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Un obispo gay responde al Vaticano

No todos los jerarcas de la Iglesia Católica están de acuerdo con el Papa Juan Pablo II en su cruzada contra los derechos de las personas gay y lesbianas. Entre ellos se cuenta el arzobispo gay de la Orden Benedictina de San Juan el Amado [Benedictine Order of St. John the Beloved], una orden religiosa católica antigua.

En sus propias palabras, el Arzobispo Bruce J. Simpson asegura: Respecto al intento del Papa Juan Pablo II en meses precedentes contra los esfuerzos legislativos para lograr el matrimonio entre personas del mismo género, el nuevo documento: “Consideration Regarding Proposals to Give Legal Recognition to Unions Between Homosexual Persons” [Consideración Relativa a las Propuestas para Conceder Reconocimiento Legal a las Uniones Entre Personas Homosexuales] que incluye directrices de acción para políticos y otros laicos, con el fin de que se opongan a la extensión de derechos acordados tradicionalmente a parejas casadas heterosexuales, emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, guardiana del dogma de la Iglesia Católica Romana, constituye una declaración de guerra contra la población gay del mundo.

La Iglesia, durante la Edad Media, con el fin de ejercer control mayor sobre la vida de la población, construyó [constructed] la institución del matrimonio. Al hacerlo, fue nombrada un Santo Sacramento [Holy Sacrament], y ha sido tratado como tal desde entonces. La Iglesia no “casa” a las personas, sino que “atestigua” el intercambio de votos y bendice la unión.

La institución del matrimonio es retratada como si estuviese siendo atacada por los esfuerzos por bendecir a las parejas del mismo género. Sin embargo, si uno observa a los matrimonios de hoy, uno encuentra que existe una horrenda tasa de divorcio no sólo entre los no católicos, sino por todo el espectro religioso. El matrimonio en sí mismo está amenazado en su existencia misma y no se trata sólo cuestión del movimiento para legalizar el matrimonio entre personas del mismo género.

¿Cómo es que permitir que más gente se case hace peligrar una institución que se tambalea? ¿No debería la Iglesia buscar maneras para apoyar a que dos personas se prometan a sí mismas una con la otra de por vida y luego permanezcan juntas? ¿No debería la Iglesia abordar el asunto del adulterio masivo que ocurre en estos matrimonios? ¿O tal vez El Vaticano teme que si las uniones entre personas del mismo género son legales y aceptables, entonces un buen porcentaje de su clérigo debería legalizar sus relaciones?

El Vaticano confía sobremanera en la tesis central de que el ingrediente esencial para el matrimonio es la capacidad de procrear, ser “fructífero [fruitful] y multiplicarse.” Esta capacidad de ser fructífero se hace parte esencial del matrimonio. En la sección del documento titulado “Sobre el Orden Biológico y Antropológico”, el Vaticano asevera que: “Las uniones homosexuales carecen totalmente de los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia, mismos que serían la base, en el nivel de razón, para concederles el reconocimiento legal. Tales uniones no son capaces de contribuir en un modo adecuado a la procreación y a la sobrevivencia de la raza humana.”

Si uno debe creer y hacer cumplir este “imperativo moral” entonces cualquier pareja heterosexual incapaz de producir a un niño, o aquellas parejas que deciden no tener niños, deberían tener prohibido casarse. Usando el parámetro de El Vaticano para la legitimidad de matrimonio, una pareja que no puede, por motivos biológicos, tener niños, o aquellos que deciden no tener a niños, se encuentran en la misma categoría que una pareja homosexual, pues ellos “no contribuirán de un modo apropiado a la procreación y la supervivencia de la raza humana.” Si esta es la postura principal del argumento Vaticano, entonces el siguiente “razonamiento” debe aplicarse.

En varias secciones del documento Vaticano, encontramos “la ley natural moral” usada como una base para su apelación a los Cristianos y no Cristianos a promover y defender el bien común de la sociedad. No estoy seguro que los no-cristianos estaría de acuerdo sobre las cosas que son necesarias para promover y defender el bien común. Santo Tomás de Aquino, en su Summa Theologiae, Prima Pares, sobre la naturaleza de hombre y si realmente el hombre tiene de libre albedrío, declara: “Para hacer esto evidente, debe observar que algunas cosas actúan sin juicio, como una piedra se mueve hacia abajo; y en manera similar todas las cosas que carecen de conocimiento. Y algunos actúan por juicio, pero no un juicio libre, como los animales brutos. Para las ovejas, cuando ven al lobo, juzgan que es una cosa a ser evitada, a partir de un juicio natural, pero no del libre albedrío, pues juzgan, pero no razonan, se trata de instinto natural.”

