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The New York Times

Las Uniones Gay Sólo Fueron La Mitad De La Batalla

“Gay Unions Were Only Half the Battle”, By Fred A. Bernstein, New York Times, April 6

 

 
 

Las Uniones Gay Sólo Fueron La Mitad De La Batalla, “Gay Unions Were Only Half the Battle”, By Fred A. Bernstein, New York Times, April 6: En Febrero del 2002, John Anthony y Russell Smith viajaron de Texas a Vermont para hacer oficial su relación. En una ceremonia en Waterbury, los dos hombres entraron en una Unión Civil [civil union], la figura legal que es lo más cercano al matrimonio de parejas homosexuales en el país.

Pero a fines de año Anthony y Smith rompieron su relación, aunque su Unión Civil continúa, y han aprendido que por vivir fuera del estado de Vermont pueden hacer muy poco para terminar con ella. Esta ley entro en vigor en julio del 2000, y dice que sólo un residente de Vermont –es decir, alguien que ha vivido al menos un año en el estado— puede disolverla. Ahora Anthony, de 34 años de edad, y Smith, de 26, buscaron el divorcio en Beaumont, Texas, donde viven, y un juez de una Corte de Distrito se los otorgó el 3 de marzo pasado.

Sin embargo, el Fiscal General de Texas, Greg Abbott, solicitó al juez que se retractara pues “Un divorcio no puede concederse cuando el matrimonio jamás existió”. El juez estuvo de acuerdo en volver a escuchar el caso, pero Smith dice que no puede sostener una batalla contra el fiscal general y retiró su solicitud de divorcio. De hecho, Anthony, dueño de un negocio de fotografía y Smith, quien trabaja en una compañía importante –pero se negó a dar su nombre-, se encuentran en un limbo legal, por lo que su situación es “muy estresante, pues ya tengo mi propia vida,” declaró Smith.

En su versión de los hecho, él ayudo financieramente al negocio de Anthony por medio de préstamos personales, y esperaba que un divorcio lo liberaría de obligaciones futuras. “Legalmente es un asunto abierto. Un día uno de ellos va a ganar la lotería y con las leyes de Texas, el otro va a decir, “dame la mitad”,” declaró Ronnie Cohee, abogada en el caso, “Es muy injusto llevarlos a un lugar del que no pueden salir”,” declaró Ronnie.

De las 5,400 Uniones Civiles que se han realizado en Vermont, 85 % de las parejas vienen de otros estados (muchos estados han aprobado las leyes de “defensa del matrimonio” para definir éste como una unión entre un hombre y una mujer). Hasta el momento, sólo 15 Uniones Civiles han sido disueltas. Un grupo desconocido de parejas de fuera del estado se encuentran en el mismo predicamento que la pareja de Texas, quienes buscan terminar su relación, pero no pueden.

El año pasado, un caso en Connecticut fue rechazado luego de que Glen Rosengarten, uno de los fundadores de Food Emporium, muriera de linfoma a la edad de 54 años. Justo antes del Año Nuevo 2000, Rosengarten y Peter Downes signaron una Unión Civil en Vermont, pero cuando la relación terminó el año pasado, Rosengarten quería que ésta terminara. Acorde con su abogado, Gary I. Cohen, Rosengarten sabía que moriría y deseaba proteger la herencia de sus tres hijas contra posibles reclamos de Downes. “Quería resolver esto antes de morir” indió Cohen, en Greenwich, Conn..

Cohen, casado con la ex-esposa de Rosengarten, es padrastro de las tres hijas de Rosengarten por lo que estaba inseguro de tomar el caso, pero “lo hice tanto por las niñas como por Glen”, declaró.

Puesto que ni Rosengarten ni Downes, quienes vivían en Manhattan, podían cubrir el requisito de residencia en Vermont, Cohen llevó el asunto a la corte en Connecticut, arguyendo que las cortes de ese estado tienen el poder de resolver asuntos de lo familiar, y declararían terminada la Unión Civil.

La Corte Superior rechazó el caso al señalar que Connecticut no reconoce ninguna Unión Civil por lo que no había nada que disolver. Rosengarten apeló y la Corte de Apelaciones del Estado sostuvo el fallo de la corte menor. “La Legislatura de Vermont no puede regir a las personas de Connecticut,” fue la declaración de la corte.

Al morir Rosengarten, el caso fue anulado. Kenneth Bartschi, un abogado de Hartford que trabajó en la apelación de Rosengarten, dijo “No puedo creer que sean la única pareja en Connecticut con una Unión Civil que no haya funcionado. El asunto volverá en el futuro.”

