútil como ridículo. A fin de cuentas, después de entregarse al
frenesí de inventar un menú imposible y contradictorio, ellos
deciden que no gastarán su dinero ganado en representaciones mal
pagadas para contribuir al dinero rosa y a la voracidad de la
acumulación capitalista.
Otra secuencia central es la visita a los lugares
de ligue como la casita, los cuartos oscuros, los saunas....
Sorprendentemente, Persona quiere quedarse a vivir en su
"Casita" porque en ella encuentra todo lo que desea... ¡Oh,
dulce espontaneidad de la putería que se revela como la cualidad
mejor repartida sobre la tierra!
La música es particularmente imaginativa y los
arreglos, asientan el humor en la velocidad y libertad de los
juegos de palabras; en el vértigo de la homofonía, en las
analogías tan disparatadas como temerarias; en la sistemática
ruptura de la lógica. El diálogo a través de nombres de
pintores, narradores y celebridades es particularmente
hilarante, ocurrente y extraordinariamente bien logrado... Un
nuevo lenguaje, nuevas posibilidades de comunicación sostienen
una inventiva vigorosa que se distingue por la diversidad de
recursos que exploran y explota la compañía “Somos No-Obvios”
magistralmente.

El público de la 24ª edición del FIDS asistió en
el Museo del Chopo a una representación teatral nueva, original,
propositiva en un auditorio repleto, con espectadores sentados
en las escaleras. La escena gay amplía sus posibilidades:
definitivamente hay nuevas opciones que se añaden a la
tradicional propuesta travesti que transforma el bar en teatro
de revista; la propuesta cabaretil del Vicio de farsa política;
el perreo de largo colmillo al estilo Hermanas Vampiro.

Los actores estaban vestidos con frac y medias
reticuladas, sin pantalones; con zapatos bicolor. La
originalidad y transgresión a las normas tradicionales del
vestuario, pone en escena la odisea a la que se lanza la
compañía “Somos No-Obvios” en esta Rapsodia Buguemia. Es
una verdadera lástima que la pieza no se quede en cartelera para
una temporada: vale mucho la pena...