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“¿Quién mató al Comendador?
Fuenteovejuna, Señor”
Lope de Vega Carpio
CIUDAD DE MEXICO,
20/01/2011 (Texto y fotos © Agustin Villalpando / Enkidu Magazine): Una
vez más, la dramaturgia de Javier Malpica (co-autor de “El
llanto del verdugo” obra en que
la Maestra María Muro y la Maestra Marta Aura adaptan para dar vida a “Mujer
on the border”) lleva al respetable a ser juez y parte, en
esta ocasión por medio de la aventura de dos hermanos: Hermano mayor
(Enrique Ballesté), de 12 años, y Hermano menor (Eduardo López), de ocho
años de edad, quienes enfrentarán aventuras cuasi inimaginables a partir
de la muerte de su madre, lo que les lleva a iniciar el viaje de su
vida.

En la foto (de Izq. a Der.):
Hermano menor (Eduardo López) y
Hermano mayor (Enrique Ballesté),
“Papá está en
Atlántida” es una obra donde el amor entre los hermanos se ve
reflejada en los diálogos, en la expresión corporal, en la forma con que
se molestan entre sí y, sobre todo, en los vínculos irrompibles que sólo
un pueblo “inocente” (sic) puede mostrar a pesar de viento y marea.
La obra arranca cuando
los dos jovencitos van en el camión hacia casa de la abuela. El padre
les ha dicho que se queden sentados ahí, en el camión. El hermano menor
es más optimista, va contando vacas, caballos, animales (domesticados)
del campo, dice que es como ir de vacaciones, cosa que molesta al
hermano mayor, quien asegura que la abuela solía golpear a sus hijos con
su bastón y además “tiene un gallinero que apesta”.

Un recorrido hacia la
inmensidad del campo mexicano. No alcancé a captar el lugar donde la
abuela vivía, pero ellos tendrán que ir a la escuela en un lugar
distinto al de donde provienen: la Ciudad de México, lo que les trae
problemas porque ambos son "chilangos" y esto significa, en el
imaginario de los niños locales, el que deben portar armas o navajas.
El padre se ha ido y el
menor escuchó que sólo es por un mes. Según transcurre la historia era
“maestro”, no sabemos si de obras o de educación ¿primaria?, pero al
morir la madre él se ve en aprietos y luego de extremos como vender su
departamento y comer sólo fideos, decide llamar a su madre para que se
encargue de los niños, por un tiempo.
La abuela es retratada
como una mujer a quien se debe temer, con un carácter irascible y, sin
embargo, bien-trata, a su modo, al hermano menor porque es más
“sensible” (aunque el hermano mayor le dice que siempre anda llorando),
mientras que tiene mano de hierro hacia el hermano mayor. A éste le
gusta leer un libro de vampiros.
Una noche, cuando el
hermano mayor desea continuar leyendo, el menor desea dormir y sólo
puede hacerlo “con las luces apagadas”, el hermano mayor inventa una
historia del demonio tras el espejo, que aparecen una vez que la luz
está apagada y entonces describe al diablo mientras el hermano menor
dice que no le cree pero se tapa con las sábanas para no ver. Se trata
de una escena donde la mayoría de los presentes reaccionamos ante la
verosimilitud con experiencias vividas o, cuando menos, conocidas de
cuando dos o más hermanos duermen en una misma habitación y alguien, por
cualquier razón, asusta a los demás.

Enrique Ballesté y
Eduardo López tienen una interpretación prístina. En el decurso escénico
muestran cómo un actor es capaz de adoptar el papel asignado y dar vida,
en este caso, a un personaje adolescente y a un niño, creíble en voz, en
movimiento, en actitudes, en inocencia e ideales.

