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Jacques
Chirac presenta al mundo la Fundación Chirac [Foundation Chirac] para
el desarrollo durable
PARIS, 9 de junio de 2008 (Texto © Agustin
Villalpando / Enkidu Magazine ): En medio de la crisis de alimentos,
inundaciones, terremotos y los atentados terroristas en Argel, este
lunes, el ex Presidente francés, Jacques Chirac, en su primera aparición
pública luego de dejar el cargo, presenta al mundo la Fundación Chirac
[Foundation Chirac] para el desarrollo durable, que tiene por objetivo
promover la paz del mundo así como participar en asuntos como entrega
de medicamentos, atención humanitaria y proteger la biodiversidad,
promover el diálogo entre las culturas y respetar el medio ambiente por
medio de acciones que permitan el acceso a medicamentos, agua, el
combate a la desertificación y la salvaguarda de los idiomas amenazados.
Entre los invitados al acto se encontraron Nikolas
Zarkozi, actual mandatario galo, así como Koffi Annan, ex Secretario
General de Naciones Unidas, Enrique Iglesias, así como varios premios
Nobel, incluyendo Rigoberta Menchú Tum y Lee Kuan Yew.
En su discurso de inauguración, en el musée du quai
Branly, a las 11:30 Hrs. (hora local-media hora después de lo anunciado),
Jean Chirac: La responsabilidad política de un hombre de Estado no
termina con su mandato público. El compromiso político se refiere al
compromiso del hombre y de lo que cree y si este hombre es francés,
esto es herencia de una cultura vieja, del humanismo del renacimiento
europeo, enriquecido por el iluminismo y de la Revolución Ilustrada,
fecundada por las conquistas sociales del siglo XX.
La aspiración, los ideales, pertenecen del mismo modo
a numerosos pueblos del mundo. Es ahora que hacemos un llamado a una
Civilización Universal. Existe en Francia la aspiración fraternal de
servir al mundo. Amo mi país y amo la idea de que los hombres, a pesar
de sus diferencias, pueden ser solidarios, que la libertad, el progreso,
la justicia social, la dignidad de cada uno puede ser reconocida.
También es el sentido de mi y nuestro compromiso público,
compartido de igual forma, por todas las personalidades que me hacen el
honor de acompañarme en esta empresa nueva de la Fundación. Todos
ustedes son militantes de la paz, del diálogo, del desarrollo.
A todos nos corresponde un rol importante en nuestros
países o al frente de organizaciones internacional. Juntos representan
la diversidad de experiencias y de culturas necesarias para el
equilibrio del mundo. Les agradezco su presencia a nuestro lado.
Es una promesa: construir una cultura de respeto mutuo,
que forme vínculos entre los hombres, por una sociedad internacional más
armoniosa y más vital para la humanidad. La crisis alimentaria y
financiera actual nos recuerdan que el mundo se enfrenta a amenazas sin
precedente.
Todos los hombres de buena voluntad deben movilizarse
para que prevalezca la paz sobre la guerra, la solidaridad por encima de
la indiferencia, el compartir sobre el egoísmo, la responsabilidad ante
la resignación a la fatalidad. La gran pregunta, hoy, es lo que vamos a
legar a las generaciones futuras. Se trata del devenir de los niños lo
nos mueve a hacer todo de nuestra parte en este combate. Debemos
movilizarnos plenamente.
La mundialización ha favorecido la multiplicación de
los intercambios y del progreso sin precedente en la historia, al mismo
tiempo, la humanidad no puede continuar su marcha sin resolver las
crisis en el mundo. Desde fines de los 1980’s un triple peligro se
impone ante nuestras conciencias: el peligro de la uniformización
cultural; el peligro de la destrucción de nuestro medio ambiente; y el
peligro del escándalo de la pobreza. Estas son las amenazas mayores
para la paz y para la sobrevivencia del planeta.
Antes estas amenazas existe el antídoto: es el
respeto y la defensa de la diversidad cultural, así como la concepción
y puesta en marcha de un modo de vida durable. Abordados de manera
separada tienen una interrelación íntima. Cada cultura se construye en
un dialogo intimo con la naturaleza que le rodea. Nuestro planeta es
diferente por todos lados, por lo que los hombres, en sus expresiones
estamos unidos por su condición, son por lo tanto siempre distintos.
