- ELLOS NOS QUIEREN

Reflexión sobre el apoyo buga a las personas GLBT. (Advocate.com) 

por Lou Bayard. Advocate.com exclusive, Jan. 29, 2003

“They like us, they really like us. We don’t expect gay youth to beg for approval from the cool straight kids in high school. So why do we as adults still feel so grateful to our straight celebrity allies?” 

[Nos quieren, de verdad nos quieren; No esperamos que la juventud gay ruegue incondicionalmente po rel apoyo de los muchachos célebres de la prepa. Así que ¿por qué como adultos nos sentimos tan agradecidos para con las celebridades buga que se alían a nuestra causa?], 

Fui sacado del clóset en 10° grado por un tal Frank Gorham, un muchacho alto que parecía ganster y que se sentaba todos los días en la parte de atrás en la clase de periodismo con su amigo Doug Miller, mascullando sobre los estudiantes que contaminaban su aire.

Uno de los principales contaminantes, parece ser, era yo. Desde el primer momento, Frank sintió desdén por mí, y la razón quedó clara mucho tiempo después durante una conversación, cuando un amigo mutuo dijo mi nombre durante la conversación.

“Oh, ese puto [fag],”dijo Frank Gorham.

Si hubiese escuchado eso lo habría negado, pero no me encontraba presente. De hecho, me enteré de esta conversación hasta 23 años después. En Diciembre pasado, para ser exactos, cuando este amigo en común me lo contó. Me sentí, primero, el retortijón propio que producen la palabra: Puto. De inmediato y tan fresco como si hubiera sido ayer, recordé mi vulnerabilidad en 10° grado, el terror callado de que mi secreto (la naturaleza del cual apenas percibía) callera en las manos equivocadas.

Luego, encerrado tras esto, y de la misma intensidad: Gratitud. Pues era claro ahora que mi amigo, desde muy temprana edad, había considerado la acusación contra mí y había decidido que, puto o no, aún sería su amigo. Y en la intensidad de emoción retroactiva que me invadió quise abrazarlo. Quise decir: “Gracias por no claudicar ante el mundo de Frank Gorhams.”

Me llevó un poco más –muchos días, en realidad– para llegar a la pregunta que ha venido de cuando en cuando desde que me salí del clóset. La pregunta de cuándo dejaré de sentirme de esta manera. Ho, pero entonces por qué confinar la cuestión a mí: ¿Cuándo nos detendremos en sentir de esta manera sobre nuestros aliados en la comunidad buga [straight community]?

De forma extraña, esta pregunta fue resumida para mí en the Advocate: el número llamado “Coolest Straight People of 2002” [Las personas buga más buena onda del 2002]. Lo leí todo. Los tributos a George Clooney y a Steven Soderbergh, así como al ex Senador Alan Simpson, Diane Sawyer, Joycelyn Elders, David Satcher. Escuché a Justin Timberlake que para él no existe lugar en su mundo para “la gente negativa que odia”.

Y entonces, de forma gradual, comenzó a fluir. No exactamente sentimientos, que eran concomitantes, sino las reacciones que parecían exigirse de mí. Todos esos “Oye, gracias. Es maravilloso, guau, si otros fueran como tú”. Después de un poco de tiempo no pudieron venir estas frases. No pienses que soy desagradecido. He llegado a apreciar a todas las deidades benévolas buga que aparecen en las portadas de las revistas gay, y me encanta verlas encasilladas en manifiestos cuasiprogresistas (“¿cuándo conociste a tu primera persona gay?” “Yo tenía 16 e ibamos al grupo de observación de aves juntos” “¿Estas conciente de que las lesbianas te consideran sexy?” “¡Oh, no, no tenía idea!”). De todos modos no puedo experimentar esa gratitud como un punto natural, y a veces desearía poder hacerlo con más facilidad. Pero para mí se vuelve algo drenante, toda esta danza de la gratitud, como si Sally Field estuviese marcandonos el paso: “¡Si le gustamos, Sí le gustamos! ¡Ni siquiera nos quieres matar!”

Don, mi pareja, cristalizó el problema cuando dijo: “Nadie espera que Ebony y Jet realicen una carrera anual sobre, digamos, “Gente Blanca por la que estamos agradecidos [White People We’re Crazy About].” Y está en lo cierto. El movimiento civil acabó hace mucho con la noción de que la tolerancia debería sugerirse a cualquier otra cosa, al menos para la mayoría de los seres humanos. Se trata de un derecho humano inalienable, una ocasión para la guerra, no para enviar notras de agradecimiento. Algo que debe aceptarse si se nos ofrece, pero no es un regalo que demande una gran retahíla de besos a cambio.

Por supuesto que Don también me recordó que los jóvenes gay a veces necesitan modelos de vida positivos a seguir, tanto bugas como gays. Necesitan saber que la gente buga los aceptará, y si sus propias familias no lo hacen, entonces Diane Sawyer es al menos un comienzo. Yo entiendo esto, y lo reconozco que en este sentido he sido mucho más afortunado que muchos, pues tengo una familia que me quiere y muchos amigos bugas, y mi vida es mucho mejor con ellos alrededor. Cuando Doy y yo visitamos a sus padres para la Navidad, me sentí muy emocionado por el amor que le prodigaron a nuestro hijo de dos años de edad, a quien se trata con toda la reverencia de Belén [Bethlehem] que merece un primer nieto.

En esos momentos, estoy serena y profundamente conciente de mis bendiciones. E incluso, si, agradecido con ellos. Deseo estar agradecido en el mismo sentido que la gente buga cuando ve: no como una aprobación sino como algo natural en el curso de la vida.

Pienso en todos nosotros, sin importar cuánto hayamos evolucionado, cargando una serie de palabras viejas: puto, marota [fag, dyke], y por consiguiente me siento agradecido hacia la gente buga que ha rechazado estas palabras y nos acepta.

Nos sentimos privilegiados de tener amigos que hayan deseado continuar siendo amigos, así como de tener una familia que ha permanecido a nuestro lado. Intento imaginar una época en que consideremos estas cosas no como un privilegio sino como nuestro propio derecho, cuando las palabras viejas pierdan su poder sobre nosotros no porque las personas bugas hayan cesado de utilizarlas, sino porque nosotros hemos dejado de preocuparnos por ellas.

“Muchas gracias, Justin, pero en realidad no me importa un carajo si te agrado o no.”... Oh, eso se sintió bien. 

“Straight approval ... They like us, they really like us. We don’t expect gay youth to beg for approval from the cool straight kids in high school. So why do we as adults still feel so grateful to our straight celebrity allies?”, By Lou Bayard, Advocate.com, Jan. 29. 

 

[ document info ]
Copyright © 2003
Document made 18.02.2003, 22:51:11 CET
Published 18.02.2003