El Vaticano presupone que los homosexuales carecen de libre albedrío y “deciden” ser homosexuales mientras que ignoran evidencia sobre que una persona que es homosexual, lo es por instinto y no por elección. Por lo tanto, es una conclusión natural que los homosexuales se buscarían el uno al otro, y que formarían relaciones que buscaran durar toda la vida, así como familias, siguiendo lo natural a sus instintos. Si los homosexuales son homosexuales por instinto, entonces ellos son parte del designio de Dios y, por tanto, buenos en su esencia misma, ya que Dios no puede crear cosas que sean malas o nocivas.

Los homosexuales, por lo tanto, no pueden ser “objetivamente desordenados, malos, intrínsecamente desordenados, gravemente inmorales, contrarios a la razón correcta, insignificantes, contra el buen orden, dañinos para el cuerpo de la sociedad, desviados, y sólo plenos pecadores,” como El Vaticano asegura. Uno sólo necesita comparar estos adjetivos con los hombres y mujeres en la historia, quienes fueron y son homosexuales para ver cuán tonta es esta comparación. Yo me atrevo a preguntar ¿Será posible ver a los hombres, tanto en la historia como en el presente, quienes son y fueron homosexuales, y que ayudaron a erigir la Iglesia Católica Romana?

También es triste que en estos días y en esta época, cuando el mundo está sobrepoblado, que El Vaticano impulse la adhesión estricta a la prohibición del control de la natalidad y a los matrimonios que no producen niños. El verdadero pecado es una familia con niños a los cuales no se puede alimentar, apoyar, educar, y dar una vida decente. ¿Es ello moral y es para el mayor bienestar de la sociedad tener 10 niños, cuándo ocho de ellos pasan hambre hasta la muerte?

Una de las mentiras más grande contenida en el documento vaticano se relaciona con el impacto de la homosexualidad sobre los jóvenes, argumentando que la igualdad de derechos para gays debe ser opuesto “para evitar que los jóvenes sean expuestos a ideas erróneas sobre la sexualidad y el matrimonio que los privaría de defensas necesarias y contribuiría a extender el fenómeno”. Este mismo razonamiento ignorante es usado en la discusión de que “estas uniones crean óbices en el desarrollo normal de los niños que serían colocados al cuidado de tales personas.” Y como parte de su último, desesperado, vergonzante [shameful] búsqueda de una justificación a su diatriba, El Vaticano cita la “Convención de Naciones Unidas sobre Derechos de los Niños” como una autoridad para prevenir que las parejas de personas del mismo género puedan adoptar menores. Aparentemente, los huérfanos sin amor son preferibles a que sean adoptados por parejas gay.

La preocupación principal de los funcionarios vaticanos es que ellos están perdiendo el control no sólo sobre la gente, pero sobre naciones. El Vaticano se alteró porque sus esfuerzos para colocar ciertas frases en la constitución propuesta de la Unión Europea han fracasado. Esto es una pérdida de influencia, y por lo tanto, disminuye el poder de una teocracia. Ahora en Estados Unidos, se ordena a los políticos seguir la línea de Vaticano al momento de aprobar o desaprobar la legislación civil en cuanto a los derechos de parejas de mismo género. Esto equivale a interferir con la regla del gobierno en los Estados Unidos, que declara que la separación de iglesia y estado es completa. Un legislador o un juez no deben llevar su propio sistema de creencia, o instrucción religiosa, sobre sus obligaciones como funcionarios civiles.

El Vaticano se muestra obsesionado con la población gay del mundo. Se trata de un dogma vaticano el hecho de que la gente gay no debe ser discriminada “injustamente” pero que, al mismo tiempo, deben llevar una vida de castidad a menos que entren al matrimonio heterosexual. Por un lado, aseguran, que “no discriminan con base en la orientación sexual” y luego voltean e inician esfuerzos masivos para hacer precisamente eso: discriminar, herir, y en algunos casos provocar la muerte.