Cuando Vermont creó los legisladores crearon la ley de Uniones Civiles, tuvieron como base la legislación estatal, y uno de los elementos para tramitar el divorcio es un año de residencia. Esta medida se tomó porque en ese momento histórico, cuando se legalizó el divorcio heterosexual, el estado ofrecía divorcios mientras los otros estados vecinos aún no legislaban al respecto. El objetivo de la residencia en Vermont fue intentar impedir que el estado se convirtiera en un lugar para realizar divorcios.

“Es parte de la cultura del divorcio decir que ‘pensaste mucho para casarte, ahora queremos asegurarnos de que has pensado lo suficiente antes de concederte el divorcio’,” afirma William Dalton, subsecretario de estado en Vermont. “Sería agradable si pudieras voltear y decir: Estoy divorciado, estoy divorciado, estoy divorciado, pero así no funcionan las cosas.”

Hoy  el divorcio es mucho más fácil de obtener y la solicitud de residencia ha dejado de ser importante para las separaciones heterosexuales, pero como ningún estado o corte ha extendido los beneficios y obligaciones de la Ley de Uniones Civiles de Vermont, las parejas homosexuales –y sus ex-parejas- con relaciones registradas en Vermont se encuentran en un limbo legal al momento de terminar. Algunos observadores aseguran que las complicaciones legales son mayores respecto a asuntos de propiedades comunes, custodia de menores y beneficios de salud.

“Es todo un drama,” dice Frederick Hertz, abogado en Oakland, California, quien es un experto en derecho de parejas no casadas [unmarried couples]. “El estatuto dice que si rompen la relación, toda la disolución de propiedades se realizará de acuerdo con el derecho de lo familiar de Vermont.”

El mismo dijo que recientemente conoció a una pareja que había obtenido una Unión Civil que incluye la propiedad de la casa donde habitan, “yo les dije ‘Espero que nunca terminen, porque si lo hacen, todo será un infierno’”, dijo Hertz.

Por su parte, Evan Wolfson, Director Ejecutivo del grupo Freedom to Marry [Libertad para Casarse], con sede en Nueva York y que promueve la legalización del matrimonio para parejas del mismo género, asegura que cree que sólo una pareja ha podido disolver con éxito su Unión Civil fuera de Vermont. En diciembre pasado, en el Condado de Marion, Virginia Occidental, un juez de la Corte de los Familiar otorgó una disolución a dos mujeres que tenían una Unión Civil. Las mujeres, escribió el Juez David P. Born, son “ciudadanas del Estado de Virginia Occidental [West Virginia] y están ante la necesidad de obtener un remedio judicial para disolver su relación legal creada por leyes de otro estado.” Citando las “diferencias irreconciliables” entre las partes, el Juez Born dio por concluida la relación.

Esto da un respiro parco a Wolfson. “Es importante reconocer que el problema no es sólo la ley de uniones civiles, sino la discriminación contra las personas gay en su libertad para casarse”, dijo, al tiempo que indicó que en casi todos los estados, “hay personas que están contra las relaciones gay, ya nos impiden formalizar nuestras relaciones, y también nos impedirán terminar nuestras relaciones.” Quienes se oponen al matrimonio gay también se oponen al divorcio gay. “Nuestra posición es que las Uniones Civiles de Vermont no deben ser reconocidas por otros estados ni en términos de conceder beneficios ni en términos de disolver la relación,” aseveró Peter Sprigg, Director de Estudios de Cultura del Family Research Council [Consejo de Investigación de la Familia], con sede en Washington. “Sólo a las relaciones de género diferente se les debe garantizar los beneficios del matrimonio.”

En tanto, algunos expertos legales advierten que las parejas fuera de Vermont deben pensar dos veces antes de viajar a este estado para realizar una Unión Civil. “A menos que seas residente de Vermont, o planees convertirte en residente de Vermont, es poco inteligente registrar una unión civil”, dijo Mr. Hertz, al tiempo que agregó: “Estás entrando a un terreno incierto y puede significar problemas enormes para tí y para los tuyos.”

Pero el amor enceguece, y Barbara Bluto, una juez de paz que realiza Uniones Civiles en Bennington, Vermont, asegura: “No piensas en que esas cosas podrían pasar con el tiempo—no mientras estás enamorado.”