El desarrollo tecnológico ha acelerado la
mundialización, permitiendo un progreso importante en cuestiones de
salud y en la lucha contra la pobreza. Al mismo tiempo, ante los
desequilibrios colectivos, el clima, por ejemplo, se impone la necesidad
de repensar la noción de progreso para reconciliar al hombre y su medio,
pasando por la cultura, la diversidad cultural como proyecto de la
humanidad. Nuestra civilización tecnológica puede lograr la
participación o ser excluyente, crea liberación y también peligros.
Debemos hacer frente a una crisis doble: de la
naturaleza, que se manifiesta por el empobrecimiento de recursos y por
la aceleración de las catástrofes naturales; así como una crisis de
la cultura, que se manifiesta por la crispación de la identidad, el
desarrollo de actitudes xenófobas y el aumento del terrorismo. Las dos
crisis contienen partes que pueden hacerles durables contra el humanismo
integral.
Debemos responder a la cuestión, ¿por qué una acción
colectiva? Mi convicción es que cada pueblo tiene un mensaje singular
que dar al mundo, enriqueciendo la humanidad, aportando belleza, creación
y verdad. La atención a la diversidad cultural es el precio dado a la
singularidad de toda la creación; es re-encontrar el gusto por las
cosas, contra la estandarización y un mundo racional y asceptico, lo
que sería llegar a un Universo inhumano, una civilización de masas…
Si no deseamos que esta predicción se cumpla, debemos
luchar por un mundo diverso, más real. Un mundo que guarde intacta su
capacidad de crear lo nuevo, lo inédito, lo diferente. Es el acto mismo
de comunicarnos por las diferencias en solidaridad y no por la
uniformización de contenido y de modo de expresión. La unidad de la
Humanidad es dinámica, vale decir que no se identifica con lo inmutable.
El combate por la diversidad cultural no es la preservación ansiosa o
nostálgica del pasado, es la preservación del movimiento porque las
culturas están en movimiento y se transforman sin cesar. Este
movimiento perpetuo es lo que les hace preciosas.
En esta perspectiva, ¿cómo acercar nuestro modelo
económico a lo ecológico y a nuestro patrimonio cultural?
Sabemos que antes de la conquista europea en la
Amazonia preparaban el terreno con el uso de microorganismos que
regeneraban naturalmente la tierra, al favorecer de este modo la
cobertura forestal, los mismos indios con el conocimiento perdido hoy,
ayudaron a la estabilización del clima en nuestro planeta, amenazada
hoy por las deforestación masiva.
Biodiversidad y diversidad cultural están ligadas.
Cada organismo es único, si algo le pasa a una de las especies implica
una amenaza al conjunto natural, que perecerá. Un medio rico en
especies, resistirá mejor los cambios. El medio será capaz de
sobrevivir, lo mismo en lo cultural. Una sociedad diversa, más móvil y
adaptable es mejor para promover un desarrollo durable. A través del diálogo
de las culturas el ser humano puede aumentar su capacidad para movilizar
todos los recursos para resolver estas crisis globales que amenazan su
sobrevivencia. El desafío del desarrollo durable se refiere a lo técnico,
preservar sus recursos naturales, exige, por ejemplo, edificar en formas
de transporte con energía más eficiente, invertir en el agua.
Esto no es suficiente, si deseamos garantizar las
condiciones de existencia de las generaciones futuras y permitir a la
humanidad seguir el curso de su historia, debemos reemplazar el hablar
de un país desarrollado, país en desarrollo o país emergente,
fundemos un nuevo modo de gobernanza mundial, que tome en cuenta la
satisfacción urgente de las necesidades de buena parte de la población
mundial. Un horizonte que de a cada hombre la posiblidad de ofrecer lo
mejor de sí, debemos proceder a una revolución de la forma de pensar y
de acción
Una revolución de nuestros modos de vida.
