| Treinta
años de presencia sociocultural de un movimiento multicolor.
“Hay
seres humanos que se adivinan y
con
los que es fácil hermanarse.”
Elena
Poniatowska
Por
María de Jesús González Pérez
/Enkidu Magazine
Fotos:
Archivo/Enkidu Magazine
CIUDAD
DE MEXICO, 27/06/08 (Enkidu Magazine): En este año
se celebran treinta años de presencia y activismo del
movimiento por la diversidad sexual y sin duda su forma de acción
más representativa es la Marcha del Orgullo LGBTTT que, por un día en el
mes de junio se adueña de
los espacios públicos de una ciudad revestida de contrastes a la vez que
nos demuestra la capacidad inventiva que puede tener un movimiento social
a través de una práctica colectiva que ha refrendado a lo largo de tres
décadas la transformación de sus demandas y su lucha por legitimar su
existencia ante un modelo sociocultural inflexible respecto a la
sexualidad.
En
este sentido nos parece relevante abordar algunos de los rasgos que han
sido base fundamental para el ir y venir del movimiento, dejando claro que
quizás no abarcaremos más aspectos primero por el espacio y segundo,
porque más que nada nuestra intención es exponer el regocijo por esta
celebración y a la vez subrayar el significado sociocultural del trabajo
colectivo de un movimiento progresista y de avanzada por el respeto a la
diversidad.
Consideramos
que el contexto político, social y cultural del surgimiento de este
movimiento en la década de los setenta, se asocia al contenido de sus
demandas y a las preocupaciones de individuos que si bien ya no se centran
en una exigencia meramente económica, su interés se enfoca a los asuntos
propios de la reproducción social, que implica representación simbólicas
que se originan en la cotidianidad social por las cuales los sujetos se
reconocen e identifican y que llegan a organizarse en torno a tópicos
como la salud, el medio ambiente, el cuerpo, el género y la sexualidad,
entre otros.
Así,
el 26 de julio de 1978 marcha por primera vez un contingente pequeño de
homosexuales del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR) en
apoyo a la Revolución Cubana. El 2 de octubre, provistos de bases legales
para cada uno de sus planteamientos, grupos como el Frente de Liberación
Homosexual, Lesbos, Oikabeth, Lambda de Liberación Homosexual y Sex-Pol,
así como diversos activistas, lesbianas y gays que, ya se encontraban
trabajando en el movimiento, harían su aparición pública en la marcha
que conmemoraba el décimo aniversario del movimiento estudiantil popular
de 1968. Después, a principios de junio de 1979 el FHAR participa en una
manifestación masiva en apoyo a la Revolución Nicaragüense. Y a finales
del mismo mes, junto con los grupos ya mencionados, sale a las calles para
manifestarse por la liberación homosexual, su marcha coincide con las
conmemoraciones masivas de la rebelión del Stonewall
que se realizaban en los Estados Unidos y en otros países, esta marcha
exalta el orgullo homosexual lo que significó un avance para el
movimiento, porque lo hizo visible frente a la sociedad mexicana.

Los
cambios que ha experimentado el movimiento se observan en la organización
y formas de acción colectiva, en el desarrollo de sus demandas y hasta en
su propia denominación, aspectos que sin duda se vinculan a los rasgos de
los diferentes contextos político y social en lo que se ha desenvuelto
nuestra sociedad desde los años setenta hasta la actualidad; en ese
periodo en el que surgen movimientos con tintes libertarios en el que se
exige que las peticiones se resuelvan en un periodo inmediato, surge
justamente el Movimiento de Liberación Homosexual que indicaba lo propio:
hombres y mujeres que tienen una relación sexo-afectiva con personas de
su mismo sexo que defienden su identidad sexual y autonomía, frente a
instituciones que establecen un orden social y valorativo con respecto a
la sexualidad, por lo que la liberalización de las diferentes prácticas
sexuales se convierte en un principio colectivo.
Las
principales demandas del movimiento estuvieron dirigidas a desprejuiciar y
a politizar la homosexualidad: ¡No es delito, no es una enfermedad, no es
producto de la inmadurez emocional! Conceptos que la ley, la medicina y la
religión se habían encargado de difundir desde finales del siglo XVIII.