Gay Unions Were Only Half the Battle”, By Fred A. Bernstein, New York Times, April 6, 

 

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Copyright © 
2003
Document created 08.04.2003, 12:17:02 CET
Published 08.04.2003

 
 
 

The New York Times

Las Uniones Gay Sólo Fueron La Mitad De La Batalla

“Gay Unions Were Only Half the Battle”, By Fred A. Bernstein, New York Times, April 6

 

 
 

Las Uniones Gay Sólo Fueron La Mitad De La Batalla, “Gay Unions Were Only Half the Battle”, By Fred A. Bernstein, New York Times, April 6: En Febrero del 2002, John Anthony y Russell Smith viajaron de Texas a Vermont para hacer oficial su relación. En una ceremonia en Waterbury, los dos hombres entraron en una Unión Civil [civil union], la figura legal que es lo más cercano al matrimonio de parejas homosexuales en el país.

Pero a fines de año Anthony y Smith rompieron su relación, aunque su Unión Civil continúa, y han aprendido que por vivir fuera del estado de Vermont pueden hacer muy poco para terminar con ella. Esta ley entro en vigor en julio del 2000, y dice que sólo un residente de Vermont –es decir, alguien que ha vivido al menos un año en el estado— puede disolverla. Ahora Anthony, de 34 años de edad, y Smith, de 26, buscaron el divorcio en Beaumont, Texas, donde viven, y un juez de una Corte de Distrito se los otorgó el 3 de marzo pasado.

Sin embargo, el Fiscal General de Texas, Greg Abbott, solicitó al juez que se retractara pues “Un divorcio no puede concederse cuando el matrimonio jamás existió”. El juez estuvo de acuerdo en volver a escuchar el caso, pero Smith dice que no puede sostener una batalla contra el fiscal general y retiró su solicitud de divorcio. De hecho, Anthony, dueño de un negocio de fotografía y Smith, quien trabaja en una compañía importante –pero se negó a dar su nombre-, se encuentran en un limbo legal, por lo que su situación es “muy estresante, pues ya tengo mi propia vida,” declaró Smith.

En su versión de los hecho, él ayudo financieramente al negocio de Anthony por medio de préstamos personales, y esperaba que un divorcio lo liberaría de obligaciones futuras. “Legalmente es un asunto abierto. Un día uno de ellos va a ganar la lotería y con las leyes de Texas, el otro va a decir, “dame la mitad”,” declaró Ronnie Cohee, abogada en el caso, “Es muy injusto llevarlos a un lugar del que no pueden salir”,” declaró Ronnie.

De las 5,400 Uniones Civiles que se han realizado en Vermont, 85 % de las parejas vienen de otros estados (muchos estados han aprobado las leyes de “defensa del matrimonio” para definir éste como una unión entre un hombre y una mujer). Hasta el momento, sólo 15 Uniones Civiles han sido disueltas. Un grupo desconocido de parejas de fuera del estado se encuentran en el mismo predicamento que la pareja de Texas, quienes buscan terminar su relación, pero no pueden.

El año pasado, un caso en Connecticut fue rechazado luego de que Glen Rosengarten, uno de los fundadores de Food Emporium, muriera de linfoma a la edad de 54 años. Justo antes del Año Nuevo 2000, Rosengarten y Peter Downes signaron una Unión Civil en Vermont, pero cuando la relación terminó el año pasado, Rosengarten quería que ésta terminara. Acorde con su abogado, Gary I. Cohen, Rosengarten sabía que moriría y deseaba proteger la herencia de sus tres hijas contra posibles reclamos de Downes. “Quería resolver esto antes de morir” indió Cohen, en Greenwich, Conn..

Cohen, casado con la ex-esposa de Rosengarten, es padrastro de las tres hijas de Rosengarten por lo que estaba inseguro de tomar el caso, pero “lo hice tanto por las niñas como por Glen”, declaró.

Puesto que ni Rosengarten ni Downes, quienes vivían en Manhattan, podían cubrir el requisito de residencia en Vermont, Cohen llevó el asunto a la corte en Connecticut, arguyendo que las cortes de ese estado tienen el poder de resolver asuntos de lo familiar, y declararían terminada la Unión Civil.

La Corte Superior rechazó el caso al señalar que Connecticut no reconoce ninguna Unión Civil por lo que no había nada que disolver. Rosengarten apeló y la Corte de Apelaciones del Estado sostuvo el fallo de la corte menor. “La Legislatura de Vermont no puede regir a las personas de Connecticut,” fue la declaración de la corte.

