|
CIUDAD DE MEXICO,
27/04/2011 (Texto y fotos © Agustin Villalpando / Enkidu Magazine): Una
historia intensa, con vestigios de antaño y una pátina de actual debate.
Uno se explica la complejidad cuando averigua que el autor, Atiq Rahimi,
nació en Kabul (1962), capital de Afganistán para refugiarse en
Paquistán como consecuencia de la invasión soviética. Finalmente, Rahimi
llega a Francia, donde recibe asilo político, vive y escribe.

En Francia, la novela “Syngué
sabour. Pierre de patience” (escrita en francés), fue publicada el
25 de agosto de 2008 y es merecedora del prestigioso Premio Goncourt.
Para nosotr@s, amig@ lector@ de Enkidu Magazine, llega a Ciudad de
México, con adaptación a cargo de Daniel Gimenez Cacho “La piedra de la
Paciencia”.
Acorde con el programa
de mano de la obra en cuestión, “En la mitología persa, Sangué sabour,
‘la piedra de la paciencia’, es una piedra mágica a la que uno le cuenta
sus desgracias, sus sufrimientos, sus miserias, para confiarle todo lo
que no nos atrevemos a revelar a los demás. La piedra escucha, absorbe
como una esponja todas las palabras, todos los secretos, hasta que un
buen día explota. Y ese día uno queda liberado”.
Al ingresar al foro del
Teatro El Milagro, uno se encuentra con un hombre que yace en el piso (Adonay
Guadarrama), cubierto su cuerpo, salvo su rostro, por una sábana blanca.
A su lado, una mujer (Daniela Schmidt) se mueve, parece rezar. Es una
habitación amplia con un recoveco y dos puertas en cada extremo, una es
la salida a la calle, otra conduce a las habitaciones interiores y al
sótano.

La historia de “La
Piedra de la Paciencia” ocurre en un país en guerra, probablemente
Afganistán. Una mujer cuida a su esposo, quien ha resultado herido y
tiene una bala en la nuca. Nos encontramos al inicio de la tercera
semana del accidente, con él en coma y la esposa que reza. En el decurso
escénico somos sujetos de las confidencias de la mujer, quien habla con
el esposo: El ha sido un marido ausente y violento; el matrimonio se
llevó a cabo en presencia de las familias pero sin él, por lo que ella
tuvo que ir a vivir en casa de sus suegros y dormir con la madre del
marido. Del matrimonio hay dos hijas (Cristina y Marisol Jiménez
Carrera), a quienes vemos en escena un par de ocasiones y quienes tienen
prohibido acercarse al cuerpo de su progenitor. A ellas se les ha dicho,
en voz de la pequeña, que su padre se encuentra dormido…
En este marco, la mujer
habla de sus experiencias, sus temores, sus ilusiones y sus enojos en un
monólogo donde el marido mantiene los ojos abiertos y no se sabe si
continuará viviendo o si escucha siquiera. Una sensación de
claustrofobia es compartido por Schmidt en dosis que van mermando la
realidad cotidiana del espectador.
El esposo se
convierte en lo que según un verso del Corán dice es la
syngué sabour,
la piedra de la paciencia, donde se depositan las confesiones del mundo
y la piedra las absorbe hasta que, en un futuro, hará una implosión y
en ese momento, acabará la existencia.
Ella
nos cuenta sus secretos de infancia, nos habla de sus sueños lo mismo
que de la forma en que su padre fijó su matrimonio. Las confesiones
continúan en cantidad de tópicos como si fuese un tornado ; narraciones
hiladas en un tiempo inmemorial hablando sobre los horrores de la guerra
lo mismo que del temor al esposo, sobre la religión o el papel de la
mujer en esa sociedad en lo particular, lo que se vuelve, insisto, un
tobogán maravilloso de sensaciones que, tal vez, hemos leído en algun
diario o que, por cultura general nos enteramos pero que aún es algo
ajeno a lo que regularmente denominamos como «mexicano».
En un
momento, ella se asume como el demonio del enfermo ; luego se desdice,
para continuar hablando de temas religiosos y de sus sueños ; de sus
propios demonios. Averiguamos también, que en esa realidad, entre la
guerra y la forma en que se entiende el concepto « mujer », hubiese sido
una posibilidad mejor la muerte del esposo porque entonces la familia de
él se habría hecho cargo de ella y de las niñas, pero como el esposo se
encuentra con vida, ella debe permanecer a su lado, cuidarlo y rezar los
nombres de Alá, mientras la familia del esposo ha abandonado la ciudad.
Son
prácticamente tres horas de un viaje donde, amig@ lector, entras en
contacto con una realidad absolutamente lejana del mundanal ruido y del
estres urbano. Esta realidad escénica te transporta a una habitación-espejo,
un espacio en tu existencia que conmina a observar, así de cerca, tus
propios pensamientos.