¡No hay libertad política si no hay libertad sexual! ¡Por un socialismo
sin sexismo! ¡Nadie es libre hasta que todos seamos libres!, éstas eran
algunas consignas que coreaba el contingente lésbico gay en las primeras
manifestaciones. Cabe mencionar que los partidos de izquierda de modo
contradictorio sí abrazaron esta nueva presencia política,
principalmente aquellos de tendencia troskista quienes apoyaron técnica y
militantemente a la lucha homosexual incorporando paulatinamente sus
demandas, sin embargo, el oportunismo y la prevaleciente diferencia de géneros
influyeron para que esta relación fuera inestable, como en la actualidad.
Posteriormente,
se autonombra Movimiento Lésbico-Gay en el que las identidades sexuales
se van recreando a través del activismo, la participación política,
social y cultural, cabe detenernos en esa parte especialmente, por la
función que ha cumplido la Semana Cultural Lésbica-Gay desde 1987 en la
que se reúnen múltiples manifestaciones culturales y un público heterogéneo
para disfrutar de un mosaico artístico que incentivan la identidad del
colectivo a veces cerrado otros compartido a partir de estas propuestas
que abordan la vida afectiva, la sexualidad, la confrontación en una
sociedad con rasgos homofóbicos, revisando los alcances y desaciertos del
mismo movimiento y de los trabajos entorno al VIH/Sida. Las Semanas han
estado dedicadas a personalidades de la cultura, el activismo y a víctimas
de la homofobia como a Francisco Galván Díaz, Carlos Pellicer, Nancy Cárdenas,
Sor Juana Inés de la Cruz, Pier Paolo Pasolini, Derek Jarman, Salvador
Novo, Chavela Vargas, Enrique Alonso Cachirulo, Reinaldo Arenas, Francisco
Gomezjara, Luis Cernuda, Xavier Villaurrutia y José María Covarrubias
entre otras figuras.

La
creatividad cultural que ofrece la Semana Cultural Lésbica-Gay a través
exposiciones de artes pláticas, pintura y fotografía, conciertos, teatro,
danza, performance, cine, lectura de obras teatrales o cuentos, videos,
conferencias, mesas redondas y talleres, tiende a reencontrar a los grupos,
a las personas, se reavivan los testimonios, la necesidades, las
inquietudes y el goce de vivir una sexualidad diferente, es un espacio
cultural en el que la asignación de identidad entre lo hetero y lo
homosexual se desdibuja para quien tiene apertura a una verdadera
convivencia sociocultural. Además pensamos que este trabajo colectivo-cultural
ha encaminado a la organización de otros eventos culturales y académicos
en museos, teatros y universidades tanto en el Distrito Federal con al
interior de la República.
Este
contexto descrito a grandes rasgos origina que el movimiento amplié
luchas específicas por los derechos de grupos de transexuales, transgéneros,
travestis y bisexuales redefiniendo al movimiento como LGBTTT o por la
diversidad sexual entendida como las innumerables vías que tienen los
seres humanos de vivir plenamente su sexualidad, siendo así que estas
diferentes formas de vida que se articulan en la intimidad, en lo privado,
hacen acto de presencia en la esfera pública para refrendar su existencia
y su participación en una sociedad plural. A pesar que se cohesionan por
un valor en común que es el cuestionar el sistema heteronormativo que se
basa en un binario sexo-genérico en el que se restringe el deseo, el
placer y la sexualidad en una relación sólo entre un hombre y una mujer,
también se busca la autonomía al interior de estas organizaciones debido
a la diferente concepción que cada individuo tiene de su cuerpo, género
y sexualidad, como desde el inicio lo plantearon las agrupaciones lésbicas.
Por
su parte, la transformación y especificidad de las demandas del
movimiento, reflejo de las necesidades de la vida cotidiana de gays,
lesbianas, bisexuales o transexuales, relacionada a los momentos de
estancamiento, de constantes protagonismos y divisiones al interior forman
parte de la naturaleza colectiva de un movimiento social que tiende a la
continuidad y a reelaborarse en determinados ciclos. Y un claro ejemplo de
ello, son por supuesto las marchas del orgullo LGBTTT en las que se han
formulado exigencias que van desde la visibilidad de la libre expresión
sexual (70´s), medidas de prevención efectivas ante la pandemia del VIH/Sida
(80´s), el esclarecimiento de asesinatos homofóbicos y la defensa de los
derechos sexuales (90´s), el respeto a la diversidad sexual (2000), hasta
la demanda de aprobación de la iniciativa de Ley sobre Sociedades de
Convivencia y, ahora orgullosamente este fin de semana se exigirá
derechos de seguridad social para parejas del mismo sexo, reconocimiento
de derechos laborales para homosexuales, que se emita el decreto del día
contra la homofobia a nivel nacional y reformas legales en beneficio de la
comunidad transexual. Cabe
aclarar que el hecho de mencionar así las demandas de acuerdo a un
periodo específico, no significa que todas ellas estén presentes en cada
marcha, sólo se hace esta contextualización con el fin de observar que
cada una de estas exigencias corresponde a la metamorfosis tanto de una
sociedad compleja como de las inquietudes y problemáticas de sus
ciudadanos.
