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CIUDAD DE MEXICO, © Francisco
Villalpando*/Enkidu Magazine (30/04/2011): Hablar sobre Danza y sobre el
Día Internacional de la Danza adquiere una riqueza especial cuando se
han palpado esos tres momentos claves de una sesión en el salón de
danza: calentamiento, desarrollo del trabajo, estiramientos finales.

Este artículo por tanto tendrá estas tres
partes. Nos encontramos, entonces, en la primera: nuestro calentamiento.
Enkidu Magazine reabre el espacio de
Danza en medio de un proceso de acercamiento a la Danza de una manera
más plena ya que para deleitarse de la Danza es necesario no sólo
apreciarla sino entrar de manera directa al ámbito dancístico a través
de un proceso de formación.
Este proceso lo he iniciado hace poco más
de un año en el Seminario del Taller Coreográfico de la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM) en el corazón del Centro Cultural
Universitario (CCU) al sur de la ciudad de México.
Inicié tomando cursos de Contrología para
Adultos, Acondicionamiento físico para Bailarines y me encuentro
cursando Ballet Clásico. Esta experiencia continúa y continuará para
tener elementos dancísticos que permitan emitir comentarios más cercanos
a este fascinante espacio del Arte.

Mil veces opiniones y comentarios
emitidos se realizan desde “la butaca” o “detrás de un escritorio”,
aclaro que no demerita hacerlo desde alguna de estas dos posturas; sin
embargo, se pierden las delicias, los esfuerzos, las frustraciones, las
alegrías, los sufrimientos, los logros, las decepciones así como las
satisfacciones que sólo son visibles al palparlas, vivirlas y sentirlas.

Las fotografías que acompañan este
artículo son de algunos de mis compañeros de los Cursos de Ballet,
personas que se están iniciando o que se encuentran incursionando de una
manera más profunda en este mundo de la Danza, cada uno camina a su
paso, sin embargo, el camino, la dirección de estos pasos es cuidado de
una manera puntual, exigente, pero a la vez tierna y comprensiva por
parte de la Maestra o Maestro en turno.
Actualmente debo mi agradecimiento a la
Maestra Itzel Trujillo (de quien anexamos una entrevista) quien día a
día con su paciencia me ha permitido este acercamiento de una manera más
puntual, sus enseñanzas, sus indicaciones, su sonrisa, su exigencia, sus
correcciones hacen que el mundo de la Danza abra sus puertas, es el
salvoconducto para iniciar el camino para estar en la duela del salón de
danza, llegar a un camerino, para llegar al escenario, para ya no ser
más un espectador, para llegar a ser un integrante más pleno del mundo
de la Danza.

El amor a la Danza no se da en un primer
flechazo, se cultiva día a día, se cuida o se descuida, se ama
intensamente o se abandona, se elige permanecer o caer en la cuenta que
ese no es el camino a seguir. El camino de la Danza es intenso y cómo
todo en la vida requiere de constancia, de cariño, de terquedad, de
rebeldía, de acompañamiento. Como dice mi Maestra Itzel la Danza “es una
disciplina, no disciplina técnica, es una disciplina de vida, si tu
empiezas desde chico con esa disciplina cualquier cosa a la que te vayas
a dedicar, tuya traes una disciplina, te formas metas y las llegas, las
logras”.
El amor a la Danza no nace se hace.

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