Debemos hacerlo hoy pues mañana será demasiado tarde
Esta sensación de urgencia me lleva a orientar las
primeras acciones de la Fundación al acceso a medicamentos, al agua, a
la lucha contra deforestación y la desertificación, así como a
promover el dialogo de culturas, y el asunto de las lenguas y las
culturas amenazadas. Son cuatro objetivos: la cultura, la seguridad de
la persona, la seguridad de la sociedad y, como consecuencia, la paz.
Cuatro sujetos que responden pues la primera víctima
de la insalubridad, de la deforestación y de la deforestación y la
desertificación siempre son las poblaciones más frágiles, las más
amenazadas en cuanto al respeto cultural, de su identidad y de lo que
pueden aportar al mundo.
El desarrollo debe ser verdaderamente durable, uno que
a todos nos lleve a la aventura humana de un desarrollo que no deje a
nadie en la pobreza, el acceso a medicamentos es a la vez un problema
moral y de seguridad. La pandemia amenaza la sobrevivencia de la
sociedad entera. El acceso a medicamentos de calidad debe estar
garantizad o para todos.
La Fundación permitirá el acceso a medicamentos
certificados, por medio de laboratorios de control calidad de
medicamentos actuales –a costo nuestro-, lo mismo para el acceso al
agua, un agua accesible en cantidad y calidad suficientes, que promueva
la salud, la agricultura y la nutrición.
La crisis alimentaria, en curso, es una demostración
trágica de lo dicho en cuanto a los países afectados por las sequías
y a las inundaciones. Por ello, la Fundación trabajará en Senegal y
Mali para reforzar y capacitar para lograr el acceso durable a agua
potable en el medio rural; agradezco en particular a la Banca Africana
de Desarrollo.
La deforestación y desertificación se explican por
la extensión desordenada de las áreas cultivadas mientras la población
mundial aumenta inexorablemente. Lo sabemos hoy y la Conferencia de Bali
sobre el clima lo subrayó recientemente, también son una de las causas
mayores del cambio climático y las consecuencias en términos de
seguridad nos afecta a todos. Por ello, la Fundación sostendrá
acciones contra la deforestación y la desertificación bajo la lógica
de gestión durable de recursos y de la creación de ganancia para la
población local.
No olvidemos que la pobreza cultural se acompaña, la
mayoría de las veces, de la degradación [déclassement] social, el
combate por la diversidad también es el combate por la dignidad y por
la paz. Cuando una cultura muere todo lo que puede aportar a lo
universal también, por ello, la Fundación aportara una atención
particular a las lenguas y las culturas en peligro de extinción.
De 6 mil idiomas que se hablan hoy en el mundo, 90 por
ciento están amenazadas con extinguirse en el próximo siglo. ¿Eso es
lo que queremos? ¿Un mundo empobrecido como consecuencia de lo que es
inmediatamente rentable? Me niego a esto y llamo a la ONU y la UNESCO,
que proclamaron 2008 Año Internacional del Idioma para reunirse a fin
de buscar soluciones a la desaparición de lenguas, pues estas son
patrimonio lingüístico de la humidad.
Con el desarrollo tecnológico existen las soluciones
y los programas y encuentros internacionales, que tendrán lugar acá
mismo este día, la Fundación tendrá un rol con proyectos que
favorecerán recursos para el cambio de ideas, de técnicas y de valores.
Valorizara las experiencias positivas y contribuirá a crear más
conocimiento y práctica ante los problemas globales, con el fin de
aportar elementos concretos de respuesta, en espera de que éstas
duplicables según la diversidad de situaciones en el mundo.
Si cada uno se
moviliza, a semejanza de nuestros amigos aquí reunidos, como Koffi
Annan, Jean Chretien, Enrique Iglesias o Federico Mayor, como estos
combatantes por las minorías como Rigoberta Menchu, de Andrés Pastrana,
de Andrea Ricadi, a la imagen del presidente Val, gran figura de la
democracia, entonces puede ser que todos juntos logremos el respeto a la
identidad de cada uno, la apertura al otro en sociedad mundial de
justicia y paz, entonces es posible. [11:54]
Si deseas más información puedes acudir a:
www.fondationchirac.eu
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