Pensamos
que el orgullo si bien tiene que ver con la fiesta, con la alegría, el
regocijo y el disfrute del cuerpo en todos sus sentidos, también implica
conciencia para sí, responsabilidad, coherencia y sobre todo percepción
política de nuestros actos, ya que justamente el caminar sobre la avenida
significa aceptarse y reafirmar una preferencia sexual frente a la
sociedad, demostrando que la sexualidad no tiene una sola forma de ser o
manifestarse traspasando la muralla de la invisibilidad y precisamente
este acto colectivo nos lleva al terreno de lo público de lo político,
siendo que esto ha sido uno de los principios esenciales de este
movimiento y que no se debe desvirtuar, para
que estas nuevas generaciones consoliden el trabajo colectivo ya iniciado.
El
movimiento en el transcurso de este tiempo ha pasado por diversos ciclos,
reelaborándose continuamente mediante la construcción de espacios
culturales, centros de documentación, revistas, radio, páginas electrónicas
en internet, la realización de la marcha en diferentes estados de la república,
la interacción que sostiene con partidos políticos de izquierda y otras
luchas sociales nacionales y extranjeras, lo cual ha conducido a su vez al
surgimiento de nuevos grupos y a la desaparición de otros, que sin duda
resignifican las identidades sexuales y la autonomía tan necesaria e
indispensable en un movimiento conformado por una pluralidad sexo-genérica.
Como
en el inicio y hasta nuestros días la tarea colectiva del movimiento en
todas sus formas de acción política, cultural y social ponen en tela de
juicio valores y certezas que se creían inamovibles en cuanto a la
sexualidad, el género, el cuerpo y el placer y que han llevado a la
reflexión intelectual y académica de estos temas, lo cual es un avance
importantísimo para reinterpretar la vida cotidiana, lo íntimo y lo
subjetivo de los individuos que forman parte de una sociedad y que al
analizar la esfera privada entenderemos los sucesos que conforman el ámbito
macrosocial. No obstante el trabajo contra la discriminación y la
homofobia continua, ya que instituciones como la familia tradicional, la
iglesia católica y el Estado no dejarán de hacer hincapié mediante
diferentes representaciones sociales culturales y políticas en un patrón
de conducta sexual como el heterosexual.
En
este sentido, consideramos que hay que explotar aún más dos vertientes
de la acción colectiva del movimiento como la latencia y la visibilidad,
la primera nos da la posibilidad de cuestionarnos sobre el proceso del
paso de la identidad sexual a la política, lo que implica reconocernos a
nosotros mismos y a los demás y la visibilidad, muestra la crítica y la
oposición a la lógica de las decisiones en la política pública en este
caso en cuanto a la heteronormatividad, mediante la movilización pública,
los modos de acción externos que indican al resto de la sociedad que el
problema que se tiende a replantear se asocia a la dinámica general del
sistema y que pueden ser posibles modelos culturales alternativos, en
donde la diversidad sexo-genérica se reivindique.
La
XXX Marcha de Orgullo en Ciudad de Mexico: Cada año desde 2002,
Enkidu Magazine ha tenido una cobertura muy amplia de las Marchas de
Orgullo en Ciudad de Mexico. En 2008 vamos a continuar esta tradición y
aquí les presentamos la nueva sección sobre la XXX Marcha de Orgullo
en la Ciudad de México con artículos, entrevistas y toda la
información sobre el evento donde la ciudad capital celebra su
diversidad:
http://www.enkidumagazine.com/cultura/comunidad/orgullolgbt.htm
Cuéntanos
tu(s) historia(s) alrededor de las Marchas del Orgullo: Enkidu
Magazine invita a tod@s sus lector@s a compartir sus experiencias en y
alrededor de las Marchas del Orgullo...
más
en
http://www.enkidumagazine.com/cultura/comunidad/art/c_00003.htm
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