Al morir Rosengarten, el caso fue anulado. Kenneth Bartschi, un abogado de Hartford que trabajó en la apelación de Rosengarten, dijo “No puedo creer que sean la única pareja en Connecticut con una Unión Civil que no haya funcionado. El asunto volverá en el futuro.”

Cuando Vermont creó los legisladores crearon la ley de Uniones Civiles, tuvieron como base la legislación estatal, y uno de los elementos para tramitar el divorcio es un año de residencia. Esta medida se tomó porque en ese momento histórico, cuando se legalizó el divorcio heterosexual, el estado ofrecía divorcios mientras los otros estados vecinos aún no legislaban al respecto. El objetivo de la residencia en Vermont fue intentar impedir que el estado se convirtiera en un lugar para realizar divorcios.

“Es parte de la cultura del divorcio decir que ‘pensaste mucho para casarte, ahora queremos asegurarnos de que has pensado lo suficiente antes de concederte el divorcio’,” afirma William Dalton, subsecretario de estado en Vermont. “Sería agradable si pudieras voltear y decir: Estoy divorciado, estoy divorciado, estoy divorciado, pero así no funcionan las cosas.”

Hoy  el divorcio es mucho más fácil de obtener y la solicitud de residencia ha dejado de ser importante para las separaciones heterosexuales, pero como ningún estado o corte ha extendido los beneficios y obligaciones de la Ley de Uniones Civiles de Vermont, las parejas homosexuales –y sus ex-parejas- con relaciones registradas en Vermont se encuentran en un limbo legal al momento de terminar. Algunos observadores aseguran que las complicaciones legales son mayores respecto a asuntos de propiedades comunes, custodia de menores y beneficios de salud.

“Es todo un drama,” dice Frederick Hertz, abogado en Oakland, California, quien es un experto en derecho de parejas no casadas [unmarried couples]. “El estatuto dice que si rompen la relación, toda la disolución de propiedades se realizará de acuerdo con el derecho de lo familiar de Vermont.”

El mismo dijo que recientemente conoció a una pareja que había obtenido una Unión Civil que incluye la propiedad de la casa donde habitan, “yo les dije ‘Espero que nunca terminen, porque si lo hacen, todo será un infierno’”, dijo Hertz.

Por su parte, Evan Wolfson, Director Ejecutivo del grupo Freedom to Marry [Libertad para Casarse], con sede en Nueva York y que promueve la legalización del matrimonio para parejas del mismo género, asegura que cree que sólo una pareja ha podido disolver con éxito su Unión Civil fuera de Vermont. En diciembre pasado, en el Condado de Marion, Virginia Occidental, un juez de la Corte de los Familiar otorgó una disolución a dos mujeres que tenían una Unión Civil. Las mujeres, escribió el Juez David P. Born, son “ciudadanas del Estado de Virginia Occidental [West Virginia] y están ante la necesidad de obtener un remedio judicial para disolver su relación legal creada por leyes de otro estado.” Citando las “diferencias irreconciliables” entre las partes, el Juez Born dio por concluida la relación.

Esto da un respiro parco a Wolfson. “Es importante reconocer que el problema no es sólo la ley de uniones civiles, sino la discriminación contra las personas gay en su libertad para casarse”, dijo, al tiempo que indicó que en casi todos los estados, “hay personas que están contra las relaciones gay, ya nos impiden formalizar nuestras relaciones, y también nos impedirán terminar nuestras relaciones.” Quienes se oponen al matrimonio gay también se oponen al divorcio gay. “Nuestra posición es que las Uniones Civiles de Vermont no deben ser reconocidas por otros estados ni en términos de conceder beneficios ni en términos de disolver la relación,” aseveró Peter Sprigg, Director de Estudios de Cultura del Family Research Council [Consejo de Investigación de la Familia], con sede en Washington. “Sólo a las relaciones de género diferente se les debe garantizar los beneficios del matrimonio.”

En tanto, algunos expertos legales advierten que las parejas fuera de Vermont deben pensar dos veces antes de viajar a este estado para realizar una Unión Civil. “A menos que seas residente de Vermont, o planees convertirte en residente de Vermont, es poco inteligente registrar una unión civil”, dijo Mr. Hertz, al tiempo que agregó: “Estás entrando a un terreno incierto y puede significar problemas enormes para tí y para los tuyos.”

Pero el amor enceguece, y Barbara Bluto, una juez de paz que realiza Uniones Civiles en Bennington, Vermont, asegura: “No piensas en que esas cosas podrían pasar con el tiempo—no mientras estás enamorado.”

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