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un mundo lleno de estulticia y plagado por malhechores, no hay inocentes,
hay sobrevivientes: Bajo
la Piel de Castor de Maestro
Luis de Tavira en
Teatro Juan Ruíz de Alarcón
Ciudad de México, 27 de mayo de 2008 (Texto y fotos
© Agustin Villalpando): Se ha dicho que, junto con Ibsen, Strindberg y
Tostoy, Gerhart Hauptmann (1862-1946) forma parte del cuarteto de
dramaturgos que “iluminaron el horizonte del siglo XIX”.
En Der Bieberpelz (1893) podemos observar una comedia escrita
originalmente en un dialecto berlinés que centra su atención en una
mujer ingeniosa, ama de casa que lava ajeno para ayudar en la economía
familiar y que también puede llegar al robo con tal de lograr sus
fines.
La obra inicia en la tarde-noche del invierno frío de
Erkner, pueblo en Brandenburgo, donde observamos que la lavandera
Wolffeen está cargando algo hacia su casa: se trata de un venado que
tendrá por destino el mercado negro –y el contrabandista jura que si
tuviese un abrigo de piel de castor, como el que la Señora Krüger ha
comprado a su marido, daría todos sus ahorros y hasta 350 marcos–.
El dinero sería útil porque con los pagos que ha
hecho la pareja Wolff al dueño de la propiedad podrían incluso
adquirir la casa donde viven, por lo que empiezan a pensar en la
conveniencia de obtener el abrigo.
Los hurtos van en ascenso, pues como revancha por el
maltrato del que ha sido objeto Leontine, su hija, sirvienta en casa del
Señor Krüger (a quien pagan 8 marcos por mes), la Señora Wolff y su
marido van por la madera que reunió para sus patrones y que ella, entre
sus deberes tenía que haber guardado.
Krüger denuncia el hurto pero mientras se desarrolla
la investigación sobre la madera, la protagonista principal roba el
abrigo de piel de castor.
Sin embargo, a lo largo de la obra, el respetable se
da cuenta que el Alto Funcionario de la Cancillería del Imperio está más
interesado en descubrir los pormenores sobre aquellas personas que son
políticamente peligrosas, sobre todo el Dr. Fleischer, a quien tiene
bajo la mira porque se reúne los jueves en sesión social-demócrata.
Es tal la necesidad del funcionario por descubrir el
complot –supuesto– y a quien –en su imaginación– lo urde, que
cuando el contrabandista resulta muerto y las piezas del rompecabezas de
la oficialidad germana no encajan para acusar al Doctor, todo se vuelca
hacia otra persona – a quien no voy a descubrir porque tienes que ver
Bajo la Piel de Castor.
En un mundo lleno de estulticia y plagado por
malhechores, no hay inocentes, hay sobrevivientes, parece decirnos la
versión escénica de Andrés Weiss, Stefanie Weiss y Luis de Tavira,
inspirada en la obra de Hauptmann.
La escenografía es impresionante, desde el primer
momento podemos ver lo que ocurre dentro, fuera y alrededor de la casa
–una especie de cuarta dimensión de la que el respetable forma parte–.
La iluminación es otro de los aciertos, porque subraya con exactitud
los momentos, los lugares e incluso las texturas que la historia va
desvelando y si bien el vestuario confunde un poco la Alemania de
principios del siglo XX con la Rusia Zarista, es una nimiedad cuando se
observa la fuerza del elenco, donde cada uno de los actores impulsa la
acción hasta llegar al final, temido, esperado, ansiado.
Una obra que inicia a las 18:00 Hrs. y que concluyó,
el día que asistimos a las 21:40 Hrs.
El tiempo vuela, la música resuena y casi podría
imaginar que BBC estaba filmando para llevar a la pantalla chica este
platillo gourmet dramatúrgico del siglo XXI.
La Maestra Julieta Egurrola encarna a la perfección
la situación in-extremis del personaje que siente a cada instante la
proximidad de una esperanza o la certeza de una hecatombe inminente. La
astucia, la sagacidad, el arrojo, la temeridad, el enfrentar lo
desconocido con tal de defender a sus seres queridos, el refrenarse ante
lo posible, todo ello es una muestra de la complejidad de la experiencia
humana que, insisto, Egurrola hace parte al público que la disfruta
durante estas casi dos horas.
Bajo la Piel de Castor tiene dos intermedios (sic);
sin embargo, al menos el sábado 24 de mayo, con todo y función en la
Sala Netzahualcóyotl y en el Foro Sor Juana Inés de la Cruz, la
cafetería cerró a las 20:00 Hrs. con lo que fue imposible obtener algo
de beber. No se trata de un capricho, sino de la necesidad humana ante
una experiencia tan enriquecedora como la que trae hasta nosotros con un
final espectacular, que ya se veía venir, que se pre-sentía de antes,
cuando el Sr. Krüger asegura: “Tenían todo frente a sus narices”,
las pistas, los hechos y quienes traman, pero la oficialidad, en la obra,
no quiere ver más allá de su propio pre-juicio.
También debemos agradecer a las autoridades de la
Universidad Nacional Autónoma de México que aun cuando la denominada
RUTA 10 (muy nuevita) sólo llega a la estación del Metrobús (el
transporte público más costoso en la Ciudad de México: $4.50 pesos
mexicanos –excepción, claro de los taxis-, pues cuesta más de dos
veces el boleto del Servicio de Transporte Colectivo-Metro, en este
momento aún en $2 pesos-), el chofer del autobús universitario preguntó
a los muchos que estábamos saliendo del teatro y de la Sala Netzahualcóyotl
si íbamos al metro y la mayoría respondimos que sí. Entonces, el
conductor llevó a las personas que fueron al Metrobus y luego condujo
hasta el Metro Universidad, lo que es encomiable y necesario cuando
consideramos que el STC-Metro es el transporte más importante de la
ciudad capital.
Así que, como ocurre con obras de la magnitud de
Bajo la Piel de Castor, tuvimos el honor, al terminar la función, de
conversar unos momentos con el Maestro Luis de Tavira, por lo que
llegamos a la estación del Camión Universitario a las 22:03 Hrs. y éste
pasó, afortunadamente a las 22:11 Hrs. rumbo al Metro Universidad (el
chofer del transporte universitario nos dijo que aún quedaban dos
camiones antes de terminar el servicio).
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» "El
teatro nos recuerda que estamos vivos, primero, y que la vida
puede ser intensa"
Entrevista
exclusiva con Maestro Luis de Tavira sobre Bajo la Piel de
Castor en Teatro Juan Ruíz de Alarcón |
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Así que, como ocurre con obras de la magnitud de Bajo
la Piel de Castor, tuvimos el honor, al terminar la función, de
conversar unos momentos con el Maestro Luis de Tavira. El llegó
con toda puntualidad y de manera amable, firme, sincera, nos
permitió acercarnos a los veneros de esta obra que, en su
momento, dejó a la audiencia alemana silente al final, pues
esperaban un castigo para la lavandera… pero no hay tal... más |
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