El Vaticano confía en las Escrituras como una base de esta homofobia que le ha obsesionado desde el siglo XII. Sin embargo, muchos teólogos han desacreditado la prohibición “superficial” contra la comunidad gay. San Pablo, en sus condenas Bíblicas sobre la homosexualidad, condenaba la prostitución masculina, sobre todo porque se relacionaba con la adoración en el templo. Más aún, Pablo se mostró muy preocupado por, y predicó contra, el hombre que actúa contra su naturaleza al tener relaciones con personas de su propio género. La mala interpretación intencional de la historia de Sodoma y Gomorra en el S.XII por Roma pone el escenario, durante siglos, de condena y odio. Es interesante notar que en el S. XII, el rito católico romano para las uniones entre personas del mismo género también se perdió de vista. No se sabe mucho sobre la frecuencia en que este rito fue usado, pero éste realmente existió.

Es momento para que el Vaticano preste más atención a problemas mundiales como el hambre, las enfermedades y la guerra, y mucho menos a la naturaleza sexual de la población del mundo. Después de todo, ¿no es eso lo que Jesús quiere?

Más información sobre la Orden Benedictina de San Jesús el Amado, www.osjtb.com © Enkidu/Advocate, Agosto 12. *

 

 

* [Si desea información sobre la fuente original favor de solicitarla a ENKIDU].

 

Si tienes algun comentario, nos gustaría recibirlo. Sólo escribe y envia. Nos gustaría saber tu nombre y tu correo electrónico, pero no es obligatorio. Muchas Gracias. 

Atte. Tu


 

[ document info ]
Copyright ©
2003
Document created 31.08.2003, 23:11:02 CET
Published 01.09.2003

Nuestros lectores opinan:

(02.09.2003): Excelente este documento sobre la posición del Vaticano. De hecho, me llevó a consultar el original en el sitio de la Santa Sede. Realmente, es una guerra silenciosa la que emprendieron... ¡pero si el Vaticano está lleno de homosexuales! Y parece que se les olvidó que Jesús queria que nos amaramos. Gracias por el artículo.
Jorge.

[02.09.2003]: Las parejas gays "no son familia", según un delegado del Vaticano 

[08.08.2003]: Lider del Partido Alemán Ataca a la Iglesia Católica

[12.08.2003]: La Asociacíón Psicológica Canadiense asegura que la condena de El Vaticano contra las uniones de parejas del mismo género está llena de desinformación, y advierte que no debe tomarse en serio

[31.07.2003]: El Vaticano Asegura que los Legisladores tienen como Deber Oponerse al Matrimonio Gay  

[31.07.2003]:  Servicio de Información Vaticana: AÑO XIII - N.142 - JUEVES, 31 JULIO 2003: CONSIDERACIONES PROYECTOS RECONOCIMIENTO LEGAL UNIONES HOMOSEXUALES 

 
 

 

 

 

 

 

 

       
 

Un obispo gay responde al Vaticano

No todos los jerarcas de la Iglesia Católica están de acuerdo con el Papa Juan Pablo II en su cruzada contra los derechos de las personas gay y lesbianas. Entre ellos se cuenta el arzobispo gay de la Orden Benedictina de San Juan el Amado [Benedictine Order of St. John the Beloved], una orden religiosa católica antigua.

En sus propias palabras, el Arzobispo Bruce J. Simpson asegura: Respecto al intento del Papa Juan Pablo II en meses precedentes contra los esfuerzos legislativos para lograr el matrimonio entre personas del mismo género, el nuevo documento: “Consideration Regarding Proposals to Give Legal Recognition to Unions Between Homosexual Persons” [Consideración Relativa a las Propuestas para Conceder Reconocimiento Legal a las Uniones Entre Personas Homosexuales] que incluye directrices de acción para políticos y otros laicos, con el fin de que se opongan a la extensión de derechos acordados tradicionalmente a parejas casadas heterosexuales, emitido por la Congregación para la Doctrina de la Fe, guardiana del dogma de la Iglesia Católica Romana, constituye una declaración de guerra contra la población gay del mundo.

La Iglesia, durante la Edad Media, con el fin de ejercer control mayor sobre la vida de la población, construyó [constructed] la institución del matrimonio. Al hacerlo, fue nombrada un Santo Sacramento [Holy Sacrament], y ha sido tratado como tal desde entonces. La Iglesia no “casa” a las personas, sino que “atestigua” el intercambio de votos y bendice la unión.

La institución del matrimonio es retratada como si estuviese siendo atacada por los esfuerzos por bendecir a las parejas del mismo género. Sin embargo, si uno observa a los matrimonios de hoy, uno encuentra que existe una horrenda tasa de divorcio no sólo entre los no católicos, sino por todo el espectro religioso. El matrimonio en sí mismo está amenazado en su existencia misma y no se trata sólo cuestión del movimiento para legalizar el matrimonio entre personas del mismo género.

