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ARTICULO DE LA SEMANA El gay es el nuevo negro “Gay is the new black”, por Gary Younge, The Guardian [Reino Unido], June 16.
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El asunto de los derechos gay se ha convertido en una bomba de tiempo para Bush. Y
ahora está a punto de explotar. Como
un activista gay diría: “La diferencia entre ser negro y ser gay, es
que no tienes que bajar a desayunar una mañana y darle la noticia a tus
papás: “mamá, papá, soy negro.” En la política estadounidense
contemporánea, también significa que si eres negro, eres menos sujetoa
un abuso abierto por parte de los republicanos. Y si abusan de tí,
entonces lo menos que puedes esperar es que sean castigados por ello. Lo
mismo no puede decirse de las lesbianas y los gays. Seis meses después
de que el senador Trent Lott fuera obligado a renunciar tras sugerir que
Estados Unidos habría sido un mejor lugar si un segregacionista hubiese
ganado la presidencia en los 40s, sus colegas parecen libres de mostrar
su homofobia a voluntad y con la más completa libertad. La
más reciente fue la decisión del Departamento de Justicia – donde el
Fiscal General es John Ashcroft y quien tiene una sesión de oración
cada mañana– cuando prohibió que sus empleados llevaran a cabo un
evento lesbiano y gay del orgullo (pues este es el mes del orgullo gay).
Tal fue el furor que esto provocó que al final de la semana, la decisión
fue revertida – el evento puede realizarse pero sin el apoyo económico
del gobierno. Más impactante fueron las declaraciones del Senador Rick
Santorum, de Pennsylvania –y número tres en la cámara alta de la
nación– quien en abril comparó la homosexualidad con la poligamia,
el incesto, el adulterio y la bestialidad. Después
de algunas cavilaciones, se calmaron los ánimos del público. Lott fue
dejado en paz. Y después de una prevaricación similar, Santorum fue
defendido: “tomó una posición muy valiente y moral, basada en los
principios y en su propia perspectiva del mundo,” declaró Tom DeLay,
líder de la mayoría en la Cámara de Representantes. Por su parte,
Rich Galen, estratega republicano, resumió la contradicción como
sigue: “En los Estados Unidos de America en el año 2003, no puedes
decir nada malo sobre los Afro-estadounidenses, pero puedes aún decir
cosas malas sobre los gays. Ahí es precisamente donde estamos.” Eso
no es del todo cierto. El racismo en el discurso público estadounidense
es de hecho más sutil que la homofobia, pero no menos presente. Lo que
sea que los políticos aborden, el sistema de beneficencia, el crimen,
la privación en los barrios bajos de las ciudades, el embarazo de
adolescentes, o arfirmative action –lo que ocurre con frecuencia–
ellos están hablando sobre raza y en rara ocasión se aborda el tema en
términos que apoyan a las minorías. Mientras
que el racismo ha sido empleado para galvanizar a la base blanca de
Republicanos en las elecciones pasadas –la parte más notable por el
presidente George Bush padre en 1998 y por Newt Gingrich en 1994– la
homofobia aún puede convertirse en un grito de llamada en las próximas.
Cuando se trata de encontrar un significador para los excesos de la
indulgencia liberal demócrata y para la adherencia sin sentido
republicana a los valores de la clase media estadounidense, gay es el
nuevo negro. “El candidato Bush dijo en el segundo debate
(presidencial) que sentía que el matrimonio era un arreglo conveniente,
limitado a un hombre y una mujer. Tal no fue un asunto de importancia en
el año 2000. Conviene apuntarlo. Será un asunto grande para el año
2004,” pronosticó Kenneth Connor, presidente del derechista Family
Research Council [Consejo de Investigación de la Familia]. No
se trata del deseo del presidente Bush. El desearía que todo el asunto simplemente desapareciera. Desde
que entró en funciones, ha nombrado a un hombre abiertamente gay como
embajador y zar contra el SIDA. Pero todos sus nombramientos judiciales,
hasta el momento, han sido hostiles para los derechos gay, y su negativa
a reprender a Santorum indica que el también está dispuesto a tolerar
la intolerancia dentro de sus propias filas. Para
Bush, no se trata de un asunto de principios morales sino a uno de cálculos
políticos. Ha tenido demasiado impacto al restringir los derechos del
aborto para mantener a sus fieles felices y para proveer una señal de
distanciamiento con los Demócratas y los grupos de mujeres. No necesita
más enemigos. Como el trovador del conservadurismo compasivo, no desea
ser visto como quien aisló a un grupo relativamente pequeño de
