|
Hay
días en los que no tengo mucho que hacer, escribo mis notas, leo, pinto y
de pronto me da por salir a dar la vuelta, tomar una chela,
fumar un tabaco y ver qué encuentro en el camino.
Esta
experiencia siempre la llevo a cabo, desde años atrás, cuando tengo las
ganas de que algo me sorprenda; de este modo, abstraer algo nuevo. Bien
porque estoy que no me aguanto y caminar me relaja. Bien porque quería
evadir algo. Sin importar lo que sea, lo cierto es que lo disfruto y me
sirve.
Despedí
a un amigo con quien tomé un café, aún sentía que algo me faltaba
–un ósculo tal vez, compré
un cigarro suelto, a pesar de la tos de perro que me cargo… Pensé
caminar por la Alameda Central, no lo hice. Entré a un bar donde venden
caguamas a $35.00 pesos, bebí una y me quedé a pensar en mí. El lugar
estaba casi vacío, no sé cómo se llama.
Sí,
pensar. Sólo en mí.
Me
di cuenta, mientras bebía, que hace mucho tiempo no me espabilaba para
disfrutar mi instante, ese momento que incluye el aquí y el ahora y que
es personalísimo.
Terminé
la cerveza, salí del bar con dirección a casa. Volteo y noto que el
Museo Mural Diego Rivera (Balderas y Colón s/n, Centro Histórico) estaba
abierto, me acerco y se escucha un coro... pero no entendía bien qué es
lo que sucedía.
Lo
primero que noté fue la exposición temporal titulada Bicentenario,
Diez miradas latinoamericanas. Me sorprendí al ver las primeras imágenes.
Algunas instalaciones también, aunque reconozco que yo seguía en busca
de las voces que se escuchaban. Incluso tome algunos de los detalles de
las piezas… Debo decir que ir una tarde o una mañana estaría perfecto
para pasar un rato. Yo insistía, pensé que tal vez era un performance.
¡Vaya sorpresa! Era un ensamble vocal llamado Hamadi (en otomí significa, gracias).
Sentí
gran sorpresa: Todas, las seis, vestidas de color hueso y muy bien
entonadas. De inmediato comencé a grabar, además el escenario que las
acompañaba era la espléndida obra en fresco de Rivera titulada Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, que es parte de
la exposición permanente que resguarda este recinto cultural.
Después de sacar las primeras imágenes y fascinarme con el mural y
la música, me alegré de la existencia del programa Noche
de Museos del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). En seguida
salí a preguntar quiénes eran esas hermosas voces.
Al
tomar el programa supe que Hamadi es
un grupo vocal bajo la dirección de Sandra L. Baltazares Castillo y que
esa noche se presentaron como parte del Festival
Cultural Ecatepec.
Estas
seis mujeres se reunieron en enero de 2007 para difundir el arte vocal por
medio de voces femeninas y buscan transmitir diversos sentimientos por
medio de sus interpretaciones.
Me
parecen interesantes, tienen calidad vocal, y son un ensamble muy bueno,
las otras integrantes son: Martha Elizabeth, Bibiana Carreño F., Maricela
Méndez, Rocío Carreño F. y Georgina Martínez.
Al
terminar el evento decidí seguir caminando, pasé a cenar y se acabó el
día… ¡Ah, sí! Olvidé decirles que antes, cuando me dirigía a tomar
el café con el amigo que despedí, vi una pareja adorable, eran la neta.
Me pareció la expresión pura del amor, así que también se las dejo
junto con algo de la exposición temporal. El ensamble, amig@s de Enkidu
Magazine, lo podrán ver directito en youtube.
Hasta
pronto.

|
|