¿Cómo es que permitir que más gente se case hace peligrar una institución que se tambalea? ¿No debería la Iglesia buscar maneras para apoyar a que dos personas se prometan a sí mismas una con la otra de por vida y luego permanezcan juntas? ¿No debería la Iglesia abordar el asunto del adulterio masivo que ocurre en estos matrimonios? ¿O tal vez El Vaticano teme que si las uniones entre personas del mismo género son legales y aceptables, entonces un buen porcentaje de su clérigo debería legalizar sus relaciones?

El Vaticano confía sobremanera en la tesis central de que el ingrediente esencial para el matrimonio es la capacidad de procrear, ser “fructífero [fruitful] y multiplicarse.” Esta capacidad de ser fructífero se hace parte esencial del matrimonio. En la sección del documento titulado “Sobre el Orden Biológico y Antropológico”, el Vaticano asevera que: “Las uniones homosexuales carecen totalmente de los elementos biológicos y antropológicos del matrimonio y de la familia, mismos que serían la base, en el nivel de razón, para concederles el reconocimiento legal. Tales uniones no son capaces de contribuir en un modo adecuado a la procreación y a la sobrevivencia de la raza humana.”

Si uno debe creer y hacer cumplir este “imperativo moral” entonces cualquier pareja heterosexual incapaz de producir a un niño, o aquellas parejas que deciden no tener niños, deberían tener prohibido casarse. Usando el parámetro de El Vaticano para la legitimidad de matrimonio, una pareja que no puede, por motivos biológicos, tener niños, o aquellos que deciden no tener a niños, se encuentran en la misma categoría que una pareja homosexual, pues ellos “no contribuirán de un modo apropiado a la procreación y la supervivencia de la raza humana.” Si esta es la postura principal del argumento Vaticano, entonces el siguiente “razonamiento” debe aplicarse.

En varias secciones del documento Vaticano, encontramos “la ley natural moral” usada como una base para su apelación a los Cristianos y no Cristianos a promover y defender el bien común de la sociedad. No estoy seguro que los no-cristianos estaría de acuerdo sobre las cosas que son necesarias para promover y defender el bien común. Santo Tomás de Aquino, en su Summa Theologiae, Prima Pares, sobre la naturaleza de hombre y si realmente el hombre tiene de libre albedrío, declara: “Para hacer esto evidente, debe observar que algunas cosas actúan sin juicio, como una piedra se mueve hacia abajo; y en manera similar todas las cosas que carecen de conocimiento. Y algunos actúan por juicio, pero no un juicio libre, como los animales brutos. Para las ovejas, cuando ven al lobo, juzgan que es una cosa a ser evitada, a partir de un juicio natural, pero no del libre albedrío, pues juzgan, pero no razonan, se trata de instinto natural.”

El Vaticano presupone que los homosexuales carecen de libre albedrío y “deciden” ser homosexuales mientras que ignoran evidencia sobre que una persona que es homosexual, lo es por instinto y no por elección. Por lo tanto, es una conclusión natural que los homosexuales se buscarían el uno al otro, y que formarían relaciones que buscaran durar toda la vida, así como familias, siguiendo lo natural a sus instintos. Si los homosexuales son homosexuales por instinto, entonces ellos son parte del designio de Dios y, por tanto, buenos en su esencia misma, ya que Dios no puede crear cosas que sean malas o nocivas.

Los homosexuales, por lo tanto, no pueden ser “objetivamente desordenados, malos, intrínsecamente desordenados, gravemente inmorales, contrarios a la razón correcta, insignificantes, contra el buen orden, dañinos para el cuerpo de la sociedad, desviados, y sólo plenos pecadores,” como El Vaticano asegura. Uno sólo necesita comparar estos adjetivos con los hombres y mujeres en la historia, quienes fueron y son homosexuales para ver cuán tonta es esta comparación. Yo me atrevo a preguntar ¿Será posible ver a los hombres, tanto en la historia como en el presente, quienes son y fueron homosexuales, y que ayudaron a erigir la Iglesia Católica Romana?

También es triste que en estos días y en esta época, cuando el mundo está sobrepoblado, que El Vaticano impulse la adhesión estricta a la prohibición del control de la natalidad y a los matrimonios que no producen niños. El verdadero pecado es una familia con niños a los cuales no se puede alimentar, apoyar, educar, y dar una vida decente. ¿Es ello moral y es para el mayor bienestar de la sociedad tener 10 niños, cuándo ocho de ellos pasan hambre hasta la muerte?