Lamentablemente, por experiencia propia, he tenido relación con un
enfermo que durante un par de semanas pasó de prácticamente no poder
moverse a recuperar la conciencia y la movilidad. La piedra de la
paciencia es una obra que cavila alrededor de un hombre enfermo,
cuya única forma de alimentación es por medio de una sonda –aun cuando
la esposa deja el cuerpo por una noche para irse, con las niñas, a casa
de su tía–. Incluso, la esposa en un momento de la obra, le da un baño
de esponja, mientras que durante prácticamente dos terceras partes de la
obra, el cuerpo del esposo se encuentra (colocado por su mujer) en un
recoveco de la habitación de entrada, porque al lugar han llegado
milicias del «bando contrario».

Luego
hay una especie de torcedura de cuerda entre uno de los milicianos
contrarios y ella, pues al revisar la casa, cuando llega el bando
contrario al lugar de los hecho, los « malos » iban a violar a la mujer
sola cuando ella les dice que es una trabajadora sexual y, gracias a
ello, la dejan en paz. « Qué aventura sería violar a una prostituta »,
asegura ella; sin embargo, como mencioné antes, uno de ellos regresa y
le ofrece dinero por sexo. Ella acepta y todo esto ocurre en la
habitación de entrada lo mismo que en el interior –el esposo, en coma, ¿lo
escucha todo?

Lo
cierto es que un cuerpo humano que se encuentra en cama por mucho tiempo,
además de presentar atrofia muscular –es decir, la pérdida de la
capacidad de movimiento–, si no cambia de posición con cierta
regularidad tendrá úlceras, lo cual complica aún más la posibilidad de
desplazarse por sí mismo.
La piedra de la paciencia
inicia durante la tercera semana del accidente y termina varios días más
tarde, por lo que es humanamente imposible una explosión energética del
esposo. Un final predecible pero lamentablemente falto de verosimilitud.
La escenografía e
iluminación (Gabriel Pascal) es adecuada, incluyendo un efecto especial
que seguramente te sorprenderá, al tiempo que el vestuario (Beatriz
Russek) es sensible a los tiempos y por parco resulta contundente. La
ambientación sonora (Miguel Hernández) es importante ya que subraya el
paso del tiempo, tanto de las horas como el ir y venir de los días.
La
piedra de la paciencia es una oportunidad maravillosa de asomarte a
la posibilidad de compartir tu ser más profundo… hasta que tus secretos,
al salir a la luz, te liberen. La actuación de Daniela Schmidt merece
vivenciarse pues son prácticamente tres horas en un monólogo donde hay
algunas intervenciones de las niñas y algunas del miliciano, pero todo
el peso de la puesta está en Schmidt así como en su forma de expresar el
pensamiento, acción, dudas y esperanzas, conflictos y alegrías, todo en
confidencia ante un escucha de quien no se espera, en realidad,
respuesta alguna. Tú, amig@ lector@ ¿A quién le cuentas tus secretos?
Agradecemos las
atenciones prestadas por todo el personal del Teatro El Milagro a
Enkidu Magazine y a quien esto escribe.

El Milagro, el Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, a través del programa México en escena del Fondo
Nacional para la Cultura y las Artes, el Festival de México y la
Universidad Nacional Autónoma de México presentan:
La Piedra de la Paciencia
Adaptación y Dirección Daniel Giménez Cacho
Basado en la novela de Atiq Rahimi
Reparto:
Ella: Daniela Schmidt
Él: Adonay Guadarrama
Soldados:
José Cremayer
Luis Mora
Daniel Victoria
Niñas:
Cristina Jiménez Carrera
Marisol Jiménez Carrera
Escenografía e Iluminación: Gabriel Pascal*
Ambientación sonora: Miguel Hernandez
Diseño de vestuario y teñido de textiles:
Beatriz Russek
Confección: Taller “Goyita”, Oaxaca y Taller
“3 hermanas”, San Agustín Etla, Oaxaca.
Asistencia de dirección: Daniel Victoria
Efectos Especiales: Alejandro Jara
Producción: El Milagro
Asistencia de producción: Diana Montesinos
Producción ejecutiva: Marian Roxana Mancilla
Voz del Mula: Fatini
Voz de la vecina: Julieta Egurrola
* Miembro del Sistema Nacional de Creadores
de Arte
|
|
 |
|
 |
|
 |
 |
|
 |
 |
|
 |
|
 |
 |
 |
 |
 |
|

Más información
sobre el Premio Goncourt (en francés):
http://www.academie-goncourt.fr/?rubrique=1229172131 |
|
Teatro El Milagro
Milán 24, entre
Lucerna y General Prim
Teléfonos 5566 9423
/ 5592 0338
A unas cuadras de
Reforma & Insurgentes (a dos cuadras del nuevo Senado).
Funciones:
Jueves y viernes
20:30 Hrs.
Sábado 19:00 Hrs.
Domingo 18:00 Hrs.
Temporada:
Del 24 de marzo al
29 de mayo
Más información
sobre el Teatro El Milagro :
www.elmilagro.org.mx |
| |
|