personas para el oprobio especial –a menos, por supuesto, que se trate
de inmigrantes árabes, en cuyo caso se puede ocultar tras el pretexto
de la Seguridad Nacional. La
orden para permitir la realización del evento del orgullo gay del
departamento de justicia es visto como una orden directa de la Casa
Blanca. Más aún, las ramificaciones de tener como chivo expiatorio a
las lesbianas y gays irían mucho más allá de los actuales electores
gay y lesbianas –acorde con el grupo activista gay Human Rights
Campaign (HRC) comprende apenas el 5% del electorado. Un Partido
Republicano que se comporta con maldad respecto a unos pocos es
percibido como potencialmente dañino para la mayoría. El asunto de la
orientación sexual podría no ser tan explosivo como la raza, pero una
campaña homófoba atraería a pocos votantes nuevos y provocaría la
aversión de muchos – particularmente de los moderados, las mujeres y
los jóvenes. El asunto del matrimonio gay es increíblemente
divisional. Encuestas de opinión aseguran que mientras la mayoría de
estadounidenses se oponen al matrimonio gay (51%), más de un tercio
–una gran proporción de los cuales son mujeres– lo apoyan. La
respuesta al asunto del beso televisado entre Marc Shaiman y Scott
Wittman, dos ganadores gay de premios Tony, también sugiere que la
cultura política está siendo lenta en comparación con la cultura
popular. “Yo amo a este hombre,” dijo Shaiman “No se nos permite
casarnos en este mundo... Pero quisiera declararle, en frente de esta
gente, que te amo y que quisiera vivir contigo por el resto de mi
vida” [”I love this man,” said Shaiman. “We’re
not allowed to get married in this world... But I’d like to declare,
in front of all these people, I love you and I’d like to live with you
the rest of my life.”] La
audiencia los ovacionó y de los 8 millones de teleespectadores apenas
10 llamadas telefónicas y 68 e-mails contenían respuestas negativas. A
pesar de esto, algunos de los simpatizantes más fervientes y activos
del presidente Bush aún se mantienen al margen y se niegan a tocar el
asunto. Los Conservadores Cristianos, que solían ejercer presión desde
afuera, ahora constituyen una base influyente al interior del partido.
Hoy ejercen una influencia ya sea “fuerte” o “moderada” en 44
comités estatales Republicanos, comparados con 31 en 1994, acorde con
un estudio en la revista de Washington “Campaigns and Elections”.
Asimismo, el hombre que solía liderar al grupo Christian Coalition
[Coalición Crisitiana], Ralph Reed, ahora es líder del Partido
Republicano en Georgia. Al
momento, la derecha conservadora se ha visto crecientemente irritada con
lo que perciben como la actitud ambivalente de Bush respecto a los
derechos gay. Luego de que Marc Racicot, el presidente nacional
republicano, se reunió con HRC, a Connor se le preguntó si Marc estaría
a cargo de la campaña de Bush, a lo que el presidente del Family
Research Council respondió que Racicot esta “lejos de las posiciones
de los votantes más leales y comprometidos con Bush.” Otro
asunto es si la derecha evangélica podrá cumplir sus amenazas. Como
fundamentalistas, el compromiso no les llega de manera fácil a los
conservadores cristianos –particularmente en asuntos sociales. Pero
mientras Bush disfruta de más del 90% de aprobación entre los
republicanos, el presidente podría sentirse confiado, toda vez que sabe
que ellos no votarán a favor del Partido Demócrata, aunque teme que
pueden permanecer en casa. E
incluso si Bush pudiera persuadir a su propio lado para eliminar el
asunto, las cortes lo podrían resucitar. Un fallo de la Suprema Corte
sobre una ley tejana que criminaliza las prácticas sexuales entre
parejas del mismo género, mismas que son legales cuando se realizan
entre parejas heterosexuales, se espera que acabe pronto. En tanto, la
Suprema Corte de Massachusetts deberá llegar a una sentencia sobre la
legalidad de los matrimonios del mismo género, para mediados de julio. Lo
más que los conservadores pueden esperar en ambas decisiones es la
confirmación del estatus quo. Sin embargo, lo más probable es que uno
o ambos casos extiendan los derechos a hombres y mujeres homosexuales,
enviando a la derecha cristiana a una colisión y exigencia respecto a
que Bush tome una posición firme. Bajo presión de su propio lado, el
presidente estadounidense se verá forzado a mostrarnos dónde termina
el conservadurismo y donde empieza, verdaderamente, la compasión. “Gay
is the new black”, por Gary Younge, The Guardian, June 16: http://www.guardian.co.uk/usa/story/0,12271,978154,00.html
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