Una de las mentiras más grande contenida en el documento vaticano se relaciona con el impacto de la homosexualidad sobre los jóvenes, argumentando que la igualdad de derechos para gays debe ser opuesto “para evitar que los jóvenes sean expuestos a ideas erróneas sobre la sexualidad y el matrimonio que los privaría de defensas necesarias y contribuiría a extender el fenómeno”. Este mismo razonamiento ignorante es usado en la discusión de que “estas uniones crean óbices en el desarrollo normal de los niños que serían colocados al cuidado de tales personas.” Y como parte de su último, desesperado, vergonzante [shameful] búsqueda de una justificación a su diatriba, El Vaticano cita la “Convención de Naciones Unidas sobre Derechos de los Niños” como una autoridad para prevenir que las parejas de personas del mismo género puedan adoptar menores. Aparentemente, los huérfanos sin amor son preferibles a que sean adoptados por parejas gay.

La preocupación principal de los funcionarios vaticanos es que ellos están perdiendo el control no sólo sobre la gente, pero sobre naciones. El Vaticano se alteró porque sus esfuerzos para colocar ciertas frases en la constitución propuesta de la Unión Europea han fracasado. Esto es una pérdida de influencia, y por lo tanto, disminuye el poder de una teocracia. Ahora en Estados Unidos, se ordena a los políticos seguir la línea de Vaticano al momento de aprobar o desaprobar la legislación civil en cuanto a los derechos de parejas de mismo género. Esto equivale a interferir con la regla del gobierno en los Estados Unidos, que declara que la separación de iglesia y estado es completa. Un legislador o un juez no deben llevar su propio sistema de creencia, o instrucción religiosa, sobre sus obligaciones como funcionarios civiles.

El Vaticano se muestra obsesionado con la población gay del mundo. Se trata de un dogma vaticano el hecho de que la gente gay no debe ser discriminada “injustamente” pero que, al mismo tiempo, deben llevar una vida de castidad a menos que entren al matrimonio heterosexual. Por un lado, aseguran, que “no discriminan con base en la orientación sexual” y luego voltean e inician esfuerzos masivos para hacer precisamente eso: discriminar, herir, y en algunos casos provocar la muerte.

El Vaticano confía en las Escrituras como una base de esta homofobia que le ha obsesionado desde el siglo XII. Sin embargo, muchos teólogos han desacreditado la prohibición “superficial” contra la comunidad gay. San Pablo, en sus condenas Bíblicas sobre la homosexualidad, condenaba la prostitución masculina, sobre todo porque se relacionaba con la adoración en el templo. Más aún, Pablo se mostró muy preocupado por, y predicó contra, el hombre que actúa contra su naturaleza al tener relaciones con personas de su propio género. La mala interpretación intencional de la historia de Sodoma y Gomorra en el S.XII por Roma pone el escenario, durante siglos, de condena y odio. Es interesante notar que en el S. XII, el rito católico romano para las uniones entre personas del mismo género también se perdió de vista. No se sabe mucho sobre la frecuencia en que este rito fue usado, pero éste realmente existió.

Es momento para que el Vaticano preste más atención a problemas mundiales como el hambre, las enfermedades y la guerra, y mucho menos a la naturaleza sexual de la población del mundo. Después de todo, ¿no es eso lo que Jesús quiere?

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Document created 31.08.2003, 23:11:02 CET
Published 01.09.2003

Nuestros lectores opinan:

(02.09.2003): Excelente este documento sobre la posición del Vaticano. De hecho, me llevó a consultar el original en el sitio de la Santa Sede. Realmente, es una guerra silenciosa la que emprendieron... ¡pero si el Vaticano está lleno de homosexuales! Y parece que se les olvidó que Jesús queria que nos amaramos. Gracias por el artículo.
Jorge.

[02.09.2003]: Las parejas gays "no son familia", según un delegado del Vaticano 

[08.08.2003]: Lider del Partido Alemán Ataca a la Iglesia Católica

[12.08.2003]: La Asociacíón Psicológica Canadiense asegura que la condena de El Vaticano contra las uniones de parejas del mismo género está llena de desinformación, y advierte que no debe tomarse en serio

[31.07.2003]: El Vaticano Asegura que los Legisladores tienen como Deber Oponerse al Matrimonio Gay  

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