Luego muere la abuela y
deberán ir a vivir "de arrimados" con un tío en Hermosillo. Ahí ya no
van a la escuela y el mayor ayuda en la tienda del tío, mientras el
menor acompaña a la tía a hacer las compras.
Ocurre un incidente con
los tíos, en la tienda, se ha perdido un bulto de azúcar, así que esto
detona que los hermanos decidan ir en busca de su padre y para ello se
dirigen a Nogales, de donde cruzan al desierto con rumbo a la Atlántida.
Amig@ lector@ de Enkidu
Magazine, te invito ampliamente a que seas parte, no sólo testigo de las
peripecias de estos muchachos huérfanos de madre y cuyo padre se fue a
“Atlántida” (te enteras del enredo cuando el hermano menor sustrae una
carta del padre de la recámara de la abuela), y tras preguntar a su
maestra en la escuela tiene la idea de que, como el cielo, la Atlántida
es un lugar lleno de albercas, donde la comida son pasteles de chocolate
y malteadas para todos, un lugar donde "todos son felices y pasan
películas todo el día y toda la noche".
Destaca la sobriedad de
la puesta en todos y cada uno de sus detalles: esculturas que dan la
idea del campo y del desierto, de Rosa Luz Marroquín; vestuario de
Angutias Lucio; música original de Armando Corado; diseño gráficode
Ricardo Anaya; carpintería de Sagrario Orta; iluminación y producción
ejecutiva de Caín Coronado; y todo a cargo del director y diseñador de
espacio: Jesús Coronado (miembro del Sistema Nacional de Creadores
Artísticos FONCA).

Malpica-Coronado tocan
las fibras más esenciales del ser humano contemporáneo en su lucha
contra la soledad, en su constante cuestionar sobre el devenir del
tiempo, en la búsqueda de sentido y de ese sueño al que estas
circunstancias globalizadas han sido y son sembradas por medios de
comunicación y por la(s) catástrofe(s) que vive(n) el país entero.
Todo lo cosechamos los
así llamados "mexicanos" (pero también podría ampliarse a los migrantes
en general, a los huérfanos en particular, a los abandonados, a los
ilusionados, a los que desean llegar a la Atlántida) y, sin embargo, me
preguntaba cómo haría el autor para cerrar la obra.
Al finalizar la obra
fui testigo de algunas lágrimas entre el público, de ahí que haya citado
a Lope de Vega al principio de estas palabras, pues me quedó la
sensación, el cuestionamiento, la certeza, de que tod@s y cada un@ de
nosotr@s, al menos en México (pero
aplicable a otros países) somos igualmente responsables de la situación
en que se encuentra el país y a todos y cada uno corresponde igual
obligación de hacer algo o de sólo asumir el rol de cómplices de lo que
ocurre por todo el territorio -por medio de nuestras acciones, nuestras
omisiones, nuestro silencio, nuestras quejas sin acciones concretas para
mejorar o empeorar, claro-.
Papá está en la
Atlántida te lleva de la Ciudad de México al norte, luego a
Hermosillo, a Nogales y finalmente hacia la “Atlántida” real e
imaginaria en una búsqueda de concretar el Sueño Mexicano.
No puedes dejar de
verla.
* Agradecemos las
facilidades del Teatro El Milagro y en particular de Gabriela Ugalde
para Enkidu Magazine y para quien esto escribe.
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Segundo ciclo: Los estados en El Milagro
- Papá está en la Atlántida
Texto: Javier Malpica
Dirección y diseño de espacio: Jesús
Coronado
Compañía: El Rinoceronte Enamorado (San Luis
Potosí)
Producción Ejecutiva: Caín Coronado.
Elenco: Enrique Ballesté & Eduardo López
Estreno: jueves 20 de enero de 2011
Temporada del 20 al 25 de enero
Funciones: Lunes, martes, jueves y viernes
20:30 Hrs.; sábado, 19:00 Hrs.; y domingo, 18:00 Hrs.
Temporada del 31 de enero al 8 de febrero
Funciones: Lunes y martes 20:30 Hrs.
Teatro El Milagro
Milán 24
Col. Juárez,
entre Lucerna y Gral. Prim
(Muy cerca de la Glorieta de Colón)
Boleto: $140.00 Mx pesos
Descuentos habituales (sic): 50%
Maestros, estudiantes de teatro y vecinos de
la Col. Juárez: $50.00 Mx pesos.
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Vinculo de la obra "Mujer
on the border":
http://www.enkidumagazine.com/art/2008/200408/a_2004_047_a.htm
Vínculo de la compañía teatral "El
rinoceronte enamorado"
http://www.elrinoceronteenamorado.org/
Vínculo del Teatro El Milagro:
http://teatroelmilagro.blogspot.com/ |